Demoler el Estado Burguès

Por • 21 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

“Hay que preparase para la demolición del Estado burgués y hegemonía de la oligarquía”; estas palabras categóricas forman parte de un reciente discurso de Chávez…

En el mismo exigió a candidatos a diputados trabajar intensamente para transformar el actual Estado capitalista venezolano por uno social de justicia y derecho. Les pidió comprometerse a “consumirse por el pueblo, no por ustedes mismos, ni por un gobernador o alcalde….sino por el pueblo que sufre”.

De esa manera, el presidente Chávez, colocó de nuevo en primer plano los temas de transformación del Estado, su descentralización y lo democrático del proceder.

En Venezuela se manejan dos estrategias relativas a la descentralización, dada la ineficacia del modelo existente que es causal de burocratismo, falta de respuestas adecuadas y perentorias a los problemas de las comunidades.

Gobiernos anteriores, exigidos y asesorados por organismos internacionales, concibieron un proyecto de descentralización que tiene como fin debilitar el Estado Central, marginar las comunidades de asuntos que les son inherentes a cambio de fortalecer a Gobernadores y Alcaldes. Es decir, sustituir una estructura burocrática por otra que reviviría aquello del caudillismo provincial. De acuerdo con eso, se transferirían responsabilidades nacionales y manejo de grandes presupuestos, a funcionarios antes mencionados.

Por su naturaleza, aquel plan tiene adeptos no sólo en la derecha sino en el campo revolucionario ha tentado a muchos funcionarios. Si uno relee los argumentos de ex gobernadores de Estados como Ramón Martínez, Didalco Bolívar, Eduardo Manuit y más recientemente a Henry Falcón, observará que parte de sus discrepancias se refieren a la forma de descentralizar. No es descartable, que en el campo de la revolución persistan esas ideas. Por algo, el presidente ha enfatizado en este asunto. Pues la falta de participación y protagonismo popular están ligados a centralismo y burocratismo.

No es azaroso que nuestro presidente hable de demoler el Estado burgués y exija, de manera que pudiera parecer extraña, a futuros legisladores, que trabajen por el pueblo y no por Alcaldes y Gobernadores.

La descentralización de la que estamos hablando, no tiene absolutamente nada que ver con la falsa idea propagada por la derecha nacional e internacional, según la cual el proyecto político oficial venezolano quitaría responsabilidades a organismos nacionales, justamente a estos en primer término y Alcaldes y Gobernadores, para otorgárselos al presidente. Prédica coherente con la del Chávez autoritario, prepotente y dictador. La verdad va en sentido absolutamente contrario. Se trata de otorgar poderes, funciones y oportunidades de manejar recursos y hacer al mismo tiempo contraloría social a las comunidades. De modo que, para que estas puedan encontrar soluciones a sus problemas, no tendrían que pasar por odiosas e ineficaces alcabalas ni depender de la buena voluntad o simpatía de funcionarios cargados de compromisos y hasta otros intereses.

La descentralización para la cual Chávez llama a demoler el Estado burgués, pasa por restarle funciones al presidente mismo y transferirlas al pueblo, a las comunidades.

Por supuesto, la derecha y el neoliberalismo, por razones de intereses de clases, deseosos en mantener privilegios y derechos a manejar los recursos del pueblo, no aceptan la naturaleza de lo que promueve el primer gobernante venezolano. Pero no se atreven a abordar el debate con respeto a la verdad por la invalidez y falta de pertinencia de sus argumentos. Optan por parapetarse en la eterna argumentación de la presunta incapacidad e inmadurez del pueblo para encargarse de sus asuntos, con lo que avalan la necesidad de la representación, para la cual ellos calzan la medida y la desgastada e insostenible idea del Chávez dictador.

Eligio Damas



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