Margarita acechada por la violencia

Por • 9 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

La otrora Isla, perla del mar Caribe, la de la sana paz, el esparcimiento en sus diversas dimensiones, el disfrute de sus paisajes, los baños marinos en sus inmensas playas, el de las comidas típicas, como el pastel de chucho, las empanadas de cazón, el coro-coro frito, el cobijamiento amistoso de sus gentes, con su típico lenguaje altisonante, la del galerón, la del sol radiante y la fuerte brisa que bambolea cocoteros y palmeras, la diversidad de aves marinas que flamean sus alas sobre los bañistas que flotan entre olas y entierran en arenales húmedos para recibir los elementos que broncearán sus cuerpos.

Un buen día, o quizá mal día, llegó la industria civilizadora, el Puerto Libre, el comercio abundante y las facilidades arancelarias, la industria de la construcción y su desarrollo hotelero, el turismo para complementar las actividades del costumbrismo, hasta irlas reemplazando por el posmodernismo, por mezclas culturales traídas de otras latitudes, los bingos, los deportes acuáticos de avanzada, albergue además de familias que escogieron las bondades de tan acogedoras geografía para abrazarla y sentar sus moradas, creció demográficamente, su infraestructura turística, abrieron puertas al desarrollo de esta importante actividad, generadora de sentimientos de tranquilidad, empleo, esparcimiento y sano disfrute tanto de propios y extraños.

Como no todo marcha en equilibrio o armonía con los objetivos propuestos, siempre quedan brechas por donde penetran los invisibles tentáculos de Satanás, entonces el bien predominante, comienza a desvanecerse para abrir espacios infernales y desasosiego. Hoy, esta gigante franja de tierra rodeada por el mar Caribe, ha crecido, resalta sin duda alguna la red hotelera, las posadas y abundantes edificios cuya verticalidad sobresale y donde hay suficientes espacios para recibir a visitantes y a quienes quieran elegir sus residencias en este pedazo de suelo, lleno de contrastes cuyos atractivos hacen de temporadas altas el refugio de cientos de miles de visitantes que comparten con los nativos isleños o las numerosas familias que acogieron la tranquilidad residencial para mudarse a Margarita.

DE LA TRANQUILIDAD A LA INCERTIDUMBRE: compartimos desde hace dos largos meses estos dos elementos en la Isla, tiempo suficiente para investigar en conversaciones con residentes, lectura de prensa, sintonización de radios o televisoras, tanto públicos como privados, los amarillistas y los más mesurados, los que guardan equilibrio en la información y los que lanzan exageraciones noticiosas con tal de servir a la industria ideológica de altos intereses nacionales y foráneos. Lo cierto, que fácil es percibir en este recodo caribeño los diarios aconteceres de bien y de mal. Claro que sabemos que predomina el bien, predomina lo bonito, sobresale la naturaleza de las bellezas marinas, el acogedor ambiente, propicio para el sano esparcimiento, esto es innegable; sin embargo los lunares que manchan la paz están robando con cierto predominio la TRANQUILIDAD de los habitantes de la Isla y también de visitantes, porque de una manera u otra, muchos de los que visitan a Margarita, tienen familiares viviendo en esta y aprovechan las vacaciones para compartir y disfrutar de este ambiente acogedor, otros tantos turistas nacionales o extranjeros llegan a hoteles o posadas, siempre en búsqueda de tranquilidad.

LA VIOLENCIA POR LA INSEGURIDAD ACECHA CON RIGOR: el decir cotidiano, en centros comerciales, restoranes, busetas, taxis, reuniones familiares y demás centros de esparcimiento y recogimiento, es una letanía: la Isla está peligrosa, el hampa la tiene tomada, los atracos, el robo, el asesinato, el consumo de sustancias alucinógenas, los negocios ilícitos, la violencia en locales nocturnos, los asaltos a peñeros de pescadores para despojarlos de motores y equipos y otras tantas maneras de burlar la ley, son la preocupación de la gente que gusta de la sana convivencia. Los nativos, cada día se conmueven más por estos focos de violencia que chocan con la otrora tranquilidad que reinaba en este recodo oriental. Añoran la época en que dejaban puertas y ventanas abiertas, para recibir la brisa marina, hoy con ventiladores y aires acondicionados, deben vivir en moradas herméticas, para resguardarse de la inseguridad.

En días pasados fuimos a la sede de la policía científica, a acompañar a un familiar que dentro de su carro, le encañonaron con dos pistolas y despojaron de unos cuantos miles de bolívares, además de otras pertenencias, en ese rato de pasillos policiales, conversamos con otras tantas víctimas de atracos a mano armada, quienes acudían a denunciar, no para tener esperanzas de rescatar su dinero y pertenencias, sino para cumplir con la ley, dábamos gracias al Dios de la Naturaleza, que estos denunciantes hubieran sobrevivido para narrar su odisea de pesadumbre, pero al mismo tiempo contentos de haber nacido de nuevo, pues el porcentaje que sobrevive ante estas amenazas con armas de alta potencia, es relativamente bajo. Milagros decían algunos, las mafias organizadas tienen diversas formas de operar, unas siguen a las víctimas desde las entidades bancarias donde acuden a efectuar retiros y solo les quitan dinero, otros les despojan de sus vehículos, aunque aquí en la Isla al parecer por las limitaciones de desplazamiento no persiguen tanto los carros, y cuando los roban es para desmantelarlos y venderlos por partes.

El caso de la violencia por las diferentes actuaciones de las mafias organizadas, causan extrañeza en Margarita, gente del pueblo que piensa que como es posible que no pueda controlarse la inseguridad, en un área geográfica que aparentemente es fácil vigilarla y aprehender a los delincuentes, a quienes no les es posible fugarse por mar y aire, mucho menos enconcharse en la Isla. Pero los hechos demuestran que hay crimen organizado, las muertes de jóvenes por sicariato, por atracos y en circunstancias no determinadas, dejan las dudas y hacen pensar cada día más en lo peligroso que se ha convertido Margarita.

LOS CUERPOS DE SEGURIDAD: la policía estadal, que por ley es la encargada de velar por la seguridad de la ciudadanía, se le ha ido escapando de las manos el controlar la inseguridad, las razones, las desconocemos porque no profundizamos sobre este tema, pero algo debe funcionar al margen de los objetivos legales para que esto ocurra, si pensamos que una policía del estadal, bien equipada, consciente de su papel de lucha contra el hampa, en un Estado cuyo territorio es limitado y pudiera ser controlado con facilidad, estén ocurriendo estos hechos de extrema violencia, que comienza a preocupar en profundidad a sus habitantes y visitantes. Salvo los operativos por temporadas o en momentos de desborde del hampa, el resto del tiempo parece ser el aprovechado por el bandidaje para hacer de las suyas y actuar con sus ventajas de siempre que es la sorpresa, con que acechan a las desprevenidas víctimas.

EL PUEBLO LABORIOSO Y AMANTE DE LA PAZ: augura y piensa que es posible que una acción efectiva y vinculada con un Estado de Derecho, pueda controlar a través del Gobierno Regional y su policía el desbordamiento de la inseguridad, de lo contrario la gente no descarta la actuación de la Policía Nacional, la Guardia Nacional y demás cuerpos de Seguridad del Estado, para resguardar a los ciudadanos. En estos menesteres no deben prevalecer las incidencias de tipo político para hacerse de la vista gorda en la aplicación de la legislación vigente. Si el Gobierno Regional no pudiera controlar la inseguridad, debiera al menos solicitar la acción del Gobierno Nacional, por medio de los órganos que rigen esta materia, pero debe actuarse, pues pecar por omisión o desinterés en atender el llamado del pueblo es sumamente grave, porque tiene costos imprevisibles. Ejemplo, el caso del joven estudiante merideño, que vino a vacacionar, siendo sorprendido por unos criminales que le cegaron la vida en horas de la madrugada, apenas terminaba de llegar, cuando en compañía de familiares abría la puerta del estacionamiento en casa de una tía, aún no se sabe el por qué le mataron, las informaciones de prensa no precisaron causas, debido a razones todavía no precisadas por autoridades de investigación. Es la realidad de lo que está aconteciendo en la otrora Isla de la tranquilidad…Dos meses de estada en la Isla, que nos han dado ciertas razones para con estas líneas expresar la voz del pueblo y en cierta manera plasmarla con estos comentarios, que recogen casos de alarma e inquietudes.

Teodoro Guerrero Salas



Tu opinión es importante. Escribe un comentario