Dormir entre seis y ocho horas es lo óptimo para la salud

Por • 17 May, 2010 • Sección: Salud

EN DIECISÉIS ESTUDIOS

El equipo de investigadores británicos e italianos también encontró que dormir en exceso, o sea más de nueve horas por noche, no aumenta el riesgo de muerte, pero puede ser una señal importante de una enfermedad grave o potencialmente letal.

Luego de finalizar nuestras labores diurnas, los seres humanos necesitamos del sueño, ya que de esta manera se mantienen los procesos mentales superiores, particularmente los relacionados con la inteligencia, la capacidad de asociar y de recordar.

Las personas que duermen menos de seis horas por noche tienen doce por ciento más probabilidades de morir de forma prematura que las que duermen la cantidad recomendada de seis a ocho horas, ha encontrado un estudio reciente.

Los investigadores revisaron 16 estudios que incluyeron a más de 1.3 millones de personas, a quienes se dio seguimiento durante hasta 25 años. En ese periodo, se registraron más de 100,000 muertes entre los participantes, procedentes de Asia, Europa y los Estados Unidos. Los hallazgos proveen evidencia inequívoca de la relación directa entre la falta de sueño y el aumento en el riesgo de muerte prematura, afirmaron los autores del estudio, que aparece en la edición de mayo de la revista Sleep.

“La sociedad moderna ha visto una reducción gradual en la cantidad promedio de sueño, y este patrón es más común entre los trabajadores a tiempo completo, lo que sugiere que tal vez se deba a presiones sociales sobre trabajar más y más trabajo de turnos”, señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, Francesco Cappucio, líder del Programa de sueño, salud y sociedad de la universidad.

“Por otro lado, el deterioro del estado de salud con frecuencia se presenta junto a un aumento del tiempo de sueño”. “Dormir entre seis y ocho horas por noche de forma consistente podría ser lo óptimo para la salud”, añadió.

“La duración del sueño probablemente deba considerarse como un factor conductual o marcador de riesgo adicional, influenciado por el ambiente y posiblemente susceptible al cambio a través de educación y consejería, además de medidas de salud pública dirigidas a modificaciones favorables de los ambientes físicos y laborales”.

YVKE Mundial/Agencias
17 DE MAYO DE 2010



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