¿Se viene otro crack, en el mundo capitalista?

Por • 31 ago, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

La mañana del 24 de octubre de 1929, fue saludada con un bello día que los especuladores de la bolsa de Nueva York, retribuyeron dirigiéndose alborozados a su abnegada labor diaria de fabricar millonarios y mendigos, pero esa fue la peor jornada en toda la historia de la catedral de las finanzas.

Ese día se produjo la mayor crisis financiera que afectó a todo el mundo. Cerró bancos y fábricas. Lanzó el desempleo hasta las nubes y los salarios se escurrieron como agua entre los dedos. La crisis de Wall Street tumbó los precios del café, azúcar, estaño, bananas y otros productos del tercer mundo. Como los ricos nunca pierden, el mundo entero tuvo que pagar las cuentas, pues los que disponen de fuerza de trabajo como único patrimonio, tuvieron que resignarse a trabajar mucho más y ganar mucho menos.

Las condiciones que provocaron ese desplome, aparentemente se están repitiendo y ello está provocando castañeteo de dientes entre los imperialistas y cambios de política monetaria en Estados Unidos. Su presidente metió fuelle con miles de millones de dólares a sus bancos para promocionar una pronta recuperación, pero todo fue ficticio.

La agonía del mundo capitalista, parece ser muy seria pues las bolsas viven estresadas y los días con números rojos son frecuentes. A mediados de agosto, la embestida de malas jornadas fue impresionante en las plazas europeas.

Las bolsas europeas cerraron con notables bajas y la que mejor resistió fue la de Frankfurt. Londres, París, Milán y Madrid se anotaron caídas de hasta 3,21%. El panorama asiático se mostró en el mismo ritmo, excepto Shanghai y Tailandia. Tokio, Hong Kong, Singapur y Seúl, mostraron descensos.

Los temores del mundo capitalista parecen dirigirse hacia el pánico. El Departamento de Comercio de Estados Unidos, admitió hace pocos días un incremento del déficit comercial y el Departamento del Tesoro y la Reserva Federal, reconocieron que la recuperación será más modesta de la prevista.

El gobierno de Obama recurrió al endeudamiento por más de 1.5 trillones de dólares y los europeos hicieron lo mismo por más de 700 billones de euros. La situación está provocando déficits fiscales, mientras la producción se precipita por la cuesta de la disminución. Los empleos en Estados Unidos, están desapareciendo y la capacidad de compra también.

Parece mentira, pero el líder de los países imperialistas es perseguido por el fantasma de una crisis financiera, igual o peor a la sufrida a partir de octubre de 1929. Una recesión global, no está descartada, según el economista en jefe para América Latina del Banco Mundial (BM), Augusto de la Torre. Las proyecciones de esa institución para 2010 y 2011 señalan que el Producto Interno Bruto mundial aumentará sólo en 2.9 y 3.3% respectivamente.

Según los analistas, el euro se ha depreciado 15% a favor del dólar, lo que hace más baratas las exportaciones europeas y más caras las de Estados Unidos. Por su lado China, cuya economía tiene superávit, se niega a revaluar su moneda porque implicaría encarecer sus exportaciones.

Los gringos parecen estar acorralados, pues su recuperación es mínima, hay poco empleo, el consumo se incrementa, las tasas de ahorro aumentan pues los consumidores no quieren gastar mucho. En ese panorama, los productores se pelean por un mercado disminuido.

Las exportaciones europeas caen bien en Estados Unidos, pues llegan con bajos precios por la devaluación del euro. La producción china también les llega con precios casi de regalo y como su gobierno se niega a revaluar su moneda, la situación se pone más dura para los gringos que no pueden hacer competitivas sus exportaciones.

Los bolivianos tenemos que estar en alerta, el dólar puede seguir de bajada frente a la moneda nacional. Si eso es así, mejor nos dedicamos a invertir los ahorros y no acumularlos como hasta ahora. Los 10 mil millones de dólares del Banco Central es mejor invertirlos en obras de desarrollo, antes que se conviertan en puro papel.

Ante la avalancha de productos europeos y asiáticos más baratos, es muy probable que los gringos recurran nuevamente al proteccionismo imponiendo tarifas arancelarias a todas sus importaciones, porque de otra forma tendrían que resignarse a perder muchos empleos y no es probable que lo hagan.

El billete de dólar lleva inscrito el lema: “En Dios confiamos”. Si eso es así, bueno sería que Obama se comunicara urgentemente con él utilizando mail, fax, teléfono o telepatía, porque un nuevo Crack, parece incontenible.

Fortunato Esquivel
////// SCZ 31/08/10



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