Di tú primero! desconcertante lógica opositora

Por • 24 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Durante las guerras venezolanas, cada bando hacía uso de un santo y seña para identificarse.

¡Alto! ¿Quién vive? Gritaba el comandante de alguna patrulla al sorprender algún solitario transeúnte o insignificante grupo, mientras preparaba su gente para cualquier contingencia.

En la Guerra Federal, se interrogaba: ¿Gobierno o federación?

En ambas épocas, aquellos simples asaltantes de camino que deambulaban por el llano, quienes solían servir de informantes a un bando u otro, conocían bastante bien, hasta por las voces u otros detalles, a los combatientes y la consigna a usar, en cada caso.

¡Federación! o ¡gobierno!, respondían con seguridad, según las circunstancias y pasaban o se quedaban a intercambiar saludos, obsequios y hasta información.

Era una contundente solicitud de identificación ante el conflicto.

El o los sorprendidos, obligados estaban a responder o correr el riesgo de ser atacados sin misericordia. Para salvarse de ello o posterior tratamiento como enemigos, debían acertar con la consigna correspondiente a quien, de manera abrupta, les interrogaba. Callarse era riesgoso y peor equivocarse ofreciendo el santo y seña enemigo de quien le inquiría.

Una vieja anécdota, adjudicada a muchos personajes, en crónicas, cuenta de un viajante solitario, sin partido, por simple conservación, sorprendido en un vericueto llanero, al escuchar la solicitud, perplejo, calló por un instante, por lo que le repitieron el llamado.

Obligado a responder, sin saber cómo, optó por la graciosa e infantil salida, en voz muy queda:

Di tu primero.

Esa lógica, sólo que con “piquete al revés”, parece orientar la política opositora. En este caso se discurre en el sentido de, esperemos que el gobierno diga o haga algo para llevarle la contraria. No importa el asunto que se trate ni el prontuario acumulado contra el acusado. Es mas, nada significa convertir en hèroe a un villano o viceversa.

No importa si la posición que fije carece de sensatez, sindéresis, coherencia y hasta seriedad. Procede así por no tener ideas ni proyectos comunes.

Aquel extraño caso de la señora que lanzó a Samàn el contenido de un paquete de arroz a la cara, es todo un monumento a ese ya habitual comportamiento. Como el de los comensales de un restaurante caraqueño, que abuchearon a gente del Seniat que allí acudió a constatar que los dueños del negocio no pagaban a este organismo lo recaudado por el IVA.

Por eso mismo, de manera acrìtica la oposición se alía con quienes intentan o dañan al país, no al presidente, como cuando la política guerrerista de Uribe. Se sale en defensa de Makled, detenido en Colombia por consideràrsele un narcotraficante, sin ponderar lo que eso significa. Respalda o por lo menos no condena a especuladores inmobiliarios y peculadores de toda pinta, obviando que aquellos dañan a sectores de la clase media, entre quienes hay cientos de votante de ella hasta ahora. Avala conducta racista de autoridades gringas o españolas contra nacionales, como los atropellos policiales en los aeropuertos, lo que llegó al extremo cuando irrespetaron a nuestro embajador; y después de aplaudir las anteriores conductas y el posterior triunfo de Santos, contra éste arremete por ofrecer atender la solicitud de extradición del presunto delincuente arriba mencionado y mostrar interés en normalizar las relaciones entre los dos países.

Eligio Damas



Tu opinión es importante. Escribe un comentario