Anzoátegui: ¡vencieron pero no convencieron!

Por • 5 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium

“Perdónasele todo a quien nada se perdona a sí mismo”
Confucio…

Las elecciones internas del PSUV para elegir los candidatos, que nos representaran el 26S en las elecciones para la Asamblea Nacional en el circuito Nº 1 del Estado Anzoátegui, estuvieron marcadas por la forma hamponil en que actuaban grupos de personas que apoyaban la línea de la gobernación, y las alcaldías “socialistas” de este circuito. Actuaban utilizando el descaro, el ventajismo, la coacción, el chantaje, actuaron en forma brutal estos sujetos mal encarados, violentos, los propios guapos de barrio, utilizando el código del hampa tipos que no “comían pinta” para darle un coñazo, una patada, un tiro al que les reclamara algo. Unos malandros no es lo que necesita la revolución porque nada tiene que ver con ella.

Hubo una campaña abusiva, corrupta, derrochadora, con comandos de campañas móviles, flotas de camionetas de lujo, microbuses, taxis, publicidad móvil costosa, pendones, pañales, kinos, juguetes, operativos de alimentos, bolsas de comidas, compra ramplona de conciencias todo lo propio de una “CAMPAÑA CORRUPTA INADMIRABLE”.

Todo esto llama a la preocupación sobre todo a los hombres y mujeres revolucionarios de esta entidad federal con formación de izquierda revolucionaria, que nos calamos escuchando que los candidatos ganadores eran la línea del comandante Chávez (¿tendrá algo que ver Chávez con este desaguisado? Estos candidatos y sus padrinos financieros se burlaron de la militancia, de las normas, de la ideología del pueblo mismo poniendo en peligro el triunfo de esos diputados en este circuito el próximo 26S. Decepcionante fue la actuación de esta dirigencia mediocre no publicaron el tarjetón con los 46 candidatos y el militante que lo solicitaba le daban solo dos opciones, un kino con el número 30 y el 41 porque eran los candidatos de la “dignidad revolucionaria” calificando al que protestara de: escuálidos, traidores, guarimberos, pitiyanquis, quinta columnas etc. Vencieron pero no convencieron al pueblo, que nos observa y nos sigue los pasos. Como una vez lo dijera Don Miguel De Unamuno “venceréis pero no convenceréis”. Si esto es una revolución entonces repito la frase lapidaria del gallego “me cago en la hostia y me limpio con el sudario”.

Sinopsis histórica de Unamuno para la sesuda dirigencia bolivariana de Anzoátegui

“Acabo de oír el necrófilo e insensato grito, Viva la muerte. Y yo, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo como se multiplican los mutilados a su alrededor.” En ese momento, Millán Astray no se pudo detener por más tiempo, y gritó: “¡Abajo la inteligencia!” ¡Viva la muerte!”, clamoreado por los falangistas. Pero Unamuno continuó: “Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho”.

A VECES El QUEDARSE CALLADO EQUIVALE A MENTIR El camino seguido por el filósofo vasco Miguel de Unamuno, autor de “El sentido trágico de la vida” y portaestandarte de la generación del 98. Como rector de la Universidad de Salamanca, se encontró al principio de la guerra civil en territorio nacionalista. Todavía el 15 de Septiembre, continuaba apoyando el movimiento nacionalista en su “lucha por la civilización contra la tiranía”. Pero el 12 de Octubre había cambiado. En esta fecha, día de la Fiesta de la Raza, se celebraba una gran ceremonia en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Estaba presente el obispo de Salamanca, se encontraba allí el gobernador civil. Asistía la señora de Franco. Y también el general Millán Astray. En la presidencia estaba Unamuno, rector de la Universidad. Después de las formalidades iniciales, Millán Astray atacó violentamente a Cataluña y a las provincias vascas, describiéndolas como “cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos”. Desde el fondo del paraninfo, una voz gritó el lema de Millán Astray: “Viva la muerte”. Millán Astray dio a continuación los habituales gritos excitadores del pueblo: “¡España!”, gritó. Automáticamente, cierto número de personas contestaron: “Una “. “¡España!”, volvió a gritar Millán Astray. “¡Grande!”, replicó su auditorio, todavía algo remiso. Y al grito final de “¡España!” de Millán Astray, contestaron sus seguidores “¡Libre!”. Algunos falangistas, con sus camisas azules, saludaron con el saludo fascista a los inevitables retratos sepia de Franco que colgaba de la pared sobre la silla presidencial. VENCERÉIS, PORQUE TENÉIS SOBRADA FUERZA BRUTA, PERO NO CONVENCERÉIS, PORQUE OS FALTA RAZÓN Y DERECHO Todos los ojos estaban fijos en Unamuno, que se levantó lentamente y dijo: “Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso – por llamarlo de algún modo – del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo – y aquí Unamuno señaló al tembloroso prelado que se encontraba a su lado – lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona”. Se detuvo. En la sala se había extendido un temeroso silencio. Jamás se había pronunciado discurso similar en la España nacionalista. ¿Qué iría a decir a continuación el rector? “Pero ahora – continuó Unamuno – acabo de oír el necrófilo e insensato grito, “Viva la muerte”. Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo como se multiplican los mutilados a su alrededor.”

En este momento, Millán Astray no se pudo detener por más tiempo, y gritó: “¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!”, clamoreado por los falangistas. Pero Unamuno continuó: “Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.” Siguió una larga pausa. Luego con un valiente gesto, el catedrático de derecho canónico salió a un lado de Unamuno y la señora de Franco al otro. Pero esta fue la última clase de Unamuno. En adelante, el rector permaneció arrestado en su domicilio. Sin duda hubiera sido encarcelado, si los nacionalistas no hubieran temido las consecuencias de tal hecho. Unamuno moría con el corazón roto de pena el último día de 1936.

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es



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