Lenguaje de encuestas y “analistas” sobre Colombia

Por • 16 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Rafael Santos, reconoció que Mockus podría ganar las elecciones

El sondeo recogido días atrás de varios medios, nacionales e internacionales, atribuido a la encuestadora Ipsos- Napoleón Franco, habla de un empate técnico entre Antanas Mockus, del Partido Verde y Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Uribe, quien le respalda, por el Partido de la U.

La medición incluyó a 1200 encuestados, en 36 ciudades y municipios, con un margen de error de 3,5 por ciento.

Esta información no varía sustancialmente con respecto a lo que ya conocíamos desde hace aproximadamente 20 ò 25 días. Que traducido en otras palabras, el ex alcalde de Bogotá, a quien la prensa oligárquica colombiana y los medios que rebotan sus noticias suelen recordarle su origen lituano, con no oculta xenofobia, y le endilgan el mote de excéntrico, de haber iniciado su campaña con un pìrrico porcentaje, en breve tiempo alcanzó el mismo nivel del candidato de la gran prensa, como El Tiempo de Bogotá, gobierno de Uribe y parte importante de la oligarquía.

La reciente encuesta, divulgada el jueves próximo pasado, elaborada por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) habla de 38 % para Santos y 36 % para Mockus. En la misma se dice que para la segunda vuelta hay una intención de voto del 47 % para ambos.

Pero el sondeo del Opinòmetro de Datexco, cuyos resultados fueron revelados ayer, casi al mismo tiempo que la del CNC, Antanas Mockus obtuvo 32.8 % y Juan Manuel Santos 29.3 %. En caso que hubiese segunda vuelta, el sondeo arrojó 47.9 % para Mockus y 33.6 % para Santos.

Al intentar explicar este fenómeno evidente, que no puede evadirse hablando “de descenso”, en el caso del candidato del Partido Verde, los “analistas”, citados por la prensa colombiana, los cuales pocas veces tienen nombre y apellido, tampoco rostros, pero se les identifica como “expertos”, coinciden en atribuir el violento ascenso de Mockus, a circunstancias como las denuncias de corrupción contra el gobierno, que por cierto son de vieja data, las persistentes sobre los vínculos del mismo con el paramilitarismo, tanto más que medio congreso uribista aparece legalmente enredado en el asunto. También le dan aquellos “expertos”, un sobre valor a las ya viejas denuncias de interceptaciones telefónicas. Tales asuntos, no obstante parecen, como dicen los periodistas, “un refrito”.

Olvidan esos misteriosos y sesudos “analistas”, que el máximo responsable en esas irregularidades, por decir lo menos, el presidente Álvaro Uribe, según la prensa que les cita, “en el último sondeo alcanzó el 68%” de popularidad.

Entonces uno se pregunta, ¿cómo esos desafueros de Uribe, a él no le han alcanzado, pero si a su candidato Juan Manuel Santos?

¿No habrá entonces otras razones que pudieran estar empujando la tendencia que favorece a Mockus?

Uno podría pensar que Mockus es mejor candidato que Santos y aquello de lo excéntrico, mencionado insistentemente por la prensa que no le gustaría verle en el palacio de Nariño, lejos de afectarle le ayuda y acerca más a la idiosincrasia colombiana. Por algo ha sido dos veces alcalde de Bogotá. Pero también, que el pueblo percibe que Mockus representa la posibilidad de sus cambios anhelados.

El síndrome de la guerra:

De ganar Santos, por sus antecedentes, sus actitudes de permanente saboteo a las gestiones para el rescate de los secuestrados, negativas a cualquier acción humanitaria, sabe el colombiano común que se cierra toda posibilidad de diálogo para poner fin a la guerra, los actos de la guerrilla que comúnmente se censuran, como los de los paramilitares y las propias fuerzas del oficialismo colombiano como aquella atrocidad conocida como de los “falsos positivos”. Consiste esta práctica en detener y fusilar inocentes presentándoles falsamente como guerrilleros y de la cual, en su partida de nacimiento, aparece Santos como el padre.

Hace apenas unos dos o tres días, Antanas Mockus, sobre el asunto de las FARC, fijó una posición flexible, pues sostuvo que no habría acuerdos con ella, “mientras se mantuviese al margen de la constitución”, con lo que abre un resquicio. Aunque Santos, quien no da tregua alguna, llegase hablar el mismo discurso, la fuerza guerrillera, por razones de historia reciente, no le consideraría un interlocutor válido.

Candidatos belicistas:

El pueblo colombiano que aspira ver terminada la guerra interna y lejos las amenazas de confrontaciones violentas con sus vecinos, se estremeció hace tres semanas, cuando en domingo, Santos y Noemí Sanìn, candidata del Partido Conservador, respondiendo a periodistas, afirmaron que volverían a bombardear a Ecuador en caso de presentarse la situación del 2008 en Sucumbíos. Es más, se extendieron en aquella respuesta amenazante hacia los demás vecinos, incluyendo a Venezuela.

Pese a que se arrepintieron y de inmediato intentaron recoger sus palabras, ya el mal estaba hecho y comenzaron a derrumbárseles los números, mientras que Mockus, quien se mostró nada belicista, empezó a ascender.

Relaciones con Venezuela:

Hace apenas seis días, una representante de algo así como la asociación colombo venezolana de comerciantes, se lamentaba del estado actual de las relaciones comerciales entre ambos países, que ha llegado a niveles muy críticos. Lo que está produciendo mucho malestar en el vecino país, pues se ha traducido en más desempleo, ostensible baja de la producción, hasta quiebra de empresas, etc., y descontento en gran parte de la población ligada a las relaciones comerciales entre ambos países. La interrupción de esa corriente comercial lamentablemente afecta sobre manera a Colombia. Un intercambio de siete mil millones de dólares que se tranca, sin duda alguna, debe producir serios contratiempos e inconformidades.

Para que todo vuelva a la normalidad y mercancías colombianas entren con igual fluidez y abundancia a nuestro país, pareciera depender de las mejores relaciones entre los palacios de Nariño y Miraflores.

Mockus, quien no ha dejado de distanciarse del presidente Chávez y a éste exigirle mantenerse al margen de la disputa electoral colombiana, en la cual éste no pareciera meterse, lo que no le niega el derecho a defender la dignidad y respeto por Venezuela, representa una posibilidad seria de regresar las relaciones entre los dos países a la normalidad que todos deseamos. Este asunto es de vital importancia para los venezolanos, lo es también para colombianos por razones de historia, solidaridad, afecto y en lo de ayudarnos mutuamente.

Tanto esto es verdad que, hace pocas horas, de manera inesperada, Santos, viéndose con las tablas en la cabeza, ha dicho que casi inmediatamente de ganar las elecciones se reuniría con el presidente Chávez.

Pero sucede que la mayoría de los venezolanos percibe a Santos, como dado a irrespetar nuestra soberanía, amenaza para la paz, contrario a la unión de nuestros pueblos. Esto hace que no le veamos tampoco como el interlocutor válido. Y el pueblo colombiano bien lo sabe.

Los sesudos analistas de la derecha, de este lado y aquel, pasan por alto “estas menudencias”.

A última hora, Rafael Santos, director de “El Tiempo” de Bogotá, reconoce que Mockus ganaría las elecciones.

Eligio Damas



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