Militares humillan encierro de cacique Yukpa Sabino Izarra

Por • 23 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura tiene de logo oficial una especie de tapiz indígena, esta figura promociona todas sus actividades y representa su imagen institucional.

La Asamblea Nacional llego a elegir un par de años atrás a una indígena zuliana como su vicepresidenta.

Y en fin, muchos han sido los empeños del Presidente Hugo Chávez porque cada vez nos comprometamos con nuestros ancestros, aborígenes, indígenas.

La manta guajira es sagrada para los indígenas que habitan los amplios territorios de la península zuliana, ningún arijuna, es decir, nosotros los criollos, o los raros habitantes de estas tierras, como algunos nativos puedan vernos, nunca podremos llegar ni a rozar aquella hermosa indumentaria.

Pero cómo es posible que los militares del Fuerte Macoa del estado Zulia, parte de los herederos de las glorias de nuestro Libertador, Simón Bolívar, manden a desnudar a las indígenas que traen “La Sagrada Manta Guajira”, quienes provenientes desde la Alta Guajira, vienen a visitar a su amigo el Cacique Yukpa, Sabino Izarra.

Igual humillante destino corre su comunidad Yukpa, semanalmente al traerle comida y al acompañar el encierro de su Cacique, nuestros soldados bolivarianos, obligan a las mujeres a desnudarse.

Ver sus pieles cobrizas con los senos caídos, con las marcas del hambre en todo su cuerpo, doblega aun mas a nuestros hermanos.

Obligados a agacharse, ponerse de cuncliyas, porque la enferma mente blanca se imagina que guardan algo dentro de su ano.

Que deshonra siguen soportando nuestros naturales, maldición de siglos, perversión de hombres enfermos por nuestra sociedad de Pepsi Cola, Globovision y Venevision.

Nuestra humanidad no tiene piedad, las instituciones lamentablemente tampoco, en el estado Zulia, menosprecian, someten, traspasan en abusos a los aborígenes.

Ya seguir diciéndole “nuestros” indigna, pienso que sería un abuso mas de pertenencia.

Meses lleva Sabino tirado en una inmunda celda, ya las marcas de su hambre han marcado su cuerpo. Las tiras de su tristeza las heredo desde su nacimiento. Los hijos de su tribu estarán condenados a adquirir la pesadilla a la que hoy someten a su mayor guerrero.

Miguel A. Jaimes
venezuela01@gmail.com
@migueljaimes2



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