El Libertador: un aniversario entre la represión y las dificultades financieras

Por • 10 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El Libertador llega a otro aniversario en medio de grandes dificultades, y siendo el único medio de comunicación impresa que publica de forma objetiva y verdadera a la nación. Después del 28 de junio del año anterior, su cuerpo editorial, periodistas, técnicos, e incluso sus instalaciones físicas ha sido objeto de constantes agresiones y amenazas de parte de la oligarquía hondureña y sus gendarmes represores.

El esfuerzo que se necesita para sacar cada número solo lo conocen aquellos que están más cercanos a esta empresa ha optado por mantenerse del lado de las mayorías aun a costa de las más indecibles situaciones. La parte más penosa siempre, es de carácter financiero; el tiraje es apenas sostenible, y solo sucede por la determinación de las personas que trabajan en el periódico.

Hasta la fecha ha habido numerosas expresiones solidaridad y apoyo, pero las mismas no han ido más allá del “espaldarazo” moral, que no le da de comer a las familias de todos los que se esfuerzan en mantenernos informados apropiadamente. Aunque parezca increíble, muchos de los que estamos en resistencia seguimos siendo “adictos” a las “Pildoritas” o a los “Apuntes”, quizá porque nos guste el estilo hediondo que utilizan los editores de estas columnas asquerosas.

Durante la crisis de los hermanos campesinos del MUCA, El Libertador movilizó un grupo de compañeros a cubrir los eventos, y, se puede decir con certeza, gracias a su oportuna presencia muchos hechos no quedaron en la oscuridad del olvido. Igualmente, su cobertura de los eventos del primero de mayo recién pasado, minimizados con sarcasmo por las lenguas fascistas, es el mejor documento que da relevancia a ese histórico acontecimiento.

Es claro que no podemos comparar El Libertador con otros medios impresos, ni cuantitativa ni cualitativamente; estos últimos están definidos completamente por la cantidad de publicidad que venden; mientras este diario nuestro, no cuenta siquiera con la publicidad de compañeros en resistencia. Tampoco la solidaridad internacional ha funcionado, parece que a final de cuentas la derecha nos gana hasta en eso.

Sin embargo, y contra todos los pronósticos, en lugar de disminuir su entrega, ahora el periódico es referente en las páginas de Internet, y, junto a Vos El Soberano, han mantenido lleno un espacio vital para combatir la desinformación que producen a diario los dueños de la mentira. Habría que preguntarse si no deberíamos todos tomar la existencia misma de estos medios como una tarea de todos.

Los medios de comunicación en general han demostrado ser letales contra las luchas populares. No solo en Honduras, sino en todas partes del mundo, el imperio y sus sirvientes utilizan una guerra permanente de enajenación y sometimiento, usando como fusiles los diarios, la TV y la radio. Grandes porciones de la población mundial nacen, crecen y mueren creyendo a pie juntillas que “San Nicolás existe”, gracias a la indecencia y avaricia de los que son dueños de estas verdaderas armas de destrucción masiva.

En Honduras es aún más dramático, pues los que llevan adelante la programación local manifiestan un profundo desdén por la cultura, la verdad, el conocimiento y la ciencia. Cuantas veces nos ha tocado escuchar barbaridades irrepetibles, que después el pueblo da por buenas solo porque las dijo cualquier chabacán armado de un micrófono, una cámara o un teclado. Aquí se dedican a “formar” opinión gentes que ni tienen el conocimiento, ni la altura moral para decirle a nadie que debe hacer. Las páginas editoriales dan risa, a veces asco, la mayoría del tiempo ambas sensaciones.

Hace tres días un oriental hacia un comentario anti comunista que hubiera hecho ver como izquierdista a los Díaz Balart o a la Ross Lethinen. Ese señor, padre de facultad del chantaje y la extorsión en el periodismo nacional, es de los que han regido la dirección que debe seguir la opinión pública nacional, Ese mismo sujeto, despotricó contra medios afines a la democracia durante el golpe de estado, y hoy mantiene una campaña abierta de odio contra aquellos que no están de acuerdo con la injusticia que impera en Honduras.

Ante esta vorágine de porquerías, dizque periodísticas, se yerguen medios valientes, poderosos, pero vulnerables. Y son vulnerables, porque además de la agresión constante de que son víctimas, constituyen el medio de vida para todas las personas a las que dan empleo. Parece razonable que los hondureños que nos decimos luchadores por una nueva patria, contribuyéramos a impulsar estos medios que hoy nos aclaran lo que los otros tratan de enturbiar.

Yo pregunto a quien corresponda; ¿no es posible gestionar una imprenta para apoyar a El Libertador y a todo el Frente Nacional de Resistencia?; ¿No es posible que hagamos nuestra publicidad en los canales cercanos a nuestro pensamiento?; ¿No es posible que hagamos contribuciones solidarias permanentes para patrocinar los suplementos investigativos del Libertador?

El último suplemento del día del trabajo costó sesenta mil lempiras. ¿Y si hiciéramos depósitos de 30 lempiras por persona, cuanto necesitaríamos para pagarlo?; o ¿para pagar por mas suplementos?; ¿No será que sería muy bueno que contáramos con El Libertador más veces al mes?; ¿quincenal?, ¿semanal? ¿Que estaríamos dispuestos a hacer para apoyar esto?

Por ahora solo sé que debemos felicitar a nuestros amigos de El Libertador, las preguntas quedan en el aire para que las respondamos todos, ¡y pronto!

Ricardo Salgado
rsalgadob@yahoo.com



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