Documentan 25 casos sospechosos de carbunco o ántrax en indígenas colombianos

Por • 21 May, 2010 • Sección: Noticias Internacionales, portada5

Al menos 25 casos sospechosos de carbunco o ántrax han sido documentados en indígenas wayúu asentados en aldeas rurales de Riohacha, dijeron hoy los responsables del sistema público de salud en esta ciudad caribeña colombiana.

Son casos de lesiones cutáneas compatibles con la enfermedad, dijo a Efe el secretario de Salud del municipio de Riohacha, el médico Jesús Pérez Almenares.

Es “un brote de tipo zoonótico (enfermedades que se transmiten de animales a humanos)”, explicó Pérez, quien insistió en que, por ahora tiene manifestaciones cutáneas.

Los casos sospechosos en la capital departamental de La Guajira fueron informados seis días después de que el Instituto Nacional de Salud (INS, estatal) confirmara que una menor de la etnia Wayúu había contraído el ántrax o carbunco.

La niña, de 13 años, vive en una ranchería (caserío) aborigen de la población costera de Manaure y, al parecer, contrajo la enfermedad por contacto con la sangre de “un caprino posiblemente afectado por carbunco”.

Según el Ministerio de la Protección Social (salud y trabajo), “esta paciente evoluciona satisfactoriamente al tratamiento instaurado”.

Las autoridades de sanidad estudiaban tres casos sospechosos de la enfermedad en Manaure, que centra junto a Riohacha una intensa campaña para afrontar esta amenaza a la salud pública en la región, que hace parte de la frontera norte con Venezuela, en cuyo territorio también hay asentamientos de wayúu.

En la ofensiva participan expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el INS, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), y el Ministerio de la Protección Social, además de las secciones de Salud de Riohacha y La Guajira.

En ella también están funcionarios del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA, estatal), que han emprendido una campaña de vacunación de caprinos y ovinos, especies básicas para la subsistencia de estos indígenas.

Pérez advirtió a Efe de que, sólo en los caseríos aborígenes de Riohacha la población de estas especies es de más de 100.000 cabezas.

“La orden es vacunarlos a todos”, observó el secretario de Salud de esa capital, quien insistió en los cuidados que se deben tener con animales enfermos o que fallezcan de manera súbita, caso en el que es recomendable no consumir su carne.

Aunque reconoció que los indígenas los conocen y aplican, el médico dijo que estos animales deben ser incinerados y sus restos sepultados bajo tierra.

Ante la sospecha de la presencia de la enfermedad, y con el fin de establecer si se presenta un brote, las autoridades regionales de salud han realizado desde el pasado día 14 visitas a vecinos de doce rancherías en los dos centros urbanos.

En ellas se practicaron 750 encuestas que permitieron establecer que 62 de los aborígenes “registraron antecedentes de lesiones cutáneas compatibles con carbunco en los últimos seis meses”.

De ellos, 37 viven en Manaure y 25 en Riohacha, según el informe oficial, que indica que el 74 por ciento de las personas tienen ya cicatrizadas las lesiones.

De los 62 indígenas, “16 presentan lesiones en fase activa y de resolución, lográndose la toma de muestras para examen directo en 15 personas”.

Las encuestas muestran que el 76 por ciento de aborígenes “tiene historia de haber manipulado animales enfermos o muertos en labores de pastoreo, sacrificio o preparación para el consumo”.

EFE



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