Un domingo veintiséis de febrero

Por • 27 Feb, 2010 • Sección: Opinión

UN SUMISO CAP VASALLO ENTREGADO A SU SEÑOR, EL FMI

Una declaración intempestiva e increíble, fue leída ante los medios

Había una vez, en Venezuela, un político a quien le gustaba que le dijeran “Este hombre si camina”, y que también había dicho que no le importaba el modo en que la gente lo recibía, sino la manera en que lo iban a despedir, cuando concluyera su segundo periodo de gobierno. El se imaginaba un festejo sobre los hombros alegres de sus partidarios, sacándolo al cabo de cuatro años, del Palacio de Miraflores, mientras él saludaba con las manos y repartía sonrisas, para irse a Miami a disfrutar de los millones apoderados, y agradeciéndoles el favor de haberlo reelecto presidente. La realidad es que al tipo lo sacaron a patadas, mucho antes de terminar el ciclo pautado.

Pero volvamos a aquel domingo 26 de febrero. A los pocos días de que a este señor se lo coronara presidente del país, el mismo que hablaba con acento andino, (todavía se afirma que, igualito a Fujimori, falsificó su partida de nacimiento, según se dice, nació del otro lado de la frontera) con la cara bien lavada, anunció que se bajaba los pantalones hasta los pies y se reconocía como vasallo fiel y completo de esa cueva de la especulación insensible conocida Fondo Monetario Internacional. Para aminorar el impacto de sus decisiones, agregó que pensaba administrar la abundancia del país, con criterio de escases. Ese domingo 26 de febrero tomó forma el famoso paquete de medidas económicas, en el que, increíblemente anunció que se iban a liberar las tazas de interés, o sea que íbamos a quedar en completa dependencia de la Reserva Federal de EEUU. Nada menos. Pero lo compensaba con un aumento de sueldo a la administración pública de solo 5 %. Para demostrar que se había acordado de los pobres, anuncio una cesta básica con precios controlados de solo dieciocho productos. Pero, también y principalmente dejo saber que a partir del lunes 27,se decretaba un aumento del precio de la gasolina en un 100 %. Ese día la gente no se rebeló en contra del neoliberalismo, simplemente porque todavía no sabía ni le interesaba lo que eso significaba, desde el punto de vista ideológico. La gente fue presa de la rabia contenida ante tanta impudicia en la forma de gobernar. Ante el tamaño de su descaro, ante el avance del atropello desconsiderado. Ante la ofensa que significaba el

_ Si no tiene plata para pagar, váyase a pie_

Era lo que le respondían los choferes del transporte a los obreros y empleados que a las cinco de las mañana inician sus viajes desde sus casas, hasta el centro de la ciudad. Los jóvenes, en sus motos, fueron quienes regaron la noticia de la rebelión, por toda Caracas. Comenzaron los cauchos a arder en las avenidas, el transporte se paralizó y la gente comenzó a descubrir que los alimentos que se creían agotados, se encontraban acaparados en los sótanos de los comercios. Los medios de desinformación solo transmitían programas evasivos, comiquitas y películas de acción. La respuesta popular, presa de la indignación, se lanzo a las calles. La respuesta gubernamental, apareció el miércoles en la mañana. Por la noche, transporte aéreo habían traído tropas desde el interior del país y las lanzaron en contra del pueblo, con furia de represión salvaje. La cifra que había impuesto el ministerio del interior, hablaba de unos trescientos cadáveres para el viernes, pero en realidad, y según un conteo superficial, era evidente que pasaban los 3 mil. Como actualmente se afirma, los sucesos de esa ultima semana de febrero de 1989 sellarían el destino político del país. Solo dos años después, también en febrero, el movimiento de militares rebeldes comandados por el coronel Hugo Chávez Frías, emergió para prometer volver con una propuesta de honda raigambre popular, como realmente sucedió. Para cincelar la historia de nuestra Patria. Asi, con mayúscula.

Carlos Lucero/ prensa yvke
26 DE FEB DE 2010.



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