Catástrofe ecológica por la muerte de antílopes

Por • 27 May, 2010 • Sección: Noticias Internacionales

El gobierno de Kazajistán confirmó que 12.000 antílopes saiga han muerto por causa de una epidemia en la región occidental del país.

La especie se encuentra en peligro de extinción y esto supone una catástrofe ecológica para su conservación.

Según las cifras facilitadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) sólo existen de 50.000 a 60.000 antílopes saiga en todo el mundo.

Esta epidemia supondría la desaparición de casi una quinta parte de la población mundial de esta especie.

Los animales podrían haber muerto de una infección -la pasteurelosis- que afecta a sus pulmones e intestinos, aunque las causas no están todavía claras.

Los saigas viven en la estepa de Asia Central y su número ha descendido dramáticamente en los últimos años.

Serio incidente

David Mallon, vicepresidente del grupo de especialistas en antílopes de la IUCN, explicó a BBC Mundo que éste representa un incidente “muy serio”.

“Aunque se han producido muertes masivas de antílopes con anterioridad debido a enfermedades, esto es bastante infrecuente. Esta brote es uno de los peores que se ha producido en los últimos años”.

El motivo por el que se produce un número tan alto de muertes es porque los antílopes son animales acostumbrados a vivir en grandes grupos, de forma que un brote de infección se transmite rápidamente de unos a otros.

Aunque todavía no está claro, como explica Mallon, cuál es la razón detrás de la catástrofe.

“Lo que es importante de este brote es que todavía no tenemos una causa clara. Originalmente se dijo que era pasteurelosis, pero cabe la posibilidad de que sea debido a un envenenamiento como consecuencia de restos de pesticidas en las aguas que bebieron los animales. En este momento los veterinarios de Kazajistán están investigando esta posibilidad”.

Cuatro poblaciones en todo el mundo

Aunque también podría haber influido el hecho de que éste ha sido un invierno muy frío.

Tanto, que las capas superiores de la nieve podrían haber bloqueado el acceso a la hierba por parte de animales como los antílopes, impidiendo su alimentación.

“Como consecuencia los antílopes podrían haber muerto de hambre o podrían encontrarse muy débiles, lo que también podría haber colaborado en la rápida propagación de la infección, si fue una infección”, afirma el especialista.

Hay cuatro grandes poblaciones de antílopes saiga en el mundo. Una está en Rusia y las otras tres se encuentran en Kazajistán, pero la enfermedad sólo habría afectado a una de ellas. Aunque de forma muy severa.

“No es sólo una cuestión del número de animales que ha muerto en esta ocasión, sino también del hecho de que han muerto muchos jóvenes. La mayoría de los que han muerto eran hembras, eso supone que las que estaban embarazadas y que no podrán dar a luz, también están las que han pasado la enfermedad a sus hijos o aquellas que al morir los dejan desprotegidos ya que no serán capaces de alimentar a los retoños”.

El ecosistema de la estepa

“Esto tiene consecuencias muy serias a largo plazo en la supervivencia de esta población, si sólo hay cuatro en el mundo, es un hecho muy grave. Podemos decir que esto es una catástrofe para esta especie, pero también para el ecosistema de la estepa”.

Las autoridades de Kazajistán han enviado a los especialistas de la región, de forma conjunta con miembros del servicio veterinario y la agencia sanitaria de control epidemiológico, para atajar la situación.

Los veterinarios han comenzado a enterrar y quemar los cuerpos y declararon la cuarentena para detener una mayor propagación de la posible enfermedad.

Ahora queda tomar muestras de los animales y analizar detenidamente cuál ha sido la causa de su muerte para que una vez que se sepa se pongan en marcha medidas destinadas a evitar que un incidente así se repita.

Los antílopes saigas son una de las especies que ha experimentado un descenso más dramático en los últimos años. Se calcula que en los últimos 20 años su número ha descendido en un 85%.

Sus cuernos son codiciados para usos específicos en la medicina china y su desaparición se debe principalmente a la caza ilegal.

Redacción
BBC Mundo



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