Alvarez Paz, No lo madura el carburo

Por • 23 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Espera “un desenlace más temprano que tarde”.

Oswaldo Álvarez Paz, desde que Caldera le llevó de Maracaibo a Caracas, para conjurar cierta tendencia “díscola” surgida en el seno de la juventud del partido, no ha hecho más que pasar el tiempo cogiendo mangos bajitos. No ha tenido necesidad de hacer esfuerzo alguno. Todo lo al alcance de la mano, sin estirarse mucho, le ha sido reservado. Por eso, poco interés pone en guardar equilibrio y rectitud. Claro, también corre sus riesgos, como el de repente caerse largo a largo.

Por el poco esfuerzo puesto para tomar todo lo que ha tomado, y lo hace de los más maduros en los racimos, con demasiada avidez, él no ha podido madurar y a sus sesenta y siete años, con honor, es un viejo verde.

A una periodista, quien le solicitó opinión sobre Copei, de manera cursi, pero más infantil, respondió que pese llevar años fuera del partido, “el verde lo llevo en el corazón”. Esa verdad fue como un arranque de niño; de un faltarle sazón en demasía, de alguien que ni con carburo madura, compuesto de carbono que no toma sino restriega; bien se sabe que no ha dejado el antaño falangismo copeyano y lo verde le “nace donde quiera”. Todo eso demostró cuando a sus compañeros de partido pidió, “piensen más en el país, que en intereses personales”. ¿No parece infantil tal petición hecha a tipos para quienes la política es una simple operación mercantil? ¡Es como un pedir peras al olmo! Por no hablar de gesto indecoroso de un viejo verde.

Inmadurez pone de relieve cuando, con un estereotipo de muchacho, responde al periodista quien lo inquiere sobre sus aspiraciones presidenciales: “lo primero es la defensa de la democracia”. Por esto, ha saltado al ruedo nacional, a recorrerlo de un punto a otro, en tarde de orejas y rabos, trofeos concedidos por cierta oposición y agitándoles con euforia, a recoger aplausos con la inocultable intención de ver que se le pega.

Pero inmaduro, zocato o viejo verde al fin, califica a la oposición de carente de “malicia y picardía”. Lo que parece un juicio al revés y hasta insólito, de quien ha perdido el equilibrio o sentido de la verticalidad de tanto beber en fuentes que sesgan la noticia y el juicio.

¿Por qué luce lo que dice un solemne disparate?

Porque por el pasmo que sufre – le mantiene perdido y entre brumas- juega todo, y lo mismo recomienda al bando opositor, por dejar la gazmoñería y estar atentos que “una tramposerìa del CNE precipite la confrontación que nos llevará a un desenlace mas temprano que tarde”. Como eso percibe entre vapores, humo y vaivenes, cual “porfiao”, a sus correligionarios recomienda “estar preparados”.

Es la línea novedosa, verdecita, recién salida del horno; un prepararse para el golpe o la invasión, que Álvarez Paz ofrece como formas de lucha a adversarios del gobierno. Cual si fuesen caminos nunca transitados y previstos. Un descubrir el agua tibia o asomarse a la vida, tomarse un cafecito negro doble, después de varios días de andar cometiendo desarreglos.

En la misma actitud de quien le cuesta mantener el equilibrio, conservar la sindéresis y portarse con madurez, dice al periodista que los días que pasó detenido le permitieron descubrir “el valor de los presos por razones políticas”.

¡Vergüenza debería darle decir semejante insensatez y bobería!

Confiesa sin pudor, porque no tiene conciencia de la gravedad de lo dicho- perdónale señor-, que quien tiene 67 años y cuarenta estuvo formando parte de gobiernos que encarcelaron a miles por razones políticas, sin que tengamos que volver hablar de otros graves desafueros, no supiese hasta ahora lo que aquello significa. Y conste, que los presos a quienes alude, no son presos políticos sino políticos presos.

¿Qué pensar que el mayor inconveniente confrontado por quien aspira gobernarnos es que la prohibición de salida del país, no le permitirá visitar a hijos, casi todos, y nietos, residenciados en el exterior?

Es decir, está más allá que de acá.

Eligio Danmas



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