La necesidad se viste de prostitución

Por • 10 May, 2010 • Sección: Municipio Bolívar

El problema •
Sociólogos apuntan que las mujeres y hombres que practican la actividad sexual a cambio de dinero, deriva de la falta de educación
y moral, más no de la necesidad económica

Desde hace aproximadamente siete años, Valentina Figuera, mejor conocida como la “titis”, vende su cuerpo, para así obtener el sustento del día a día.

La “titis”, confesó ser madre de seis chamos, tres de ellos varones y las restantes son niñas. Esta mujer, quien cuenta con 38 años de edad, manifiesta, de forma tímida, que la prostitución, ha sido la mejor salida, para sacar su familia adelante. Valentina Figuera, no es su verdadero nombre, por razones obvias no se revelará su verdadera identificación.

Un poco pasada de kilos, no le importa ajustar su cuerpo con licras de colores llamativos, y esas camisas féminas mejor conocidas como “estraples”, este atuendo acompañado de unas botas a la rodilla, de esas que están de moda; de colores vivos y de material patente. Esta mujer, cuenta, que “gano mejor vendiendo mi cuerpo que limpiando casas ajenas (…), claro -entre risas- me esfuerzo menos”.

Esta fémina, encarna la estrofa de una conocida cantante española, Mónica Naranjo; “tengo el ansia de la juventud, tengo miedo a lo mismo que tú y cada amanecer me derrumbo al ver la puta realidad, no hay en el mundo nadie más frágil que yo (…) pelo, acrílico, cuero y tacón, maquillaje hasta en el corazón y al anoche vuelo a renacer”. “Mis chamos no saben a que me dedico, tampoco es que me avergüenzo, pero están muy pequeños para saberlo y entenderlo” cuenta con una mirada convencida de que no es el momento de hablar con ellos.

Figuera (identificación falsa), sabe que la forma de como se gana la vida, no es la más correcta, pero asevera que la necesidad de comer, estudiar, aprender y darle todo a sus hijos, la llevaron a vender su cuerpo por unos cuantos bolívares. Esta mujer, al igual que otras tantas, pernoctan en los espacios barceloneses más concurridos, muchas se flagela entre los que concurren en el Bulevar 5 de Julio de la ciudad capital. Para otros, estas mujeres son la conocidas “Chicas de la calle Freítes”. Con sus escasos conocimientos de la economía y la recesión mundial, esta mujer pasa por muchas de las necesidades que otras madres al momento de pagar la renta de la vivienda, el mercado quincenal y sobre todo los útiles escolares.

“No hay que ser muy inteligente, para saber que la situación está dura, no sólo para nosotros los pobres sino para todo el mundo” cuenta convencida de la realidad económica del país. Al igual que la “titis” hay otras mujeres que se prostituyen por el bulevar 5 de Julio, al menos unas 30 se han contabilizados hasta los momentos, cifra obtenida de forma extraoficial. “Las chicas de la calle Freítes”, cuentan que ofrecen sus servicios por tan sólo 80 bolívares fuertes, entre dígitos y sumatorias, estas mujeres aseguran que sus ingresos semanales sobrepasan los mil bolívares. Pero no sólo las mujeres, ejercen la prostitución, pues, hombres que se transforman bajo la luz de la luna en mujeres, también venden su cuerpo, por casi los Bs F 100.

Montada en grandes tacones, “La Natacha” nombre con que el que quiso identificar, contó que, la falta de recursos y la necesidad de siempre tener lo mejor, lo llevaron a prostituirse desde que tenía 17 años de edad y actualmente cuenta con 26 años. Pese a que la prostitución no es una profesión ilegal en Venezuela, sino alegal, en la ciudad de Barcelona, son más las mujeres y hombres que se han visto en la “necesidad” de vender sus cuerpos para poder “llevarse el pan a la boca”.

Punto de vista social
La socióloga, Carmen Cruz, definió que se conoce como prostitución, la participación de una persona dentro de un acto sexual a cambio de dinero.

Explicó Cruz, que ante una necesidad, muchas veces, estas mujeres y hombres practican esta actividad, por falta de moral y de educación. Destacó que la prostitución es un problema social donde se inmiscuye directamente Salud Pública, que se tiene que encargar de la supervisión de estos trabajadores sexuales. Aseveró, que es normal el rechazo de la sociedad hacia las personas que ejercen esta actividad.

EC/Malfred Carrasquel
Diario Metropolitano
10/05/2010



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