La bestia y el cuervo

Por • 20 Nov, 2010 • Sección: Un Grano de Maíz

Toda Revolución es acechada por la Bestia y el Cuervo, debemos derrotar ambos peligros.

La Bestia es visible, fácil de detectar, usa métodos violentos, conspira, invade, amenaza. La Bestia nos apareció en Abril y la derrotamos, se asomó en Diciembre y no tuvo éxito. Ahora anda por allí preparando otro golpe, las señales ya son claras, será nuevamente derrotada.

Más peligrosa que la Bestia es el Cuervo: es ladino, deposita sus huevos en el seno de la Revolución en espera de que, desprevenida, los incube, críe a los polluelos y, cuando menos lo espera, ya grandes, sacan los ojos a los incautos y a las revoluciones cándidas.

La Bestia es la fuerza. El Cuervo es la manipulación del espíritu. Son ideas colonizando personas. Trabajan en la debilidad teórica e ideológica del campo revolucionario, en su falta de anticuerpos, crece en sus grietas, las que dejan la improvisación. Actúa como un parásito, pasa desapercibido hasta que el daño está hecho.

Esta Revolución nuestra, sano es reconocerlo, ha padecido muchos Cuervos. Ahora crecieron, buscan ojos que sacar, nos debilitan. Algunos son muy poderosos, es necesario detectarlos para derrotarlos. Veamos.

Un Cuervo, grande y abundante, representa los valores egoístas y las teorías de la construcción material individualista, aislada, generadora de egoísmo. Hemos aupado estos Cuervos, ahora ellos revolotean alrededor nuestro exigiendo satisfacción para sus apetitos perversos.

Cuando la patria reclama el esfuerzo de sus mejores hijos, cuando la visión social es imprescindible, el Cuervo egoísta sale pidiendo aumentos, aguinaldos sin fragmentar, que el gobierno los mime como juvenil malcriado.

Cuando el proceso peligra aparece la rapiña del Cuervo exigiendo, y por encima de cualquier otra consideración, grita: “!No hay apoyo sino hay real! ¡Sólo yo importo!”.

El Cuervo es un cretino, no sabe, no percibe que sacar los ojos al proceso no le traerá beneficios, al contrario, sin Revolución los obreros, pero también los excluidos, la clase media, los empleados públicos, todos, sufriremos los embates de un capitalismo herido y vengativo que aplicará medidas económicas y represión. Nos hundiremos de nuevo en la miseria espiritual y material, sin esperanzas.

Pero, el Cuervo también es débil: sucumbe ante la presencia de un Líder y de Ideas que le presenten combate. Si lo enfrentamos el triunfo será nuestro, de eso no hay duda.

Sin embargo, es urgente una campaña de ataque a los Cuervos, a sus valores, a su moral, a la ética que les da vida. Esa batalla importantísima debe ser asumida por toda la Revolución.

Es necesaria una avalancha de consciencia que siembre los nuevos valores en la masa, enseñar que las mayores conquistas materiales y sobre todo espirituales de este pueblo sólo serán posibles en Revolución. Serán conquistas sociales ¡Unidos! No hay salidas individuales. Sin Revolución nos hundiremos en la miasma de un gobierno enemigo del humano. De allí que la defensa de la Revolución y del Comandante es la principal tarea de los desposeídos.

¡Chávez es Garantía!



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