Cauca-Colombia: enfrentando el negocio de la energía eléctrica

Por • 23 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Popayán, mayo 22 de 2010

Una experiencia de organización de base y resistencia civil viene construyéndose desde las barriadas populares de los centros urbanos del Cauca, al cual – poco a poco – se suman comunidades campesinas y cabildos indígenas. Se enfrenta el jugoso negocio de la energía eléctrica.

Durante los últimos 20 años, con la colaboración del gobierno colombiano, empresas transnacionales (Unión Fenosa, Emgesa) y consorcios monopólicos nacionales (ISAGEN) se apropiaron de las principales fuentes de energía de la región.

En el Cauca existen 8 micro-centrales hidroeléctricas, una central eléctrica de mediano tamaño (La Salvajina) y se aportan caudales a la gran represa de Betania en el departamento del Huila. Se producen aproximadamente 300 megavatios mientras el consumo sólo es de 140 megavatios. Sin embargo, los caucanos pagamos la energía más cara del país.

A la sombra de la ofensiva neoliberal de la década de los 90 del siglo XX, se separaron los “negocios” de la generación, transmisión y distribución de la energía eléctrica, convirtiendo cada una de esas fases en un lucro privado para los grandes capitalistas. Mientras tanto, el incremento de las tarifas afecta a pobladores con escasos ingresos, azotados por el desempleo y por la crisis del sector agropecuario (café, panela, coca, pequeña ganadería).

En 1985 el kilovatio/hora (kWh) costaba $2,5; en 1998, $44, y en 2010, $500. El incremento es del 20 mil por ciento. En 1998 la empresa regional fue intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos, se acrecentó el manejo corrupto y la administración ineficiente, y hoy las comunidades son quienes pagan los platos rotos. Esta situación ha puesto en evidencia la esencia de la política gubernamental de entrega de los recursos naturales al gran capital.

La particularidad de esta experiencia de lucha consiste en que las comunidades están actuando en forma autónoma. Los trabajadores de la antigua empresa CEDELCA [1] negociaron su contrato colectivo con el Estado, y con el lema del “nuevo sindicalismo propositivo” constituyeron un supuesto sindicato (UTEN) [2], que en la práctica es una empresa que está aliada y al servicio de los grandes monopolios nacionales y extranjeros.

Las comunidades organizadas no han caído en la trampa de luchar por el “rescate de la empresa”. Esa consigna ha sido levantada por toda clase de politiqueros y oportunistas de la región, con el argumento de que al convertirla en una empresa pública, van a rebajar las tarifas, “después de hacer una reestructuración” [3]. Ello, por supuesto, es pura demagogia.

La Coordinadora de la Energía recién creada, ha retomado con mayor fuerza la campaña de resistencia civil que ya venían impulsando cientos de familias de Popayán y del Cauca. Esta actividad consiste en no pagar la tarifa mensual y crear piquetes de apoyo ciudadano para impedir los cortes del servicio. Han levantado una consigna de nuevo tipo: “¡Por la recuperación de la generación de la energía eléctrica de la región y su apropiación social y comunitaria!”.

Esa posición que está en elaboración y desarrollo rompe con la tradición y dinámica de las luchas de las Ligas de Usuarios que se han impulsado en otras regiones, que se había reducido a la “lucha contra la privatización de las empresas estatales”, frustrándose en el camino las aspiraciones de los verdaderos usuarios. Esas experiencias eran dirigidas fundamentalmente por los sindicatos de los trabajadores oficiales y por las organizaciones políticas que los representan.

Hoy, las comunidades del Cauca apuntan a quebrar el “nudo gordiano” del negocio capitalista, al plantearse la recuperación de la infraestructura de generación, y obligar al gobierno a romper con la lógica capitalista que enriquece groseramente a los grandes especuladores de la Bolsa de Energía (con sede en Medellín) y a las grandes compañías que se lucran con altas tarifas del servicio.

Se espera que la fuerza de las comunidades indígenas y campesinas entre a reforzar esta importante lucha.

En esta experiencia – concreta y real – se plasman dos visiones contradictorias de la política popular frente a los servicios públicos:

1. La que concilia con una normatividad con apariencia de “pública” que está al servicio de los capitalistas (“rescate de la empresa Cedelca para los caucanos”) y se disfraza de “lucha contra la privatización neoliberal”, y

2. La que se orienta a demoler las políticas corporativistas implementadas por orden del FMI y el Banco Mundial, que han adecuado la normatividad legal para operar el “mercado de la energía” con su lógica especulativa y mercantilista al servicio de capitalistas y monopolios extranjeros.

La conclusión es simple: si no se derrota el negocio de la especulación financiera que está en manos de las corporaciones capitalistas, no importa si la empresa es estatal o privada. En ambos casos se responde a la “lógica del negocio” y las comunidades “usuarias” (consumidores de energía) son quienes tienen que dejar de comer para pagar un servicio que se proporciona con base en la explotación de nuestra propia riqueza natural (agua), apropiada en forma absurda y arbitraria.

¡Por la recuperación de la generación de la energía eléctrica de la región y su apropiación social y comunitaria… adelante!

[1] CEDELCA: Centrales Eléctricas del Cauca.

[2] UTEN: Unión de Trabajadores de LA Industria Energética Nacional. Sindicato gobiernista.

[3] Palabras del destituido Gobernador del Cauca Guillermo Alberto González en entrevista con Caracol Radio (21.05.10).



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