La “viveza” de los vivos

Por • 14 May, 2010 • Sección: Opinión

Piedra de Tranca

En la oposición Hay Unos Cuantos que se pasan de vivos. Que creen a cada momento que se la comen y que, por consiguiente, los demás son pendejos. Por eso no escatiman esfuerzos para moverse al mismo tiempo en dos aguas: la subversiva y la cívica

MARCIANO

EN LA OPOSICIÓN Hay Unos Cuantos que se pasan de vivos. Que creen a cada momento que se la comen y que, por consiguiente, los demás son pendejos. Por eso no escatiman esfuerzos para moverse al mismo tiempo en dos aguas: la subversiva y la cívica.

PRETENDEN COMBINAR LAS DOS VÍAS: la pacifica y la violenta. Y lo hacen creyendo que le echan tierrita en los ojos al chavismo. Pero como lo he escrito en esta misma columna, los rojos-rojitos aprendieron mucho en esta década. Llegaron como unos lanudos a Miraflores, sin saber lo que era el poder. Claro, habían pasado toda la vida en la oposición. Pero el látigo de la contra, del cual hablaba Trosky, los enseñó a tener los ojos bien abiertos y a no creer en nadie. O a no creer en pajaritos preñados.

LA LECCIÓN MÁS IMPORTANTE la recibieron el 11 de abril de 2002. Nunca imaginaron que había tanto traidor dentro y fuera del proceso. La deslealtad de los altos mando militares le permitió a Chávez bajarse de las nube de la ilusión en cuanto a la solidaridad de sus compañeros de armas. De igual manera, la conducta de los jerarcas de la Iglesia católica le reveló un mundo de complicidades con la subversión por parte de la institución religiosa. Y de FEDECÁMARAS qué no decir. El empresariado conspiraba a sus anchas mientras hacía buenos negocios y abrazaba a los chavistas.

LOS VIVOS DE LA OPOSICIÓN creen que la situación no ha cambiado. Creen que pueden tocar tranquilamente a las puertas de los cuarteles; creen que pueden declarar llamando al derrocamiento del Gobierno como lo hicieron en los días previos al 11-A sin que les pasara nada; creen que pueden reunirse y planificar golpes eléctricos, golpes económicos y financieros y magnicidios, todo ello con absoluta impunidad. Porque creen que los chavistas nada saben de lo que ellos traman.

CLARO ESTÁ QUE EN CUANTO REACCIONA el Gobierno y aplica medidas, detiene a algunos y alerta al país, pegan el grito al cielo. Juegan al papel de víctimas. Son pobres angelitos en los que se ensaña el Gobierno tiránico. Se olvidan de que ellos, con Betancourt, con Carlos Andrés y con Caldera, fueron mucho más lejos. No solo porque reaccionaban, sino por la manera como lo hacían: matando, torturando, desapareciendo personas.

ESTE ESCRIBIDOR CONSIDERA que el primer deber de un gobierno es defenderse de aquéllos que pretenden tumbarlo. Es el deber no solo del gobierno de Chávez sino de cualquier gobierno del mundo. Es absurdo pensar que si hay una conjura en marcha y gente comprometida hasta el cogote, el Gobierno se cruce de brazos. Por lo demás, está la enseñanza del 11-A y del paro petrolero. Que pretenden repetir. Y no hay que permitir que lo hagan o que se acerquen a lo sucedido hace ocho años. No hay que tener complejos a la hora de actuar cuando se trata de defender a un pueblo, a un proceso de cambio, a una democracia. Los farsantes, aquellos que tienen un pie en la conspiración y otro en la legalidad, pueden chillar, clamar por derechos que ellos no respetaron cuando fueron gobierno y recurrir a organismos internacionales burocráticos. Allá ellos. Pero lo que es inaceptable es que se les permita que sigan conspirando. Sería bien estúpido que el Gobierno lo permitiera. A no ser que esté dispuesto a pagar el tributo de su derrocamiento por complacer a las fieras.-

Diario Vea



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