Álvarez Paz dejó la bebida para dedicarse a la que hay que beber

Por • 21 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Care`repuesto es un buen compatriota; esta mañana, nomás divisarme, dijo que ¡Paz proclamó la guerra! Él se refirió a Oswaldo Álvarez Paz.

Y, es que el tal Paz, una vez que salió de donde no ha debido salir-por ser un falto de respeto-empezó, seguramente, a tomar miche del malo, por lo que lo primero que profirió, una vez encampanado- tal vez- fue que ellos, los escuálidos, debían declararle la guerra a Chávez.

El tal Álvarez Paz estuvo en la cárcel, por delincuente, apenas un par de semanas, y es de suponer que durante ese tiempo él dejó la bebida pero, una vez que salió en libertad, apenas apenitas, se dedicó a empiparse el resto de la botella de ron, que dejó encaletada. Es decir, que salió a entrarle, arioto, a la que había que terminar de beber. Lo bebido, bebido está. Los borrachines son así, desvergonzados, indolentes, irresponsables, no respetan a nadie, ni siquiera a su propia familia.

Uno de esos que fue presidente de Venezuela, durante el binomio AD-Copei, borracho de remate mató a su propio hijo accidentalmente, bajo una pea insolente. Todos saben de quien se trató.

El colmo de la desfachatez es que esa gente pretende gobernar a Venezuela nuevamente.

No es caviar, precisamente, lo que la oposición criminal pone en los anzuelos para provocar la reacción del Estado, pero el cherechere sirve también de carnada. No obstante, la mano oculta en las sombras, debe ser neutralizada eficazmente. Para eso hay que seguirle las pistas, es que doquiera haya un crimen, hay pistas que incriminan.

Por ejemplo, sí Álvarez Paz ha estado tomando miche adulterado pero, ahora empieza a codearse con Black Label-dudo que le ofrezcan Royal Salute 50 years old-entonces, esa sería una pista conducente hacia la mano peluda.

No obstante que todos sabemos quienes son y donde están quienes manejan al borrachín de marras, es preciso mantener la cabeza sobre los hombros. El PSUV y el Comandante estamos obligados a cazar la pelea en el terreno que nos conviene y nunca en el que el enemigo disponga.

La batalla comunicacional es crucial. Debemos ser capaces de imponer la agenda del Estado, que está dibujada en líneas gruesas, en nuestra Constitución Nacional pero, al enemigo tramposo no debemos responderle sólo con sombrerazos, para guardar la compostura. Con modo, todo se puede, sin necesidad de salirnos del marco constitucional.

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com



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