Las torpezas de la burocracia rojita

Por • 12 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium

“La corrupción y el terror tiene su piso en la incomunicación y el silencio”
Anónimo….
La cínica y mentirosa campaña desenfrenada de los medios de la derecha contra el sistema político venezolano. Muchas veces encuentra eco, ¡como molesta la verdad, eh! Cuando un militante bolivariano sale a criticar las torpezas de la revolución, ahí mismo empieza la burocracia a tratar de encochinar a todo el mundo, saliendo siempre a flote los ciegos defensores de lo imposible. Son los únicos que de verdad están en contra de un socialismo democrático verdadero y participativo, serán esas personalidades los verdaderos culpables del fracaso de la revolución bolivariana, hablan de burocracia, son los quinta columnas que junto al agresor imperial son los que incitan a que países en vías al socialismo se burocraticen como medidas de cohesión y autoprotección. Todo esto aunado a los que piden la intervención de la OEA y de Estados Unidos, en Venezuela, para respaldar a la oposición. El derecho a la autodeterminación, el uso capitalista e imperialista de la crisis busca cerrar el camino a una alternativa, y para ello suelen combatir todo lo que suene a izquierda, empezando por el Alba, abarcando también a los gobiernos de Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay, que están muy lejos de ser izquierdistas y que mantienen políticas neoliberales ligeramente modificadas. Por eso, se equivoca de paso gravemente la actual burocracia bolivariana que sostiene la creación de una nueva clase social propietaria del capital financiero, y de los medios de producción, formada por la fusión entre funcionarios corruptos y capitalistas criollos. Las torpezas políticas y la brutalidad de los grupos burocráticos del alto gobierno bolivariano que creen que la oposición se combate con las Fuerzas Armadas, y los grupos de choque del aparato político. En efecto, una cosa es combatir con todos los medios las conspiraciones, y otra asfixiar la expresión pública de las ideas, incluyendo las más reaccionarias, y otra cosa es jalar bolas como lo hacen los mediocres moderadores de muchos programas de opinión, y periodistas de los medios públicos de comunicación venezolanos, hay que sincerar los méritos de la uniformidad en la información político/económica, tanto en la Asamblea Nacional o en los medios públicos de comunicación social. En la época de Lenin, los partidos y los medios de comunicación social capitalistas/opositores eran legales. La uniformidad supone, en cambio, que alguien decide qué se dice, qué se vota, qué se publica. Pero la clase obrera ni la sociedad son homogéneas ni pueden ser uniformes. Sin debate democrático no hay socialismo, porque éste es el resultado de la información, la concientización y la participación protagónica de los trabajadores y el pueblo, que tienen la sagrada tarea de criticar, controlar, sugerir, proponer, exigir. La democracia, además, es también para el que piensa diferente, no para quien milite exclusivamente en la revolución; incluso también para los pitiyanquis, y contrarrevolucionarios que no cometan delitos. El socialismo lo construye la sociedad, en sus contradicciones, resolviéndolas, y no la burocracia partidista parasitaria. Las ideas falsas se combaten con ideas mejores para convencer; las conspirativas, en cambio, con la fuerza del estado. Los que se inmolan al servicio de la oposición (caso Franklin Brito), y cuando comienza a haber suicidios (caso Inca Valero), es evidente que algo anda muy mal. La represión abierta o subliminal no es aconsejable ante este problema, que es eminentemente político, más no judicial. Y lo peor que se puede hacer es encarcelar a las “multitudes indignadas” para acallar a las escasas fuerzas reaccionarias que quieren manifestar. Eso le echa más combustible a la ofensiva imperialista, y confunde a los defensores de Venezuela, y a todos los que defienden sus espacios a la protesta, publicar y manifestar por unos derechos que son constitucionales, y enfrentan la represión, y la criminalización de sus ideas. La democracia y el socialismo sólo son posibles con la autogestión y organización de las comunidades, para discutir los problemas, y además de los planes gubernamentales, sus propias ideas, y las soluciones locales. Los medios de comunicación, en lugar de alabar la funesta unanimidad de un solo gobierno, deberían darle cabida a la gente que en muchas veces en cuyo nombre se habla, y decide por ellos el aparato burocrático. Además, no puede haber aumento de la producción industrial, y de la actividad agropecuaria sin este tipo de democracia social autogestionaria, que dé rienda suelta a la creatividad y a las críticas. Si se le quiere quitar fuerza a las maniobras imperialistas y contrarrevolucionarias, hay que transformar en forma radical, mejorando la vida cotidiana, con mayor producción voluntaria y con mayor democracia. La economía venezolana, y el Estado aún siguen siendo capitalistas, pero se intenta sembrar las bases para el socialismo. Por lo tanto, hay que enterrar los métodos contrarrevolucionarios aprendidos en el pasado en la práctica, y las viejas mañas de los actuales burócratas rojos rojitos, que en nombre de un supuesto ‘marxismo’, acorralan a sus contrincantes, siendo abiertamente hoy, grandes capitalistas y mafiosos.

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es
Twitter/percasita



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