Yo propongo…

Por • 26 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Es muy difícil escribir y llevar mensajes a los lectores. Muchas veces la falta de capacidad de transmitir ideas nos termina poniendo en una situación en la que nadie nos lee. Contrario a brillantes escritores en estos foros, yo no escribí antes, y creo que ya no va a ser posible que mejore mucho. Por esta razón, pienso que es importante que exprese ahora algunas ideas, con la esperanza de que todavía algún lector decida que puede rescatar algo y hacerlo circular.

Hemos vivido en las últimas semanas momentos aciagos, cargados de toda la fuerza imperial y de la derecha local, en los que nos ha tocado ver de frente el sabotaje, la mentira, el complot, funcionando a toda máquina. La oligarquía hondureña entiende bien que somos una organización joven, y trata de explotar las debilidades que nos traen vicios de otros tiempos y falsas moralidades que revelan la hipocresía en las palabras de muchos que dicen querer una patria nueva.

Yo propongo, con el derecho que me viene de la soberanía del pueblo, ejerciendo mis derechos a pensar, expresarme, disentir: mi derecho a decir, que hagamos una reflexión profunda como pueblo y nos preguntemos cuales son los factores que nos han llevado a los niveles de miseria y de exclusión que hoy vivimos; pido a mi pueblo que reflexione sobre los casi doscientos años en que vivimos en medio de tantas mentiras y tan pocas verdades.

Debemos encontrar en esta reflexión las respuestas que necesita nuestra sociedad para por fin alcanzar la existencia de una vida con dignidad. He podido usar este espacio para acusar, pero ya muchos hemos acusado. Hoy pido propongamos, digamos, contemos la patria que queremos. Preguntémonos si queremos vivir más tiempo en medio de todo esto que no tiene nada que ver con nosotros; todo esto que pertenece a otros, que utilizan otros para profundizar nuestro infortunio.

Es tiempo de que todos abordemos con seriedad el tema de terminar con el bipartidismo, fuente de todos los males que se nos ha tocado cargar por décadas, manteniendo siempre la esperanza de que alguna vez el día siguiente fuera mejor. Bipartidismo maldito, castrador de nuestros sueños y nuestras aspiraciones; bipartidismo golpista, traidor y asesino, al que nunca le importó sacrificar la sangre de nuestro hermanos con tal de quedarse con alguna de las sobras del plato del oligarca vil y canalla.

Propongo que en cada rincón del país se platique a los muchachos y a las muchachas la historia verdadera; las verdaderas raíces de las conquistas, alcanzadas gracias al tesón y determinación del pueblo y a pesar de la voluntad del bipartidismo. Partidos de la misma esencia, construidos por gente que piensa igual pero que mira a Honduras como una hacienda privada que se subasta cada 4 años.

Partidos que le llenan la bolsa a víboras que no les importa proferir las palabras más falsas o las amenazas más cobardes, con tal de desayunar el Tegucigalpa o cenar en Barcelona; gentuza que gusta de ofrecer pijamas para destruir la institucionalidad que estos cheles o estos azules se encargaron de hacer cada día menos relevante; serpientes que no se miden para pedir que se masacre a nuestro pueblo o nos quiten las conquistas que por derecho hemos ganado, en el campo de la lucha.

Debemos enseñarle a nuestro pueblo la verdad de lo que han hecho siempre, y lo que no hicieron nunca. Debemos mostrar el camino de la dignidad, en donde la “burra” que ofrecen como parte de sus sortilegios no sea suficiente para destruir la consciencia de que ellos no deben, por incapacidad, por malicia, por mal intencionados, por entreguistas, por farsantes, seguir gobernando este país.

La resistencia debe ser el motor que liquide y entierre de una vez para siempre ese adefesio que se niega a morir y se empeña en seguir produciendo bienes materiales para muchas generaciones por venir. No permitamos nunca más que los liderazgos se den por genética, es difícil pensar que de un idiota nos vendrá un idiota mejor. El liderazgo debe formarse en el trabajo permanente al lado del pueblo.

Debemos reconstruir el honor en nuestro país, y que nunca más nos lleven adelante aquellos que no tienen empacho en pedir como mendigos a la comunidad internacional en nombre nuestro el dinero para darnos beneficios que nunca vemos: Ya no debemos seguir al que pretende que vivamos por siempre con la cabeza agachada y la mano extendida.

Vamos a hacer del Frente Nacional de Resistencia Popular nuestra casa, nuestra causa, nuestra vida y nuestro norte. Parafraseando al Che, no vamos a llevar la resistencia en la boca para vivir de ella, vamos a llevarla en el corazón para morir por ella. Ahora si papa, llegó la hora de buscar el camino de la libertad. Vamos a andar sin reservas el camino por el que marchan los pueblos libres.

Ya no vamos a poner los ojos y los oídos donde quieren los azules o los rojos que los pongamos; el cerebro y el corazón deben estar concentrados en las luchas del pueblo; en la plaza con los jueces, los compañero del MUCA, o defendiendo el fuero sindical, o luchando por la tierra, o pidiendo ya no solo un salario mínimo, sino una revalorización de todos los salarios. Vamos a estar con los hermanos de Zacate Grande. Vamos a entendernos con los compañeros en resistencia a lo largo de las cordilleras de todo el país.

Ya no vamos a pedir que alguien se apiade de nosotros y nos enseñe a leer y a escribir; vamos a usar la resistencia para alfabetizarnos, para aprender, para comprender para hacer revolución. Vamos a utilizar la solidaridad para que nunca más un compañero muera por falta de medicina, o porque no lo entienden los que creen que hacen “buenas obras” cuando ni siquiera cumplen con su trabajo de servir.

Que se acabe el hambre, vamos a unirnos a construir la historia, y comencemos por enterrar esa historia negra de misas negras, compadrazgos y entregas de todo lo que es nuestro. Vamos a recuperar nuestro patrimonio, vamos a hacer campaña; campaña por lograr que esto no suceda nunca más. Vamos a derrotar a los asesinos y a los políticos cobardes que nos han entregado sin empacho, y que se jactan de habernos dado unas migajas de más.

Nunca más debemos quedarnos callados, aun si este artículo es una porquería, defendamos nuestras ideas, y nuestra lucha.

Hasta la victoria siempre

Ricardo Salgado

26/Mayo/2010



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