Los obispos ingresan en política

Por • 25 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El 16 de noviembre concluyó la 90 Asamblea Episcopal de Bolivia con su preocupación ratificada, por los caminos que recorre el actual proceso de cambio que vive Bolivia y es liderada por un auténtico representante de los pobres.

Este encuentro, será recordado por sus anuncios encubiertos para ingresar de pleno en el campo político, del cual el anterior papa intentó sacarlos para diferenciarlos de los “curas tercermundistas”, hoy completamente dispersados y muchos expulsados, gracias a la tesonera labor de su santidad Benedicto XVI.

Los jerarcas dejaron en claro que continuarán sus críticas al gobierno, al que tildaron por “no ser transparente, no desarrollarse en ambiente de diálogo y por convertir a la actual democracia en formal donde las libertades son restringidas”. Una verdadera lección para los partidos neoliberales hoy sin discurso.

Lanzaron una teoría contrapuesta a la de Juan Pablo II en Puebla. Mientras Wojtyla les ordenaba claramente que la tarea del clero es trabajar en el campo religioso y no participar en política, porque la Iglesia no es un movimiento social, sino movimiento religioso, los obispos que trabajan en Bolivia, dicen lo contrario.

Reunidos en Cochabamba, acaban de establecer que la Iglesia no se puede reducir a una relación íntima, de una iglesia encerrada en el templo. Por el contrario, es para servir a la sociedad. Esto nos hace entender que los jerarcas se han convertido en un movimiento social más, de los muchos que existen en Bolivia. Unos a favor y otros en contra del proceso de cambio.

Para deleite de los alicaídos partidos de derecha, los obispos adoptaron su discurso al señalar que los bolivianos viven “en medio de extrema pobreza, narcotráfico, alza de precios de la canasta familiar, democracia a menudo formal y poco participativa”.

Al comenzar la reunión, criterios en ese sentido fueron emitidos por el obispo de Sucre Jesús Pérez, el mismo que el 24 de mayo de 2008, tocó a rebato las campanas de su catedral para que el pueblo salga y humille a los campesinos que llegaban para recibir a su presidente Evo Morales.

Nos parece una hipocresía que los “representantes de Dios” se refieran a la extrema pobreza de los bolivianos y no recuerden que con su valiosa contribución, ésta se arrastra desde hace 500 años.

Hacen referencia al narcotráfico, pero callan convenientemente que durante Wojtyla, el Banco del Vaticano, se convirtió en la principal lavandería de las ganancias del narcotráfico. Allí llegaban en maletas por entre los guardias suizos y subían las escaleras hacia sus arcas. Así dice David Yallop en su libro “El Poder y la Caída”.

Los obispos moquean por el alza de precios de la canasta familiar, pero callan sobre el alza del cemento, el azúcar, el aceite y otros productos industriales elaborados por la burguesía a la que defienden y está interesada en crear descontento.

Aunque viven en una autocracia dictada desde el Vaticano, reclaman por la democracia que denigran como “formal y poco participativa”. Estos mismos quedaron con la boca zurcida durante el neoliberalismo cuando se convirtió en pasanaku con el nombre de “democracia pactada” y que en verdad era dictadura.

Pocas dudas quedarán de esta reunión de obispos. Para nosotros, es el anuncio formal de su ingreso en el terreno político. Hay que cuidarse de estos nuevos políticos. Tienen experiencia de 2000 años.

Fortunato Esquivel
///// SCZ 21/11/10



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