El crudo, mayor amenaza que los huracanes para los pescadores de Luisiana

Por • 5 May, 2010 • Sección: Noticias Internacionales

La industria pesquera de Luisiana, la mayor del país tras Alaska, está habituada a lidiar con huracanes, pero no con desastres como el derrame de crudo, que puede mantener a los barcos atracados durante semanas del mar y provocar escasez en el suministro de marisco.

Nadie se atreve todavía a estimar las pérdidas del sector, que genera al año 2.400 millones de dólares, mientras la mancha de crudo se expande por la costa del Golfo de México como consecuencia del hundimiento de una plataforma petrolífera el pasado 22 de abril tras una gran explosión dos días antes.

La paralización parcial de la pesca alimenta el miedo a no poder servir a los restaurantes marisco en las próximas semanas, uno de los principales atractivos del principal sector del estado, el turismo.

“No hemos sentido todavía ningún efecto en nuestros restaurantes, pero lo que más nos preocupa es el suministro de marisco a largo plazo”, aseguró a Efe Wendy Waren, portavoz de la Asociación de Restaurantes de Luisiana (LRA).

Los clientes preguntan por los productos, señaló, y el LRA ha desplazado personal a cientos de restaurantes y provee puntos de información y de preguntas y respuestas en nueve localidades.

El mensaje en todos ellos es el mismo: “la demanda pesquera para el suministro inmediato es segura, pero no sabemos hasta cuándo”, precisó.

Dos tercios de los restaurantes sirven marisco y son populares por su cocina criolla, una tradición inseparable de la identidad de este estado sureño que fusiona influencias francesas, africanas y españolas de todas los culturas que habitaron esta tierra.

Sólo la hostelería genera 5.000 millones de dólares al año y emplean a 145.000 personas, el sector privado con más trabajadores, un 10,4 por ciento del total.

Pero “los pescadores siguen pescando”, insistió Waren, ya que la zona acotada y prohibida a la pesca por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ocupa un 23 por ciento de las aguas del estado.

Y es que esta costa entre Florida y Texas guarda siglos de tradición y riquezas naturales de pueblos pesqueros que han resistido a las embestidas de los vientos, con huracanes como el “Katrina”, que dejó entre 1.000 y 1.500 muertos y se convirtió en uno de los peores desastres en la historia de Estados Unidos.

Dependiente de la producción pesquera, que crea unos 27.000 empleos directos, viven también sectores como la fabricación y suministro de redes y distribuidoras de pesca.

A través de sus puertos, Luisiana gestiona el transporte de barcos que traen petróleo al interior del país a través del río Misisipi y la salida de toneladas de productos a otros países, como el trigo de los estados del medio oeste.

Las instalaciones de pesca recreativa son otra de las industrias amenazadas por el vertido, según señaló la Asociación estadounidense de Pesca Recreativa, que denomina al Golfo de México como “uno de los lugares más populares” para este sector y que contribuye en 41.000 millones de dólares anualmente con más de 300.000 trabajos.

“Un desastre de esta magnitud significará ciertamente un impacto en la habilidad de los pescadores a salir a las aguas y llevar adelante sus negocios”, señaló en un comunicado el presidente de la organización, Mike Nussman.

Entretanto, la empresa British Petroleum (BP) selló hoy una de las fugas de crudo en el Golfo de México y prevé instalar una gran estructura para capturar el petróleo en “unos tres días” en medio de una creciente polémica por el uso de químicos disolventes.

Y las autoridades de Misisipi y Luisiana planifican las tareas sobre la tierra que podrían minimizar el desastre económico y ecológico.

A la espera de la llegada del crudo a la costa, miles de voluntarios han comenzado a movilizarse y a recibir formación de BP y de las administraciones locales para poder contribuir a las tareas que faciliten la limpieza del crudo en las orillas.

EFE



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