Globovisión.gob.ve

Por • 25 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Las lágrimas del matacura son realmente patéticas, las torpes y malhabladas réplicas de Guillermo Zuloaga en sus andanzas por Washington son igualmente tragicómicas. La carta de este oligarca malcriado a nuestro comandante ante su pedido a los poderes de actuar ante su ilegalidad es un monumento a la cobardía. De lejos cualquiera se las puede dar de valiente, acercarse de rodillas a los congresantes republicanos de EE.UU. y desde allá azuzar más violencia hacia nuestra patria pretendiendo repetir los cacareos histéricos de los dueños de RCTV no nos dice otra cosa diferente a que se adelanta una nueva intentona de desestabilizar nuestra democracia.

Es sabido por todos que Globovisión más que un canal de comunicación social es un reducto de los políticos de la cuarta república cuya función ha sido llenar de odio y violencia el sentir de los venezolanos. Sus dueños o huyen perseguido por sus delitos, o están distanciados por peleas típicas de los niños ricos, lo cierto es que ha llegado la hora de avanzar y hacer cumplir la voluntad de la mayoría del pueblo de Venezuela de dar cumplimiento a la constitución. Un buen porcentaje de las acciones que estaban a nombre de uno de sus dueños, banquero estafador del nuestro pueblo, deben pasar a nombre de la patria, las de Zuloaga de igual forma deben ser confiscadas y debe de tomarse este canal para parar el plan de golpe que preparan junto a los oligarcas imperiales.

“No se asusten que estamos temblando” es el mensaje de cagueta que transmitió hoy el matacuras, en nombre de los empleados y las familias de la emisora, escudo de cobardes. El gobierno debe apresurarse de una vez por todas y tomar sus acciones en Globovisión.

Enfrentemos con valentía la arremetida de la SIP y todas las voces cómplices del imperio que ya deben estar a la espera para denunciar un atropello. El único atropello continuado ha sido el de esta corte de vende patrias que a diario hostigan las conciencias de las y los venezolanos. Enfrentemos al Congreso norteamericano que le abre las puertas a delincuentes como Zuloaga y pretende arremeter contra nuestra revolución. Sin ningún temor este glorioso pueblo esta dispuesto a cobrar todas las deudas de los ladrones que huyen y usan este medio para azuzarnos a la violencia. Todo tiene que tener un final, el de Globovisión ya está escrito. Comandante: cuenta usted con toda una patria que lo respalda. El cierre de la planta de los apátridas es un ruego de la nueva Venezuela. Esta gentuza que son sus dueños y todos los palangristas que allí son tarifados son enemigos de la democracia, son golpistas que no acatan la ley, al contrario, la violan para tratar de usar como arma de desestabilización el cierre de la planta. Ciérrese de una vez, en la demora está el peligro. Quien dijo miedo? Avanzar en nuestra revolución implica hacer cumplir las leyes y sobran éstas cuando se trata de justificar esta medida que reclama la Venezuela que nace.

Estamos esperando comandante, adelante!!

Raúl Bracho



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