La Unión Europea en el “corralito”

Por • 21 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El anuncio de la Unión Europea (UE) y el FMI, el lunes 10 de mayo pasado, de un paquete de rescate de 750 mil millones de euros puso de relieve que la cesación de pagos de Grecia se había extendido a otros países. Portugal y España encabezan la lista, seguidos por Irlanda e Italia. Pero, además, el paquete o “Fondo de Estabilización” –que pretende evitar los defaults en cadena– tiene limitaciones insuperables. En primer lugar, porque los recursos se “activarían” sólo en ciertas condiciones; en segundo lugar, porque al mentado “paquete” no constituye un fondo respaldado por un Tesoro único, sino por los tesoros dispares de una treintena de naciones, cuya mayor parte se encuentra en quiebra.

Por eso mismo Alemania exige que el paquete sea acompañado por un derecho de inspección de las cuentas públicas de los Estados, incluida la posibilidad de vetar sus presupuestos. El paquete deja plantada la intención de superar el fraccionamiento nacional por medio de una anexión política de los Estados más débiles por los más fuertes. No estamos entonces, solamente, ante una operación de saneamiento fiscal o de refinanciación de deuda, sino ante un proceso político más general o estratégico. La tendencia a transformar en forma clara a la UE en un régimen de protectorados de Alemania, y secundariamente de Francia, plantea una completa reestructuración capitalista de las relaciones sociales al interior de sus países, que se desarrollará por medio de crisis políticas y una agudización extraordinaria de la lucha de clases.

Rescate de la banca, hundimiento del euro

Con la utilización del “Fondo de Estabilización”, los Estados transformarían sus deudas con los bancos privados –¡que son los que serían rescatados!– por una nueva deuda con los acreedores estatales (UE y FMI), que no admiten quitas, sea de capital o intereses. El “rescate”, en estas condiciones, se transforma en un factor de bancarrota porque bloquea a las naciones insolventes el recurso a la convocatoria de acreedores y la quiebra judicial, una institución fundamental del capitalismo, que incluye la posibilidad de una quita en la deuda. El bloqueo de este mecanismo equivale a una suerte de ‘corralito’ fiscal o una cesación de pagos sin fin. El paquete desarrolla así la crisis a un nuevo nivel. Los bancos se ven protegidos de un default, y hasta de la posibilidad de quitas, y obtienen, en cambio, una intervención de sus Estados para que la deuda sea pagada con la venta de patrimonio público, o sea mediante el desguace del Estado endeudado y, por supuesto, mediante un ataque sin precedentes a las condiciones de vida de las masas.

Para apuntalar el rescate, el Banco Central Europeo (BCE) decidió aceptar como garantía los ‘títulos basura’ de los Estados quebrados que están en poder de los bancos y también comprarlos en forma directa. Esto significa que emitiría moneda contra títulos que valen poco o nada -una inundación de moneda sin ninguna clase de respaldo, que lleva a una mayor devaluación del euro y a la inflación. El BCE, sin embargo, pretende –luego de rescatar a los bancos por medio de este procedimiento– absorber esos euros mediante la venta de títulos propios. Es decir que el BCE se quedaría con la porquería “tóxica”, mientras que los bancos rescatados se convertirían de acreedores de Estados fallidos en acreedores del Banco Central de toda la zona euro. El BCE se convierte así en el tacho de basura que recoge los desperdicios del capital financiero, como ya lo es la Reserva Federal de Estados Unidos.

La devaluación de euro viene siendo fogoneada desde hace tiempo por los fondos especulativos: venden a la baja los títulos públicos de los países del euro y lo mismo hacen con el euro, comprando con este dinero dólares y oro. La especulación capitalista juega un fenomenal papel disolvente del capitalismo y agudiza la crisis de éste; no es un fenómeno caprichoso sino imperioso, pues los capitales no podrán sobrevivir a la crisis sin descargarla sobre otros capitales y sobre el propio Estado. Lo que se manifiesta como una conspiración de un puñado de ricachones contra la moneda, el capital y el Estado –es una lucha por la propia supervivencia en el marco de la bancarrota de la bancarrota capitalista.

Crisis mundial, despertar obrero

La devaluación del euro plantea una crisis con Estados Unidos y, principalmente, con China, porque afecta las exportaciones de ambos al viejo continente. Por otro lado, alejaría la posibilidad de la revalorización del yuan, que Estados Unidos (y Brasil, Argentina, Uruguay) le reclama China; es decir que acentuaría el conflicto comercial con estos países. Un sube y baja de monedas sería el comienzo de la guerra comercial en la presente crisis. Pone definitivamente en la picota la reactivación que China ha impulsado por medio de gasto estatal y créditos fáciles, y por medio del subsidio a las exportaciones. Así lo demuestra el derrumbe de la Bolsa de Shangai.

Europa ha pasado, en corto tiempo, de una crisis bancaria por hipotecas a una crisis de deudas de Estados, luego a al comienzo de una crisis monetaria, en seguida a una del euro y ya, claramente, a una crisis política. Los observadores atribuyen la crisis europea a la defectuosa estructuración de la Unión Europea y a la débil base del euro. Pero, en realidad, la desigualdad de desarrollo entre los países que integran la UE es precisamente la que permitió incentivar, en su momento, las inversiones de los capitales de los países más desarrollados a los menos, que ofrecían oportunidades excepcionales de beneficios. La necesidad de producir una ‘convergencia de economías dispares’ fue el motor del crecimiento de los años precedentes, que ahora se señala como la causa de la crisis.

Hemos ingresado en una nueva etapa política. Las masas griegas van por la quinta huelga general y su consigna es “que se vayan todos”; pero lo principal es que marcan una nueva disposición política de los trabajadores en Europa. En Gran Bretaña, los sindicatos han anunciado que ocuparán los lugares de trabajo si prospera el ‘ajuste’ que plantea el gobierno inconsistente que ha surgido de las últimas elecciones. En España hay menos anuncios, pero la situación es más explosiva. Hay manifestaciones en Rumania. En esta etapa avanzada de la crisis, la disposición a movilizarse para “que la crisis la paguen los capitalistas”, o “los ladrones”, o “ellos”, o “que no sean los trabajadores” marca un principio de viraje en la disposición popular, y esto en Europa, donde la crisis de los regímenes políticos tiende a generalizarse. En España, hoy por lo menos la madre de la crisis europea, es inminente una crisis de gobierno. Zapatero, más que el griego Papandreu, es el que ocupa el lugar de De la Rúa en la presente crisis. La derecha española está preparando un golpe de Estado, como lo demuestra la condena que ha impuesto la Corte Constitucional al juez Garzón, para defender abiertamente al franquismo. Aunque la politiquería parlamentaria sigue en el centro de la escena, las masas tienden cada vez más a darle la espalda. Tampoco la crisis política se encapsula en Europa; para Le Monde Diplomatique, por ejemplo, “La nueva revolución (en Kirgystan) podría entrar en la historia como el primer movimiento social de la era postsoviética”. Lo mismo vale para los procesos revolucionarios o de guerra civil en Nepal y Tailandia. Con respecto a América Latina, digamos simplemente que la crisis europea y del euro anuncia un proceso devaluatorio del real brasileño, que explica las medidas proteccionistas desesperadas del gobierno argentino. El mismo Le Monde Diplomatique señala el desgaste o agotamiento del proceso ‘indigenista’ de Evo Morales, al que califica de “vacío de contenido”. Las tentativas de reestructuración capitalista, por medio de la intervención estatal y el bonapartismo, se agotan a los ojos de todo el mundo. Es la hora de la autonomía política de la clase obrera y de la estrategia de la revolución social.

Versión reducida de un artículo que aparecerá en la próxima edición de En Defensa del Marxismo y que se puede ver en el sitio de Internet del Partido Obrero

(en po.org.ar/node/24876).

Jorge Altamira

Versión reducida de un artículo que aparecerá en la próxima edición de En Defensa del Marxismo y que se puede ver en el sitio de Internet del Partido Obrero ((en po.org.ar/node/24876).

CON SALUDOS CESAR USCAMAYTA



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