?El cielo encapotado… ? vision en confrontacion mayor

Por • 17 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Se jalan las greñas, aprietan las mandíbulas, los ánimos se encrespan, el puño cae con odio incontenible sobre la mesa o la espalda de algún incauto debilucho que tiene la desdicha de estar cerca, en el preciso momento de recibir las infaustas noticias: “El Ejército boliviano se declaró antiimperialista, anticapitalista, socialista y comunitario” “el ejercito venezolano está casado con el proyecto constitucional vigente y con su comandante en jefe” ¿QUIENES SE CREEN QUE SON? – la ira cubre todo el espacio en derredor a ellos, el aire se hace irrespirable, hasta se pudiera cortar con un puñal sin filo.- somos herederos de imperios, nuestros colonizadores fueron dueños del mundo antes que nosotros los desplazáramos, hemos establecido alianzas inexpugnables con los mayores opresores de la humanidad para garantizar nuestro dominio con el sionismo judío y católico. Hijos de dioses sin presencia, ni vitalidad, sin masa corpórea o halo de vida activa, solo un mito pero que controla la psiquis de la mayoría de los hombres y mujeres, tal como la droga sembrada en la conciencia sumisa. Así ha de haber reaccionado el engreído capitalista que se creyó su propio cuento de que tenia una región llamada patio trasero bajo su control, como reserva, a la hora de necesitar materia prima regalada y mano de obra sub pagada, con la cual reactivar su enfermiza economía.

América latina siempre fue vista como un gigantesco Potosí de inagotables recursos, a los cuales apelaban cada vez que las crisis se presentan en las metrópolis devoradoras de bienes y materiales ajenos de los saqueadores históricos imperialistas. Pero hubo un quiebre irreversible a partir de 1992. Esa alteración de la tranquilidad del sometido, que desde 1492 fue una pesada constante, terminó de cuajar después en 1998 y desde allí se ha ido afirmando en su entorno y más allá. Lo avanzado pese a la resistencia del enemigo y sus cómplices lacayos, es contundente. Las declaraciones de los jefes militares de Venezuela y Bolivia, terminan por dislocar el poco sentido común que el imperio sionista yanqui tenia. El desespero es su consejero de ahora en adelante. El virus de la libertad prende de nuevo en la región y se expande como un incendio en sabana abierta en pleno verano, ya no pueden acudir a sus gorilas entrenados en la academia de las Américas. Pese a que una cantidad de ciudadanos de nuestras naciones no acaban de entender la importancia del hecho y del momento, el impacto de lo avanzado es tal, que hace imposible revertirlo. Ni siquiera las represiones y los regímenes más crueles a los que recurrieron en el pasado, podría detener esta voluntad.

La confrontación ahora será de mayor envergadura, ya no será el verbo, ahora la practica y la acción definirá a los fanfarrones, o a los revolucionarios que conjugan dichos y hechos en un solo axioma; que desde un cafetín, una oficina, o una computadora no se detendrá al enemigo. Pero el grato recuerdo del 13 de abril del 2002, reconforta. Mi pueblo no es de esos que se arrinconan en una salón a revolucionar con un vaso en las manos y labios, o en una encerrona con aire acondicionado y vidrios ahumados, cambiando al mundo en sueños etílicos. Ya no están los Teodoros, los Americos Martí, los Pompeyos Marques, los sindicaleros de la CTV, o los lideritos de bandera roja. Toda esa caterva de traidores está donde siempre han de haber estado, bien lejos del pueblo y su honor. Al lado de lo más indigno que hay en la naturaleza. No se trata de que los revolucionarios estemos deseosos de la confrontación, no, lo que pasa es que nuestra liberación definitiva no vendrá como un regalo, será producto de nuestra decisión de pelear por ella, se trata de conocer al opresor y su conducta, de aprender de la historia. De no tener miedo a lo que sea, con tal de ser soberanos, así de simple

Javier Monagas Maita
javiermonagasmaita@yahoo.es
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