“Vade retro” jerarcas..!

Por • 16 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El jueves 11 de noviembre, la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), inauguró su 90 asamblea ordinaria en la ciudad de Cochabamba con un mensaje que de inmediato provocó toda suerte de reacciones por su contenido claramente ideológico.

El documento, lamenta que el actual proceso se esté dando en un clima de desconcierto por la falta de claridad y transparencia en indicar las metas que, a veces, parece ocultar otras intenciones, por la ausencia de diálogo sincero, por no escuchar el clamor y la opinión de los grupos, por un lenguaje que alimenta desencuentros entre sectores y regiones.

Los religiosos aseguran que se excluye a las personas o sectores opuestos, pisoteando derechos inalienables como el respeto a la vida y la dignidad de la persona y las libertades personales y democráticas.

El documento está suscrito por la CEB, que no tiene mucho de boliviana, pues la mayor parte de sus miembros son extranjeros. Es bueno recordar que representan al Vaticano, que es un Estado soberano y la mayor dictadura totalitaria que no admite opositores de ninguna clase.

La relación es naturalmente de Estado a Estado. Ambos tienen embajadores y diplomáticos adjuntos que coadyuvan a la relación, que de vez en cuando se tensiona, como en el caso presente, cuando los representantes del Vaticano se inmiscuyen claramente en la política interna de Bolivia.

Las autoridades del gobierno, reaccionaron ante las declaraciones de estos diplomáticos, predicadores de ignorancia y oscurantismo, tarea que cumplieron durante dos mil años. Ésta es una ocupación muy lucrativa y procura el “buen vivir”, con buena mesa y mucho lujo proporcionado por el dinero recaudado de la feligresía.

El ministro de gobierno, les calificó de mostrarse antidemocráticos, reaccionarios, no libres de machismo y asumir actitudes políticas de oposición, supliendo a los partidos de derecha derrotados consecutivamente. Sobre todo, criticó su injerencia en el accionar del Estado.

No es la primera vez que la Iglesia, se entromete en los asuntos del Estado asumiendo actitudes claramente alineadas con la opción por los ricos. Apoyó a los gobiernos de René Barrientos, Hugo Bánzer y otros calificados como represores “de derecha”.

Pero, también tuvo réplicas contundentes, como la ocurrida en 1907, durante el gobierno de Ismael Montes. Un año antes, se había promulgado la Ley de Libertad de Cultos y se promocionaban varios proyectos adversos al catolicismo, como la secularización de los cementerios, supresión de procesiones religiosas, expropiación de conventos, abolición del presupuesto de culto y otros.

El papa León XIII, protestó por las leyes anticatólicas promulgadas y el episcopado boliviano respaldo a su jefe universal promocionando la injerencia del clero en política interna. Este conflicto culminó con la ruptura de relaciones diplomáticas entre Bolivia y el Vaticano.

El gobierno de Montes, procedió a reprimir a los de sotana y el diputado José María Suárez, pidió en las cámaras del Congreso, se enjuicie a los obispos. En 1917, el Vaticano trató de reanudar relaciones, que sólo tomaron ese rumbo con la derrota de los liberales en 1920.

Así que existen dos grandes rupturas diplomáticas con dos imperios en los últimos cien años. Ésta que relatamos y con Estados Unidos, hace dos años a raíz del golpe cívico-prefectural que coordinaba el embajador Philip Goldberg.

Hay quienes recomiendan a la Iglesia identificarse con los pobres y hasta le recuerdan que existieron curas como Luís Espinal. Pero éstos, olvidan que con la llegada al Vaticano de Juan Pablo II, comenzó una limpieza universal de los curas calificados de “comunistas” predicadores de la opción por los pobres.

Estos curas “tercermundistas”, fueron eliminados completamente con el accionar de la Inquisición, nombre atemorizador que cambió de nombre a “Santo Oficio” y modernamente a Congregación de la Doctrina de la Fe. Pero, igual de represora, hizo tabla rasa y no dejó a uno sólo de los tercermundistas que hoy se pasean como laicos y algunos hasta casados.

Desde su posesión el Papa Wojtyla dejó en claro que pretendía ejercer el poder, no compartirlo, por lo que no hubo nada parecido a vivir en democracia. Además, dejó subrayado que “la tarea del clero es trabajar en el campo religioso y no participar en política, porque la Iglesia no es un movimiento social, sino un movimiento religioso”.

El Papa Juan Pablo II está muerto, sus mandatos son papel mojado y hay “piedra libre”. Los curas que actúan en Bolivia, encontraron una mejor ocupación y se afanan en ocupar el lugar dejado por los partidos de derecha, pulverizados en sucesivas elecciones y consultas populares.

Antaño, se solía conjurar “Vade Retro, Satán”, para ahuyentar al diablo. Ante las actitudes claramente políticas de los obispos, los bolivianos deberíamos gritar al unísono ¡..Vade Retro, jerarcas..!.

Fortunato Esquivel
//////SCZ 16/11/10



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