Dialectica del poder

Por • 17 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

“La Guerra de los Nueve Años, el gran Colapso Económico.

Había que elegir entre Dominio Mundial o destrucción.

Entre estabilidad y…

El liberalismo, desde luego, murió de ántrax”.
Aldous Huxley, Un mundo feliz

“Seguía órdenes” suele ser la justificación de todos los criminales al servicio de déspotas arbitrarios que nadie se atreve a confrontar mientras manejen el poder.

Dicha afirmación les ha servido a los tribunales imparciales para castigar a los llamados “autores intelectuales” de los crímenes.

A cambio son laxos con los “autores materiales” subordinados a aquellos, cuando, colaborando con la justicia, ayudan a identificarlos y a conocer sus órdenes ilegítimas, aportando las pruebas y los testimonios necesarios que permitan castigarlos debidamente.

Pero la presunta “obediencia debida” no puede emplearse para garantizar la impunidad total.

Inclusive, la exaltación de los paramilitares a los sagrados altares de la democracia contemplaba penas para los despiadados asesinos descuartizadores, aunque irrisorias, de modo que son una burla para la Humanidad.

Tal es el propósito de los mediocres ambiciosos seguidores del despiadado carismático Álvaro Uribe Vélez, el gran traidor y vendepatria; manipulador de conciencias empeñado en convertir en sapos pordioseros a los colombianos sometidos al poder de las oligarquías degeneradas.

Desde luego, no podrán aspirar a la impunidad completa, pero merecerán reducir sus penas porque su aporte será fundamental para desenmascarar y castigar a quien ha posado de prohombre ante los ingenuos que creyeron sus mentiras y siguen creyéndolas aunque la evidencia demuestra que lo son, sin lugar a dudas.

Hasta su primo Mario Uribe Escobar parece dispuesto a desenmascararlo, quizás porque teme correr una suerte parecida a la de su anterior aliado, Pedro Juan Moreno, el co-creador de las Convivir con Álvaro Uribe.

Posteriormente, el cacao comandante de paramilitares resultó helicopterizado cuando adelantaba su campaña al Senado para hacerle oposición al, hasta entonces, intocable Uribe Vélez (2006).

Quedó convertido en mártir por sus prematuras denuncias, en su revista “La otra verdad”, contra los desfalcos y algo más del carnaval de crímenes característico del gobierno mafioso que le negó el ministerio del Interior para entregárselo al saqueador del Estado y panegirista de genocidas, Fernando Londoño Hoyos.

Por eso, ahora, cuando el soberbio domador de caballos enrazado en tigre no tiene manera de eludir sus cuentas con la justicia, todos los que sean dignos y capaces de pensar verán cómo es en realidad el furibundo personaje, niño mimado del clan Ochoa.

Desde luego, de Santos no se puede esperar que se atreva a cuestionar al dictadorzuelo culebrero y memorioso. Al menos, no se atreverá a confrontar públicamente sus maniobras en procura de impunidad.

En su astucia, comprende que basta dejar que la justicia internacional tome cartas en el asunto, de modo que las marrullas de los furibistas perderán el poder de amedrentamiento que tienen ante la “justicia” colombiana.

Se puede suponer más integridad e independencia en la Corte Penal Internacional que en las autoridades de control impuestas por el combo de capos asesinos y narcotraficantes que se apoderaron de Colombia a punta de crímenes, complicidades con los vendepatria tradicionales, y servilismo incondicional al sionismo representado por los halcones de Washington y los inversionistas extranjeros resueltos a acabar con la biosfera.

Con líderes tan mediocres, ineptos, desalmados y corruptos como Sara Palin y su padrino John McCain; o George Bush, Ben Bernanke, Silvio Berlusconi, Nicolás Sarcozy, Vladimir Putin, o el asnal Aznar, entre tantos decrépitos repugnantes e inescrupulosos, la necesidad de títeres incondicionales ha convertido a Álvaro Uribe Vélez en una ficha útil, por extremadamente dócil, para los potentados decadentes de la mediocre, prepotente y agónica derecha internacional sumisa al sionismo.

Cada vez más comprometido con los crímenes cometidos durante su gobierno, en el cual no se movía una hoja sin su consentimiento, este individuo canallesco ha logrado sus notables hazañas internacionales por su compromiso incondicional y absoluto en poner la patria al servicio de los intereses de los enemigos de la Vida que aspiran a monopolizar el mundo mediante un “gobierno mundial despótico”, promovido en sus teorías como un “Nuevo Orden Mundial”.

Así esperan cumplir los macabros planes del Club de Bilderberg, auténtico vocero del sionismo criminal.

Éste, a su vez, representa las profecías de los impostores descendientes de Jacob, que se creen dueños de la “tierra prometida”, y pretenden destruir el resto del planeta, después de exterminar a los palestinos, para acelerar el advenimiento del Juicio Universal.

Por fortuna, ya nadie le atribuye “teflón” al domador, y sus deudas con la justicia van exigiendo ser pagadas, según el axioma de que “todo se paga en esta vida”, que funciona, a veces, aunque los potentados no se lo crean hasta que les pasa.

Así le pasó a esa especie de Robin Hood, inolvidable justiciero, el judío Bernie Madoff, castigado por los mismos potentados a quienes estafó y que, a su vez, son estafadores de toda la Humanidad.

Éste es el caso con Ben Bernanke, director de la FED (o Reserva Federal) impuesto a Obama por los halcones.

A pesar de su credo neoliberal que detesta la intervención del Estado en la economía, ha estado emitiendo dólares sin respaldo, a la vista de todo el mundo que sabe que no valen nada pero se aterra de las consecuencias que traerá reconocerlo oficialmente.

El cínico neoliberal espera que a cambio de meros papeles signados con valor negativo, los potentados interesados en la minería se apoderen de los recursos naturales y de lo que quede del aparato productivo de los países gobernados por sus lacayos.

Mediante tan evidente y desproporcionado atraco causarán la postración extrema de los países dependientes, convertidos en “inviables” o “parias” por la aplicación bobalicona y sin crítica, que envilece a los gobernantes criollos, de las recetas anticientíficas del Neoliberalismo.

En Colombia, ésta fue la pretensión del “pollo” López cuando llegó a la presidencia: convertirnos en el Haití de Suramérica, el paria por designio y obra del Imperio.

Por eso se dedicó a acabar con la sociedad anónima propiciando toda clase de abusos por parte del sistema financiero, aliado con su primo Jaime Michelsen Uribe, el “águila”, arrasador estafador presidente del Banco de Colombia.

El “pollo” también se la montó al sólido sistema de seguridad social conformado por patronos y trabajadores como un servicio de calidad y no como un negocio, como se lo exigió después el Neoliberalismo a los gobernantes lacayos y López se apresuró a transformarlo, deteriorando ostensiblemente las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias.

Su macabro designio de postrar económica y socialmente al país, está a punto de ser cumplido por la república mafiosa y neoliberal que Uribe Vélez llevó a su máxima expresión.

La esperanza (casi sin fundamentos) es que puede que Santos la desmonte, aunque su fe neoliberal también es plena, de modo que es difícil que reclame soberanía y una vía independiente de desarrollo económico.

Lo demuestra el nombramiento de su ministro de Hacienda, un académico “erudito” y arrogante cuya gran habilidad es interpretar y aplicar las abstrusas tesis neoliberales, a gusto y en beneficio de los potentados.

Las trata como si fuesen grandes principios económicos cuando no son más que simples y burdas recetas de los potentados, expresadas en una jerga incomprensible y presuntuosa más interesada en ocultar las maniobras contra el pueblo que en explicar los fenómenos económicos y predecir su evolución.

Semejante “teoría” procede al contrario de cualquier ciencia y contradice abiertamente los descubrimientos de los economistas clásicos.

Su propósito es arruinar el mundo y destruir la biosfera, al tenor de lo dispuesto por el Club de Bilderberg, mientras concentra las riquezas de los pueblos en manos de estos criminales de alta alcurnia y conciencia vil, empeñados en tan desmesurado crimen.

Los economistas neoliberales son otra expresión de los llamados economistas vulgares degeneradores de la ciencia económica, tan digna y contundentemente representada por el trío Adam Smith, David Ricardo y Carlos Marx como sus más destacados desarrolladores.

Al contrario de los maestros, su jerigonza seudo-científica intenta confundir a los estafados ocultando los mecanismos de la estafa y defendiendo a los estafadores.

Poco les interesa saber cómo crear riqueza, ni distribuirla en forma óptima entre los miembros de la especie buscando el mayor bienestar posible para cada uno.

Su objetivo es encontrar la manera de despojar a las mayorías de la riqueza que producen, para concentrarla en manos de los potentados enemigos de esas mayorías, de la Vida y del Planeta.

De ahí la sarta de estupideces que disfrazan de ciencia profunda, inaccesible para las mayorías incultas que poco entienden de esos galimatías matematizados.

Cuando más, son meros contabilistas macroeconómicos que suplantan la realidad de la producción material con las maniobras especulativas de los estafadores que controlan a Wall Street, y con las lucubraciones de académicos desvergonzados, como el “economista” Milton Friedman, inspirado por la “filósofa iluminada” Ayn Rand, sionista de origen ruso que idiotizó a los seguidores de los potentados desde USA.

Las ideas económicas de Rand son meros delirios megalómanos. No obstante, pese a su carácter anticientífico, tendenciosamente dirigido a favorecer los intereses de las élites, desafiando la misma racionalidad y amenazando la conservación de la biosfera, “la obra de Ayn Rand ha constituido el soporte moral de la intelligentsia neocapitalista mundial y de los grupos del poder secreto iluminista”. (Ver “Ayn Rand renovadora del iluminismo, del satanismo a las multinacionales” – Burbuja Económica. Subrayado por DBP).

Es la guía de las arbitrarias doctrinas neoliberales de carácter netamente ideológico y anticientífico, ratificadas por decisiones como la de Ronal Reagan con su “Desregulación”.

Con esta medida, el Imperio renunció a las salvaguardas sociales del capitalismo industrial o clásico para entregarles todo el poder a los potentados blindados en el capital financiero.

Se trata de codiciosos especuladores ajenos a la producción. Pero ésta se la apropian mediante su monopolio del crédito y sus estafas con lo que llaman “productos financieros”, culpables de la actual crisis.

Obedecen a los objetivos de la filósofa del “objetivismo”, como autocalificó Ayn Rand su culto a los potentados, a quienes consideraba más imprescindibles que los proletarios para Marx.

Sus delirios plutocráticos se los apropiaron los iluministas, ahora identificados como parte central del Club de Bilderberg.

No es extraño, entonces, desde el punto de vista del monetarismo y demás teorías típicas de tales fantasías económicas (que se quieren presentar como sapiencia suma), que la jugada especulativa del sabio Bernanke, consistente en emitir dólares con valor negativo se presente como una sabia y astuta medida propia de mentes superiores.

Pretende hacer accesibles las mercancías usanas a todos los mercados, con el meritorio propósito de impedir que los culpables de la crisis sean quienes paguen las consecuencias de sus desatinos.

Con absoluto descaro pretenden que la China deje de exportar para que reduzca su superávit comercial comprándole a USA; cuando lo que debería hacer es precipitar la ruina de esa anacrónica potencia exigiéndole que convierta en oro los excedentes de dólares acumulados por el país asiático que ha alimentado el consumismo irresponsable de los usanos durante los últimos años.

Es el castigo social que corresponde a quienes se arruinan en las sociedades capitalistas, aunque las autoridades monetarias usanas, tan ortodoxas y enemigas de que el Estado intervenga en la economía favoreciendo a los consumidores, no tienen inconveniente en premiar a los estafadores de la sociedad, siempre y cuando sean potentados.

Lo demuestra el trato dispensado a los sionistas banqueros que están dejando en la calle a los ciudadanos al despojarlos de sus viviendas, luego de embolsicarse sin mayores requisitos los billones que el repugnante Bush les permitió robarse y que el títere Obama no se atreve a cobrarles para que le permitan seguir posando de líder y hombre más poderoso del mundo (detrás del “comunista” Hu Jintao, según la revista Forbes), aunque, evidentemente, no es más que un sirviente de quienes realmente lo son.

En Colombia, la libertad y la impunidad del gurú internacionalizado siguen siendo la tabla de salvación de quienes lo eligieron fraudulentamente para robarse el país: si cae Uribe, lo harán sus parientes y sus cómplices en tan variados, aberrantes y abundantes crímenes.

Quienes no están demasiado untados y reconocidos, lo abandonarán, sin duda.

Esta huída les permitirá a los ingenuos engañados entender que todo fue una farsa de los narcotraficantes de derecha (también subordinados al Imperio) para monopolizar el poder que se habían reservado los criollos herederos de los colonizadores europeos, hasta la insurgencia del Neoliberalismo y la economía clandestina de los alucinógenos ilegalizados que se los están arrebatando en las nuevas colonias.

Para ello han contado con el apoyo de USA que remplaza las fuentes decentes de ingresos por el fomento del artificial y mortal negocio surgido alrededor de la prohibición de las sustancias psicoactivas, al imponerles a los gobernantes abyectos el Neoliberalismo que nos despoja de nuestras riquezas comunes.

Así aceleran el reemplazo de una economía sana por la que nos arruina. Nos ponen a matarnos mutuamente por la conquista de los mercados de los alucinógenos, convirtiendo en parias países que fueron decentes y hasta ejemplares, como Colombia y México, o la gentil Costa Rica.

Nuestra juventud es inmolada por el sucio negocio, dejando de cultivar sus talentos, lo cual garantiza que careceremos del recurso fundamental para triunfar en la sociedad del conocimiento: la inteligencia de los individuos ahora abandonados por los Estados mafiosos.

La coincidencia de la aplicación de las recetas neolilberales con el auge del narcotráfico es una auténtica demostración de las políticas depredadoras y ruinosas impuestas por Henry Kissinger, John McCain, Donald Rumsfield y toda una tropa de momias despiadadas, promotores del Neoliberalismo.

Ése que el canalla traidor Augusto Pinochet se prestó para imponérselos a los chilenos, haciendo fracasar la “Vía pacífica al socialismo” que guió la vida del ejemplar Salvador Allende.

En el presente, las banderas del médico ejemplar, mártir de la dignidad, las agita Chávez con su “Socialismo del siglo XXI”, lo cual tiene tan angustiadas a las oligarquías como las tuvo Allende hasta que lo CIA lo mató, el 11 de septiembre de 1973, mediante los sucios oficios del traidor Pinochet, monstruoso primogénito de los lacayos del Neoliberalismo.

El desespero por aportar el foco latinoamericano a la guerra mundial, explica los ataques permanentes al gobierno de Hugo Chávez, que se suman a los tradicionales que sufre el pueblo cubano desde que declaró su régimen socialista hace casi 50 años.

Desde entonces, Cuba ha sido sometida a un bloqueo criminal y despiadado que, pese a su persistencia y crueldad, no ha logrado derrotar la conquista de la soberanía que le ha permitido a su pueblo convertirse en modelo de convivencia y justicia sociales sin parangón en los países subdesarrollados.

Lo ha logrado superando enormes y artificiales dificultades cocinadas por el Imperio enemigo de la Humanidad, pero contando con el apoyo de los decentes del mundo aficionados a la verdad y el respeto, defensores de la dignidad de la Vida y empeñados en evitar que los potentados la extingan.

Ahora ostentará el orgullo de ser uno de los pocos países sin presos políticos de conciencia, imaginarios o verdaderos, una vez los 11 que se han negado a abandonar la cárcel acepten la libertad sin condiciones que les han concedido generosamente las autoridades cubanas a 75 opositores detenidos, acatando su legalidad interna, en la primavera de 2003, dos días antes de la invasión a Irak ordenada por el criminal Bush con base en mentiras, que tantos presos ilegales, sometidos a torturas y tratos degradantes, le ha aportado al Imperio despótico y asesino.

Su actitud contrasta con la de USA, abusivo colonizador de Guantánamo donde mantiene aislados y torturados, contra todo derecho humano, a los inocentes que detuvo al invadir a Afganistán, incluyendo niños.

Y no son las únicas víctimas indefensas del imperio sionista, que las produce por millares en todo el mundo aunque sus lacayos jamás se refieran a ellas, ni a ninguno de los rutinarios, enormes y espantosos crímenes de sus amos.

No obstante, tales abusos y delitos los ha reconocido en su autobiografía el potentado inmoral George W. Bush, con orgullo sionista de ente superior, al reclamar su derecho a torturar y matar “preventivamente” a quien juzgue que puede llegar a ser enemigo de las lacras que dirigen el Imperio.

Es la misma lógica del general criminal Rito Alejo del Río ordenando el asesinato de niños en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, con el loable propósito de evitar que se convirtiesen en guerrilleros al crecer.

No cae en cuenta de que es una posibilidad bastante difícil al considerar que sus padres habían resuelto alejarlos de la violencia hasta dar la vida por la paz, como efectivamente la han dado.

El libro de Bush confirma que es el estúpido prepotente que se auto-incrimina y debe ser juzgado porque su confesión corrobora su catadura criminal.

Es un desafío para toda la Humanidad, que exige la reacción de los decentes sin importar su ideología personal.

Como siempre lo señaló la gente decente, procedió como un bandido durante sus ocho años de gobierno criminal, disfrutando de total impunidad, al menos hasta ahora, cuando viene a ufanarse pública y desvergonzadamente de sus delitos.

Al fin y al cabo, se siente parte fundamental de los dueños del mundo:

“Los amos del poder norteamericano, son en primer lugar los Rotschild, luego los Rockefeller y a los que agregamos la familia Bildenberg. Todos ellos son miembros de selectos “clubes”, integrados por los quinientos hombres y organizaciones más ricas e influyentes del mundo que se proponen la instauración de un “Nuevo Orden Mundial”. Precisamente en el llamado “club Bildenberg” militan activamente en la actualidad, los Bush, padre e hijo y un conocido nuestro, Gustavo Cisneros.”

”También están “El Consejo de los 33”, “El Supremo Consejo de los Trece”, “El Tribunal” y el casi innombrable “Grado 72”. No es excluyente pertenecer a un grupo y a otro no. Es más George Bush es un iniciado de Grado 33 en el Supremo Consejo… o sea… ningún niño en estas lides”. (Ver “El Nuevo Orden Mundial”, por Martha González, Periodista y directora del Círculo Bolivariano de Galicia)

Pero no son más que codiciosos criminales despiadados apoyados por vendepatrias desvergonzados que tenemos que derrotar por lo que son y lo que hacen:

“Nosotros no somos odiados porque practicamos la democracia, la libertad o los derechos humanos. Somos odiados porque nuestro gobierno niega esas cosas a los pueblos de los países del tercer mundo, cuyos recursos son codiciados por nuestras corporaciones multinacionales.

“Nosotros necesitamos cambiar nuestras costumbres. Librémonos de nuestras armas nucleares (unilateralmente si es preciso) y mejorará nuestra seguridad. Alterando drásticamente nuestra política exterior la asegurará.- En lugar de enviar a nuestros hijos e hijas a todo el mundo para matar árabes de modo que podamos tener el petróleo que existe debajo de sus arenas, deberíamos mandarlos para que reconstruyan sus infraestructuras, proveerlos de agua limpia y alimentar a sus niños hambrientos.

”En vez de continuar matando diariamente a millares de niños iraquíes con nuestras sanciones económicas, deberíamos ayudar a los iraquíes a reconstruir sus usinas eléctricas, sus estaciones de tratamiento de agua, sus hospitales, y todas las otras cosas que destruimos y les impedimos reconstruir con sanciones económicas.

“En lugar de entrenar terroristas y escuadrones de la muerte, deberíamos cerrar la Escuela de las Américas.

”En vez de sostener las revueltas, la desestabilización, el asesinato y el terror alrededor del mundo, deberíamos abolir la CIA y dar el dinero que ella gasta a agencias de asistencia.

”Resumiendo, deberíamos ser buenos en lugar de malos, y de serlo, ¿quién iría a intentar detenernos? ¿Quién nos iría a odiar? ¿Quién nos iría a querer bombardear? Esa es la verdad, Sr. Presidente. Eso es lo que el pueblo norteamericano precisa escuchar.” (Ver “Carta enviada al Presidente de los EUA (Bush)” por Robert Bowan, Obispo de la Iglesia Católica de Florida, Teniente Coronel y ex combatiente de Vietnam, 2002 – La Tribuna Estudiantil)

Sabemos que USA apoya terroristas gusanos radicados en Miami (culpables de genocidios, como el que derribó un avión), y castiga a los cinco cubanos que los infiltraron en USA para evitar atentados contra su patria insular, desahuciada por el Imperio prepotente y criminal que, no obstante, ha sido incapaz de vencer al noble pueblo cubano tras casi 50 años intentándolo.

Y tampoco han podido matar a su líder barbudo, lo cual ha sido su obsesión durante todo ese tiempo, como lo confiesan abiertamente. Por eso, sus sucias mentes han querido convertir en un juego de multimedia el propósito sionista de matar a Fidel Castro, lo que alimenta el odio subliminal contra el pueblo ejemplar, embruteciendo y fanatizando más a los esclavos del Imperio, ostensiblemente despreciados y oprimidos.

Pero mientras Cuba y Venezuela repudian la pena de muerte y la tortura tanto, USA (el modelo de democracia y libertad para occidente) mantiene clandestinamente presos por todo el mundo, violando todas las leyes y atropellando, sin límites, todos los derechos humanos de sus víctimas.

En muchos de sus 50 Estados, la pena de muerte sigue matando, inclusive a inocentes, según se ha sabido después de que los matan.

Insiste en pisotear todas las conquistas de la civilización y reducir a los ciudadanos a aterrados sobrevivientes sumidos en el miedo y el abandono, pues así es muy fácil controlarlos.

Los halcones de Washington están convencidos de que son seres “superiores”, según lo sostiene la retórica sionista del “pueblo elegido”, de modo que las vidas de quienes no lo son les parecen despreciables e insignificantes. De las que pueden disponer a su gusto y conveniencia, sin consultarlos, desde luego, pues nada tienen qué decir seres tan inferiores.

Entre éstos figuran no sólo los extranjeros del tercer mundo sino los ciudadanos del primero a quienes tildan de “perdedores”, como los pescadores de Luisiana víctimas de los derrames de petróleo en el golfo de México, o los despojados de sus casas por los bancos. Cada vez están más humillados, empobrecidos, desamparados y engañados, de modo que no alcanzan a diferenciar entre sus intereses y los de quienes los manipulan.

Es difícil no ver reflejados en estos comportamientos de los potentados y sus lacayos en los gobiernos, el espíritu reaccionario de las tesis que nos han traído al borde del abismo, a saber; “el individualismo, la libre empresa, la voluntad de unos pocos de imponerse a la mayoría y guiarla, la abstinencia por parte del Estado de cualquier intervensionismo y el egoísmo que constituye el polo ético de la norma moral propuesta por Aynd Rand” (idem.)

Tan peligrosa noción de “pueblo elegido” es absolutamente racista. Está en la base del “terrorismo” que implementó George W. Bush con su socio petrolero y potentado, Osama bin Laden, acatando el desaforado designio del Club de Bilderberg, máximo vocero de todos estos asesinos de alcurnia.

El calificativo de “terrorista” no sólo se aplica contra los detenidos al azar en los países invadidos (como Afganistán e Irak), sino contra todos los ciudadanos comunes y corrientes, abiertamente despojados de sus derechos.

En particular, los viajeros vía aérea, sin importar su condición ni sus antecedentes, sufren afrentas crecientes que ofenden su amor propio y les recuerdan que son indefensos ante los abusos de las autoridades, que los tratan como si realmente fuesen terroristas, mientras los terroristas de verdad son sus aliados contra la Humanidad y la Vida.

Así se va remarcando la diferencia entre los dueños del mundo y quienes están destinados para servirles y satisfacer todos sus caprichos.

Para ir a la fija, los 300 o 400 millones de sobrevivientes a sus planeados genocidios contra los 7.000 millones que debemos ser, los pueden elegir a partir de sus pérfiles.

O sea, de los análisis detallados de la disposición anímica y mental de cada uno, según los datos reunidos de sus usos de los medios de comunicación, en particular de Internet con sus correos y redes sociales.

Los amos creen ir a la fija, pero los usuarios de esos medios también son humanos capaces de ponerlos a su servicio, como lo han venido haciendo.

Los perversos atentados del 11 de setiembre de 2001, aunque uno se ve tentado a entenderlos como la venganza por el asesinato de Allende 28 años atrás, hacen parte del plan criminal de los potentados interesados en desatar la guerra y apabullar a los ciudadanos, sumiéndolos en la pobreza que los envilezca y facilite esclavizarlos, rendidos por hambre.

Afortunadamente, su canallada no ha calado tan profundo como lo calculaban. Y la tardanza está sirviendo para que la Humanidad cobre conciencia sobre el enorme peligro que significa permitir que los potentados sean quienes sigan al mando, concentrando la riqueza y el poder.

En la estrategia bélica del sionismo, los esfuerzos del siervo Uribe por provocar una reacción de Venezuela (o, en su defecto, de Ecuador) a sus constantes provocaciones, no cuajaron. Las siete bases cedidas al Imperio, tampoco pudieron concretarse.

Ahora, la presunta invasión de Costa Rica por Nicaragua perfectamente puede interpretarse como otro recurso de esa derecha internacional decadente para desatar el conflicto, aprovechando a la ex funcionaria de USAID que remplazó en la presidencia de su país al venal Oscar Arias, el sumiso y servil lacayo del Imperio (que le pagó su conciencia concediéndole un premio Nobel de paz).

La alharaca de Laura Chinchilla está mostrando más eficacia en el esfuerzo bélico que los aspavientos de Uribe Vélez.

Esto nos obliga a actuar con cordura para evitar la polarización y los enfrentamientos que justifiquen la intervención usana, ya sea directa o a través de la ONU (cascos azules).

Esta intervención es el verdadero propósito del escándalo patriotero alentado por la vendepatria Chinchilla y que Ortega también se siente tentado a utilizar en su beneficio, cayendo como un ingenuo en la telaraña sionista.

La carencia de ejército propio situaría a Costa Rica en una situación de indefensión frente a la supuesta invasión de Nicaragua.

Tan discutible impasse le servirá de pretexto al Imperio para acabar de ocuparla militarmente, como lo ha venido haciendo desde que Laura Chinchilla asumió la presidencia, feliz prestándoles servicios a sus patronos.

Después USA podría lanzar un ataque ejemplar, desmesurado y criminal contra el supuesto invasor sandinista, que exija la solidaridad de los países hermanos y los involucre en la anhelada guerra.

Esto daría pié para que Colombia se involucre en el conflicto atacando a Nicaragua (por sus aspiraciones sobre San Andrés y Providencia), a fin de fortalecer el eje de extrema derecha que Uribe tanto se esmeró en impulsar para obedecer y complacer a sus amos imperialistas, cuya ala de extrema derecha tan bien lo ha tratado, aunque los demócratas le hagan el asco, como Al Gore, quien se negó a sentarse a su lado.

Se trata de otra jugada más de los sionistas decadentes en la que no podemos caer ingenuamente.

Más bien, debemos denunciar la sucia maniobra para quitarles argumentos a las derechas y desenmascarar sus intenciones reales de acabar con el mundo y la biosfera, cumpliendo las maldiciones del demonio.

Por fortuna, en profecías existen algunas tan estimulantes como las de Salomón, ratificadas por Jesús, referentes al futuro luminoso de la Humanidad cuando derrote a sus enemigos, lo cual estamos obligados a hacer lo más pronto posible, pues el desafío que nos están planteando es mortal y definitivo, como hemos podido confirmarlo a medida que las aterradoras verdades van saliendo a la luz pública y las mayorías las conocen, reaccionando con indignación y soberanía ante tan increíbles y demenciales canalladas.

Las esperanzas de los dignos deben nutrirse con las promesas de ese par de judíos tan sabios y ecuménicos. Si somos decentes, haremos realidad la promesa de que “… los buenos poseerán la tierra, y los inocentes permanecerán en ella. Mas los impíos serán exterminados, y los malhechores arrancados de ella” (Proverbios, II., vs. 21-22). (La versión de Reina-Valera me parece mejor: “… los rectos habitarán la tierra y los íntegros permanecerán en ella. En cambio, los malvados serán eliminados de la tierra, y de ella serán arrancados los prevaricadores”)

La iniciativa tiene que pasar al campo de los defensores de la Vida, quitándosela a los canallas potentados que insisten en exterminarnos para superar su crisis definitiva poniendo al mundo a que la pague.

Es la pretensión de los usanos gobernantes que, en su desvergüenza y su cinismo de gran potencia, no han tenido reparo en exigirles a los líderes de los 20 países más poderosos, reunidos en Seúl, que acepten sacrificarse para que USA no se hunda definitivamente como se lo merece y tiene que ser si la Humanidad aspira a sobrevivir superando a los potentados promotores del consumismo y las divisiones que la tienen agonizando.

Una vez despojados de nuestras riquezas a cambio de dólares sin valor, los potentados extranjeros, en particular los mineros, procederán a agotar nuestros recursos naturales no renovables (o sea, irrecuperables definitivamente).

Después basta legalizar las drogas del placer para que esa fuente alternativa de ingresos se extinga, de modo que la pobreza y la hambruna que la acompañan sean el inevitable destino de las mayorías embrutecidas y definitivamente empobrecidas.

El débil aunque traumático pulso entre el recién aparecido poder mafioso (que el Neoliberalismo les impuso a los gobernantes lacayos y que tanto daño ha hecho en Colombia, hasta someterla al poder mafioso, sin atenuantes, y que está destruyendo a México, decidido a colombianizarlo sin contemplaciones) y el tradicional poder burgués acostumbrado a monopolizar la riqueza pública y a controlar el aparato productivo nacional (que celebra 200 años de fracasada “independencia” y crecientes miseria y discriminación), lo representan nítidamente en Colombia Álvaro Uribe Vélez, diligente y apasionado agente del Neoliberalismo, y Juan Manuel Santos, también un obsecuente servidor de la ideología imperial pero cuya familia ha sido despojada de su periódico El Tiempo, constituyéndose en víctima de sus presuntos socios depredadores, aunque aparece como su cómplice incondicional, quizás por pura astucia.

Songo-zorongo, el judío converso le va ganando al católico de cuna, luego de que al último el cardenal colombiano lo abandonó y el Opus Dei lo descalificó.

No obstante, todavía es apoyado por los jesuitas aristocráticos de Washington, aliados del Imperio sionista contra los jesuitas comprometidos con la dignidad y la Vida, partidarios de la teoría de la liberación y de la opción por los pobres que Karol Wojtyla detestaba y redujo a su mínima expresión, mientras apoyaba degenerados como el pedófilo violador de sus propios hijos y fundador de una comunidad religiosa altamente elitista, Marcial Maciel, su compañero en la pretensión de llegar a los altares.

De ahí que prefieran ofrecerle una cátedra en su Universidad de Washington (la Georgetown) e ignorar las acusaciones -contra el monigote sirviente de las derechas- hechas por el jesuita defensor de Derechos Humanos, Javier Giraldo, víctima del general Rito Alejo del Río y otros más, y de los paramilitares legalizados por Uribe.

La pregunta es, entonces, ¿quién maneja a quién?

Acatando la experiencia, posiblemente será el sobreviviente a la Inquisición el que derrote al representante oficioso de quienes la crearon.

Quizás Santos no es la ficha de Uribe que pensaron los furibistas. Más bien, el chalán experto en domar caballos está descaeciendo frente al experto en manipular hombres, de modo que Uribe está siendo la ficha de Santos.

Los uribistas que no son criminales deben dejar de ser cómplices pasivos e inocentes de quienes sí lo son. Su dignidad se los exige. Es cuestión de santos (reales o aparentes, pero despejados mentalmente).

En eso consiste la dialéctica.

El oportunista furibista Rodrigo Rivera Salazar (Ministro de Defensa, nombrado por Santos para ese cargo) lo expresó afirmando que “la política es dinámica”.

O sea, el engaño y la traición son su sustancia, pero los ingenuos prosélitos suelen ignorarlo, aunque pueden aprenderlo si usan sus cerebros.

Si lo supieran, se respetarían y dejarían de depositar su futuro en las manos de quienes se los roban.

Las convicciones ideológicas se pueden superar mientras los cerebros sean funcionales y no hayan sido sometidos a la lobotomía.

Por fortuna, las lagañas se limpian, y, una vez retiradas, los honestos engañados pueden ver con claridad y reaccionar con dignidad.

Eso también es dialéctica. ¡Todo cambia! ¡Los mentirosos caen y los engañados no perdonan a quienes los engañaron! Al menos, los decentes no lo toleran. ¿Tú qué eres?

Darío Botero Pérez



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