La cofradía del engaño

Por • 26 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El partido político ese llamado la Conferencia Episcopal Venezolana, dedicada a través de sus máximos representantes del clero más fascistas y miembros fundamentales de la oposición nacional, nada más y nada menos que el combito conformado por Baltasar Porras, Roberto Lückert y Urosa Sabino.

Esta jerarquía eclesiástica antes de atacar tan férreamente al gobierno nacional, debería aclararle al país como Baltasar Porras quebró hace diez años el Diario El Vigilante en la ciudad de Mérida y cómo aun no le han cancelado las prestaciones a mas de cien de sus trabajadores, y de lo cual el Colegio Nacional de Periodistas ni por ética defiende a sus agremiados.

El ochenta por ciento de las acciones de la Televisora Andina de Mérida lo vendió a un grupo argentino, pero allí no paran los negocios de Baltasar, fue y se compro un apartamento en Roma.

Por su parte Roberto Lückert no se podía quedar atrás, quien es poseedor de grandes propiedades, entre esas su lujosa y majestuosa hacienda situada en el estado Falcón y desde donde escupe toda clase de improperios contra el Presidente Hugo Chávez.

El Cardenal venezolano Urosa Sabino pasa sus días de descanso en su lujosa mansión en la ciudad de Valencia. Entre todos critican a los evangélicos por el amasijo de sus grandes fortunas y por el perverso uso del diezmo, pero estos no se quedan atrás, cuando maquillan las grandes oportunidades de hacer dinero por todos los medios.

Ahora, ¿quién controla los dineros de la iglesia? Sencillamente nadie, donaciones, vendimias, aportes de gobiernos, empresas privadas y hasta la limosna de todos los días han servido para darse la gran vida, existen obispos de la CEV que hasta prestamistas son, y viajan al exterior hasta ocho veces al año, aparte de su correspondiente mes de vacaciones, sino, pregúntenle a Baltasar Porras la cantidad de viajes que tiene en su supuesto haber eclesiástico, y de la cantidad de kilos de sobrepeso que cancela sin ningún problema en las más famosas líneas aéreas internacionales, de lo cual se ufana sin ningún prurito en sus entrevistas y charlas.

Los púlpitos de estas iglesias sirven para los grandes negociados de estos obispos y de lo cual forma parte igualmente El Cardenal, mientras otros curas pasan trabajo y son obligados en nombre de la fe a aportar una cuota mínima semanal a las catedrales de la trampa, estos privilegiados se dan la gran vida.

Sus carros son último modelo, y todos donados con los dineros de la beneficencia pública, la Lotería del Táchira le regalo entre otras cosas, una camioneta Toyota Burbuja a Baltasar Porras.

Pero como estos “sagrados sitios” nunca son allanados, ni investigados por la Fiscalía, y de lo cual este organismo debiera investigar, entre otros, los altos aportes que a cada momento les otorgan por diferentes vías destinados a las reparaciones de aquellos monumentos, pues los obispos y Cardenal de la CEV se dan la gran y humilde vidita.

Pero mientras se sigan bendiciendo las sedes nacionales de la Fiscalía y recibiendo misas a favor del Fiscal Superior y de quienes forman parte de sus direcciones nacionales, pues las cosas seguirán peor.

venezuela01@gmail.com

HASTA MAS PRONTO…

Miguel A. Jaimes N.



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