¡El debate en Anzoátegui anda por las ramas!

Por • 11 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Anzoátegui no es Venezuela, miremos más allá.

El hombre de límites estrechos, está convencido que el mundo llega allí mismo; hasta el lindero que marcan los guarales nada tensos, que van de acá hasta allí. Todo le parece nacer y morir en el pequeño espacio que alcanza su mirada.

Otros piensan que la fiesta no sirve, estaría desabría, “aguà”, si ellos no tocan la vitrola. Unos terceros de menor aliento, nada zahoríes, creyendo en la razón de éstos o aquéllos, se esfuerzan en gritar, alborotar el avispero, lanzar dardos hasta envenenados, sin meditar si les asiste la razón o esa es la forma más civilizada y fraternal para enfrentar el debate; el cual por cierto, aunque sean capaces de inmolarse, puede no pasar por donde ellos transitan.

Hay otra gente pensando en un mar agitado que nos bambolea, estremece y casi nos hace naufragar. No importa a ésta, que escruta mucho más allá de donde están guindando los guarales, si al frente del timón, digamos en gobernación y alcaldías, porque allí están y lo estarán más del tiempo que los primeros y hasta todos podamos desear, compatriotas que no han sabido o podido cumplir sus roles como corresponde, sino el contenido de carta de navegación, ritmo, ruta marcada y su correspondencia con el puerto ansiado.

No es insultando, apostrofando a funcionarios específicos que uno cree lo han hecho mal o a quienes a éstos critican, como vamos a enrumbar la nave, si el almirantazgo, que arriba està, no orienta como debe y, no obstante, le pedimos soluciones y sanciones. Menos por supuesto, cambiaremos las cosas haciendo un simple y hasta infantil, por decir lo menos, enroque en el tren ejecutivo. Menos con aquello, pasado de moda, sacado de una vieja nota encontrada en un baùl, que dice “pronto vendrá una comisión de Caracas” a decirnos cómo hacer, más si allá no han sabido. Tampoco ayudamos mucho, dedicando nuestro esfuerzo a defender a unos de las agresiones de los otros con más agresiones y pocas razones.

Los MBR-200, MVR, quedaron en el pasado. Las concepciones estratégicas, tácticas de ellos, nada tienen que ver con lo que ahora está en instrumentos como el Libro Rojo; discute, aplica o injustificadamente deja de aplicar el Psuv. Estamos en otra etapa, en otro nivel, donde fantasmas y advenedizos, no tienen asidero.

Lo que el Psuv aquí en Anzoátegui, dejando de ser provinciano, debe hacer no es centrar la discusión en personajes, hechos anecdóticos o por inconformidades no esenciales, sino abordar por qué tanta inconformidad, de dónde emana todo el poder que los funcionarios del Estado ostentan, cuál es la raíz del mal que nos aqueja.

Si no asumimos el problema en su totalidad, terminaremos peleando entre nosotros, hasta a cuchillo de carnicero, sin encontrar la solución. El asunto no comienza, termina o está localizado solamente en Anzoátegui. Aquí acontece, en mayor o menor grado quizás, según el parecer de cada quien que en ello piense, lo mismo que en todas partes.

Prevalece entre nosotros la idea que el Estado debe conducir el proceso en sus más mínimos detalles y siendo así, lo más coherente con eso entonces es gobernadores y alcaldes jefes del Partido. Aquel debe dirigir a éste, por intermedio de los funcionarios oficiales; el partido tendrá como tarea fundamental garantizar que las autoridades mantengan sus puestos, ganando cada proceso electoral. Es decir, el colectivo, partido y pueblo quienes deberìan establecer relaciones estrechas y ser motores, se ponen al servicio del primero. La idea es que gobernantes, sin contraloría, control popular y ausencia de presión alguna, actuando como por designio divino, nos harían las tareas que sólo al soberano corresponden. No es que gobernadores y alcaldes se cogieron el partido para sí porque les dio la gana. Quizás ellos terminen siendo víctimas de concepciones y prácticas nada pertinentes.

Como en la vida siempre hay excepciones, aunque se deje todo en manos de unos simples funcionarios, habrá algunos mejores que otros; quienes más cuidadosos y pendientes sean. Pero a ellos, se las da bandera alta; en esa decisión absurda y poco revolucionaria todos tenemos las manos metidas. Ese proceder es nacional. Hagamos un esfuerzo por enterarnos de lo que sucede en cada entidad. Es la relación de nuestro partido, Psuv y el gobierno, no divaguemos.

Un proceso de la envergadura y lo complicado como el que hemos asumido, no encuentra referencia a satisfacción plena en aquél que tomó la vía de las armas y la legalidad decretada de manera unilateral, aunque haya tenido gran respaldo popular. Pero no tuvo ni tiene la presencia contraria, constante y en los términos que nosotros la tenemos. En la vía que estamos o intentamos transitar, más que en algún otro caso, se demanda la presencia, acción de las masas. Ignorar al partido, es el primer paso para hacerlo con el soberano, a lo participativo, protagónico y sobre valorar el vanguardismo. El pueblo debe tener mecanismos para imponer sus demandas y éstas, caso especial la de los Consejos comunales, deberían estar referidas a cosas de mayor cuantía y trascendencia que lo que algunos creen. Incluso, si llegásemos a no tener “oposición”, deberíamos inventarla

Por cierto, para terminar, lo de mover las masas, no es como alguien ingenuo y mecanicista piensa. No se queda en sacar a la gente a la calle a manifestar y presionar al contrario, celebrar acontecimientos, escuchar arengas, lo que la derecha sabe hacer, sino es, por encima de todo, impulsar al pueblo, empoderado de un proyecto que elabora, recoge sus demandas y ansiedades, es su autor, a defenderlo hasta de sus propios dirigentes o la vanguardia.

Eligio Damas



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