Libros

Por • 3 May, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

A Lucia Gabriela.

Jean Marc de Civrieux, “El Hombre que vino del Orinoco”, toco La Mucuy merideña a inicio de los años ochenta, venia atiborrado de cientos de libros de geología y otros temas más.

Nació un 23 diciembre de 1919 y partió a inicios del siglo XXI, sintió mucha fascinación por la nueva centuria, siempre señalaba que sus hijos eran los textos. Con él, estaban el parque orinoquense, centro occidental de la magia, ciencias ocultas, hipnosis, la parapsicología, más todas las ciencias que no se debelan tan abiertamente.

En 1950 hizo la expedición a los rios kunukunuma y Padamo, encontrándose con los kunujanas, hermanos de los Yecuanas.

Decía que La Mucuy era el mejor sitio para sus libros, tener este espacio es sentirse sagrado, creo este lugar aspirando que todo le sirviera a tanta gente estudiosa de los pueblos indígenas y de sus ancestros.

Culmino una investigación sobre ritos funerarios de los kariñas, a partir de allí empieza a escribir sobre mitología.

Fue un hombre callado, reservado, recordaba a su mama y de su papa decía que lo había abandonado, pero nada lo detuvo en su empresa de tener grandes amigos.

El día de su cumpleaños era cada 23 de diciembre, a su fiesta venían muchos invitados, bailaban y comían y el 24 ya todos estaban cansados.

Decía que le daban un solo regalo al año, -afirmaba- fui un niño que tenía un solo obsequio anual.

Admiraba a Doña Eloísa, quien es la dueña de la bodega Las Cuatro Milpas, le encantaba su conversación amena, juntos recordaban sus antepasados y aprendía de ella la forma de curar por las plantas.

Decía que a comienzos de los años ochenta toda esta zona era conocida como El Salado, pero un día la quebrada La Leona creció e interrumpió el paso, entonces hubo un acuerdo político en llamar a estos sitios de valle corto, como La Mucuy.

Su casa se llama Wanadi, este era el héroe máximo de la etnia Yecuana. Amaba a sus perros, una tenía por nombre La Zorra, era la que mas quería, se la regalo la Sra. Soledad de Maldonado, una mujer muy preciosa quien no debió partir tan pronto.

Aspiro morir abrazado por La Mucuy, este su ultimo sueño se le cumplió un día del año 2003.

Hoy quedan sus grandes recuerdos, todos sus libros son cuidados más que antes, la biblioteca Los Grandes Espacios está abierta a cientos de visitantes, investigadores, tesistas, a todo aquel que quiera saber algo de nuestros sagrados aborígenes.

Al entrar te saltan ideas, suspiros, difícilmente alguien podría partir de aquellos espacios no sin antes llevarse la intriga de los grandes sueños.

Miguel Jaimes

venezuela01@gmail.com

06 de mayo de 2010

HASTA MAS PRONTO…



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