Misión Milagro nos devuelve la luz del cuerpo

Por • 10 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

José Osmín Alvarado Rosa llegó a Venezuela en el vuelo número 48 que arribó a Maiquetía con pacientes de El Salvador. Una gran sonrisa que demostraba lo feliz que se sentía lo acompañó en todo momento. Su actitud entusiasta lo hacía sobresalir de entre los 98 salvadoreños que viajaban con él; ¿las razones? Muchas, entre ellas el hecho de que, a sus 58 años de edad, era la primera vez que viajaba en avión y que dejaba su país natal; ¿la más grande? Que no viajaba por turismo sino por la esperanza de “volver a tener la luz del cuerpo” (recuperar la visión).

José se suma a los miles de pacientes salvadoreños que han sido operados en Venezuela desde que se dio inicio a la Misión Milagro en el año 2005; cifra que engrosa la lista de pacientes latinoamericanos atendidos con éxito, la cual sobrepasa los 25 mil casos provenientes también de países como Honduras, Ecuador, Chile, Paraguay, Argentina, etc.

Pero Alvarado no es un número más en las estadísticas de salud humanitaria suministradas por Manuel Pacheco, coordinador logístico e internacional del la Misión. Se trata de un ser humano al que la vida le cambió desde el momento en que supo que un Presidente de un país vecino estaba ayudando a personas como él, de escasos recursos, para que se operaran los ojos y pudieran recuperar la visión; cosa que en su país había sido imposible hacer debido a los altos costos de este tipo de intervenciones quirúrgicas.

“En mi caso, como en el caso de mis compañeros, vinimos por una gran necesidad, como es volver a tener la luz del cuerpo, que son nuestros ojitos buenesitos, porque allá en mi país no teníamos la oportunidad de tener una operación de este tipo, porque resulta muy caro”.

Esas fueron sus primeras palabras al preguntarle el por qué de su presencia en Venezuela. Seguidamente, no dejó de agradecer una y otra vez al Gobierno venezolano y al personal que lo ha atendido desde su partida en El Salvador.

“Esas ayudas son bien grandes, hermosas, y seguramente en la vida nunca las vamos a olvidar y va a quedar en la historia, para siempre, puño en alto con este Gobierno de Hugo Chávez, con los trabajadores de acá, con todos los que componen el Gobierno y todos lo médicos que para nosotros significan algo muy especial. No alcanzo las palabras para poderles decir gracias por esos grandes favores que nos han hecho”.

Alvarado comentaba muy alegre que al recuperar la vista por completo, tanto él como sus compatriotas, podrían trabajar, no solamente para su bienestar propio sino para servir a los demás.

¿Qué significa para usted la Misión Milagro?

En la vida, la vista es lo principal, por ejemplo, si tenemos algún trabajo o tenemos algo que leer, la necesitamos. Entonces es importante tener los ojos buenos, porque si no podemos llegar a vivir en la oscuridad y en la oscuridad no nos conocemos, y es bueno que nos conozcamos, así como he venido conociendo, con lo poquito que veo, esta gente tan hermosa, tan buena, tan servicial, tan entregada que son ustedes los venezolanos. Sobretodo este Gobierno de Venezuela que es excelente, al que yo le agradezco mucho… ¡Que belleza para ustedes tener este Gobierno que es admirado y conocido a nivel de otros países!

¿Cómo se siente ahora que está en Venezuela?

¡Venimos contentísimos! Para mi es la primera vez que viajo en avión y que salgo de mi país. En el vuelo venía admirando tantas riquezas, las maravillas que Dios ha hecho para todos, ¿qué bonito ah?… no para unos pocos, sino para todos. Estos poquitos días que estaremos aquí tenemos que recoger muchos testimonios para poder llevarlos a nuestro país y decirle a los demás que hermoso es todo acá, lo bien que se han portado con nosotros y el servicio que nos han dado tan especial.Eso lo vamos a llevar en nuestra memoria, en nuestra mente y en nuestro corazón.

Para mi es una alegría muy grande conocer este país. Yo me preguntaba: ¿cómo será la gente de Venezuela? Y al ver que somos los mismos, no tenemos nada malo que decir.

Estamos unidos, entre los pueblos, unos y otros, en hermandad, y seguiremos así hasta que podamos concluir esa paz que necesitamos nosotros en El Salvador.

Por toda esa atención tan bonita no le podemos pagar, El Salvador no tiene como pagarles, pero hay alguien que le va a pagar a usted, ese alguien es Dios, el primero que hizo al hombre y que directamente va a pagar por esas obras buenas que han hecho, no sólo por nosotros sino por quien sabe cuantas… cuantas personas. Y mientras este país siga haciendo eso, se va ir enriqueciendo y Dios le dará más y más dones a aquellos líderes, a aquellos Gobiernos, a aquellas personas que se preocupan por los demás, esos hombres que trabajan por la paz, esos hombres que luchan, esos hombres incansables, héroes de esta tierra.

¡Gracias infinitas Venezuela!

Berenice Sulbaran/Prensa MinCI



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