La del jueves será una de las elecciones más reñidas en la historia del Reino Unido

Por • 2 May, 2010 • Sección: Noticias Internacionales

Con varias asignaturas pendientes, especialmente en el campo económico, y la irrupción de una nueva figura en el panorama político, el 6 de mayo se definirá el nuevo Gobierno del Reino Unido.

La campaña electoral británica comenzó en medio de un gran escándalo, cuando en mayo del 2009 el diario The Daily Telegraph reveló una trama de corrupción en el Parlamento.

Se comprobó que varios miembros de los tres partidos recibieron dinero para pagar empleados y que los recursos los desviaron para gastos personales. El caso llegó a tal nivel que el presidente del Parlamento, el laborista Michael Martin, presionado por los hechos, tuvo que renunciar.

En el ambiente económico, las cosas no pueden ir peor. Aunque el Reino Unido acaba de salir de la recesión y ha crecido lentamente en los primeros meses del año, la recuperación aún es muy frágil.

A esto se suma el llamado a regular y poner reglas del juego más estrictas al mercado financiero y el fantasma del déficit fiscal. Con una guerra empantanada en Afganistán y unos costosos servicios públicos, el siguiente Gobierno deberá amarrarse el cinturón y subir impuestos.

La campaña
No obstante el ambiente de incertidumbre, la campaña electoral británica ha tenido sorpresas.

La primera ha sido el interés que los tres debates televisados entre los líderes de los partidos Laborista, Conservador y Liberal-Demócrata han despertado, pues hasta ahora nunca se habían realizado. Aunque los críticos dicen que esas apariciones han tornado la campaña muy presidencialista, el público los ha seguido en masa.

Uno de los efectos de los debates ha sido el meteórico ascenso en la popularidad del Partido Liberal-Demócrata y en particular de su líder, Nick Clegg, pues pasó de ser objeto de burlas, a ser catalogado como el ‘Obama británico’ debido a la popularidad de sus propuestas. Clegg se perfila como segundo en la carrera electoral y es pieza clave en la composición de un Parlamento donde el partido ganador deberá tenerlo en cuenta para formar mayoría.

En tanto, el conservador David Cameron luce como favorito en los sondeos al presentar una sólida actuación en los últimos dos debates. Su argumento de que al Reino Unido le ha ido mal con los 13 años de gobierno laborista han calado hondo.

El primer ministro, Gordon Brown, ha reafirmado su impopularidad con el último lugar en las encuestas y además, para completar, fue grabado esta semana en una conversación privada con un asesor, en la que llama “intolerante” a una mujer tras su pregunta sobre qué iba a hacer el Gobierno con los inmigrantes del Este de Europa. Muy mal para un premier que, como hecho histórico, podría llegar de último en la carrera.

Jaime Concha
para El Tiempo
Londres



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