Canto a Gaza

Por • 30 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

¿Dónde vamos en este mundo rígido y dictatorial? Estamos sometidos al juego morboso de una minoría sádica sedienta de poder, como desesperada de no podernos matar a todos y quedarse sin esclavos que les limpien su mierda.

¿Quiénes se han creído que son que no dejan que nos alimentemos y podamos beber agua fresca? Nos han metido en un inmenso campo de concentración físico y mental desde donde los nazis apenas son niños de pecho. Quieren nuestra tierra pero matan nuestros hijos y violan nuestras mujeres y nos asesinan sin piedad impunemente.

¿Por qué nadie les dice nada? Arrasan con nuestra patria y la han convertido en desierto lleno de polvo y muerte. Destruyen nuestros templos y los periódicos nos tratan de terroristas cuando nos inmolamos por nuestros sueños ancestrales sueños…

¿Acaso se sienten dioses para querer destruirnos mientras el mundo juega al futbol? Todos metidos en el campo de concentración mental que desde la televisión y el internet conforman los barrotes invisibles van educando a nuestros hijos para la esclavitud que necesitan, ellos los execrados del mundo han venido a vengarse contra nuestros pueblos.

Debe ser una respuesta providencial que hayan acumulado tanto poder como para poder callar a todos los gobiernos y que la prensa sólo hable de sus logros, y cuando nos defendemos de sus atrocidades, somos nosotros y nuestras caras, los forajidos…

Hemos conformado un bloque de naciones dispuestas a morir antes de caer bajo el dictado de estos fundamentalistas del odio, y sabemos que nuestras armas son incapaces de contrarrestar su violencia.

Sin embargo, nuestro grito llegará hasta el cielo, y más allá del cielo donde las nubes no pueden acariciar el rostro, la frente caliente de Dios. Llegará a ti…

Basta ya de esta masacre infernal televisada, vamos a romper el cerco y darle en la frente a este Goliat endemoniado, caerá como caen todos los tiranos, estén o no disfrazados de una inmaculada justicia, todos sabemos que con sus armas nos han acorralado hasta morir de hambre como nos tienen ahora en este segundo que escribo, pero no nos matarán la fe, la fuerza de ser quienes somos…

¿Quién les ha metido en la cabeza sin alma que los identifica que vamos a dejar de amar a nuestro Dios como lo hemos hecho siempre, incluso antes de su llegada? No nos han convertido con sus armas y sus mentiras reducidas a un catálogo de falsedades vestidas de religión, nuestro amor es más fuerte, más que la vida que nos quitan más fuerte que la luz que nos roban, más fuerte que la verdad que esconden, más fuerte es más fuerte, nuestro amor…

Lástima nos da el rostro invisible de millones que nos ven por esas cajas de plástico electrónico observando cómo nos morimos de hambre y de sed detrás del muro satánico dentro de nuestra propia ciudad. Al menos estamos en pie de guerra a muerte contra esta bestia apocalíptica y morimos luchando por nuestra libertad.

Heridos de muerte y sin suelo, sin familias, sin hogar, sin patria y sin apoyo dejamos nuestros huesos sobre el desierto de hambre y enfermedades que ellos han traído con el mensaje de poder, los ojos de millones invisibles y en silencio, que nos ven, no ven que ellos mudos esclavos están, mientras que nosotros morimos gritando por nuestra libertad.

Cuando más fuertes se sienten fortalecidos por la impunidad mundial, y sienten que nos han quitado nuestra capital espiritual, allí en ese segundo de gloria efímero, son testigos de la pérdida total, y nosotros seguiremos soñando y luchando por nuestra libertad que es la de todos.

Mario Forti
Mforti9@gmail.com



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