A dos años del final del calendario

Por • 29 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

No escampa el diluvio que cae sobre Colombia y Venezuela, de la sequía catastrófica a mediados de año, que casi deja sin energía eléctrica a Venezuela se torna al otro extremo del péndulo seis meses después y nuestra patria se inunda con el desequilibrio atmosférico. Si bien cabe la duda de que este desequilibrio corresponda solamente a la respuesta del clima ante el castigo de la sociedad industrial contaminante o que seamos víctimas de la manipulación climática desde la base HAARP por parte del mismo imperio que pretenda dominarnos ahora con las catástrofes inducidas, lo cierto es que el planeta acusa recibo de la inclemencia.

Las profecías y calendarios lo escribieron desde la antigüedad, los mayas terminan la historia escrita en su calendario en el año 2.012, explicando que serán estos dos últimos años tiempos de calamidades, como ciertamente está ocurriendo. Pronostican el comienzo de una nueva era donde renacerán los valores humanos perdidos y trastocados por la maldición del capital y la propiedad, de la explotación de los ricos contra los pobres. No podemos precisar a que costo se logrará el cambio de conciencia en nuestra humanidad. La transición podría implicar una caída estrepitosa por la pendiente de las guerras, el hambre, las enfermedades y las tragedias climáticas, podría pasar por una raza que se destrozó a si misma y que renacerá de sus propias cenizas como Fénix. Podríamos mutar luego de una tormenta nuclear y ser una raza post atómica. Es todo nuestro portento lo que está en riesgo ante la crisis final.

Los mayas desarrollaron un sofisticado sistema matemático en base 20, e incluso entendían el concepto del cero. Muy interesados en los ciclos de la naturaleza y los del universo, fueron grandes astrónomos y su forma de medir el tiempo no estaba relacionada ni con los ciclos lunares ni con los estacionales; de hecho solo se sincronizaba aproximadamente con el año solar. Aparentemente eran conscientes de la discrepancia existente, pero al contrario que las civilizaciones mediterráneas, no trataron de corregirla. Toda esta sabiduría nos abandona en dos años, el 21 de Diciembre del 2.012 es el día hasta el cual se cuentan los días en sus calendarios. El calendario de ‘Cuenta Larga’ de 5,125 días comenzaba en el 11 de agosto del 3114 antes de la era cristiana, y que terminaba en el 21 de diciembre del 2012 de nuestra era común. Sin embargo, no fue hasta la década pasada que el significado de esta fecha, la del solsticio de invierno para el año 2012 de nuestra era, fuese descubierto y discutido en distintas publicaciones académicas por la arqueóloga americana Linda Schele. De acuerdo a Schele, durante ese día del solsticio, el sol en su órbita eclíptica va a pasar exactamente por el centro ecuatorial galáctico, desde el punto de vista de la tierra. Mención de tal evento astronómico se encuentra en la cosmogonía sagrada de los mayas, en donde se menciona que Pacal, el gran Padre o dios sol, sufriría un renacer al pasar por la cerviz de la matriz estelar de la gran Madre, también conocido como el sendero de Xibalba, o Xibalba be. Interesantemente, el centro de la Vía Láctea o el Xibalba be astronómico maya, no está compuesto de estrellas visibles, sino de un espacio obscuro, el cual visto desde nuestro planeta, da la impresión de ser un túnel o pasadizo cervical. Así que literalmente, el 21 de diciembre del 2012 el sol va a nacer por una matriz celestial cuando su órbita pase por el centro de la galaxia, lo cual sucederá durante un solsticio de invierno, el día del año tradicionalmente asociado con el nacimiento de la luz luego de la noche más larga del ciclo anual. ¡La última vez que sucedió un evento así fue hace más de 26,000 años atrás.

La convulsión ronda nuestro planeta, diariamente nos convulsionamos en todos los órdenes, se va desarmando y cayendo a un vacío todo el andamiaje de nuestra civilización, el capitalismo persiste en chupar plusvalía hasta el final sin dar descanso a su insaciabilidad imperial. Los pueblos despiertan ante el castigo de toda esta crisis, renace la fuerza liberadora de los ancestros suramericanos, el socialismo es la bandera que blanden por los cielos las masas desposeídas y ultrajadas, estamos en la cuenta regresiva, definitivamente es así. Debemos de tomar el compromiso de hacernos responsables de nuestro propio destino, todas y todos tenemos esa responsabilidad cotidiana. Pretender esperar tiempos de calma es absurdo ante lo inminente del terrible final, solo habrá calma sobre esta tierra cuando exista justicio social, igualdad, valores humanos que nos cambien la sangre y que nos unan en una sola especie y una sola tierra.

Venceremos.

Raúl Bracho
brachoraul@gmail.com



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