Indigentes en socialismo

Por • 26 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

¿Reflejo de la revolución, herencia de la cuarta República?

Los indigentes no son considerados en ley orgánica alguna u ley especial sanitaria, sólo a modo genérico constitucionalmente se presumen incluidos en programas paliativos emergentes, sin seguridad social, atención psiquiátrica efectiva y eficaz donde por obligación del Estado de Derecho Socialista alcance controle-inste, asista, -asistencia obligatoria por ambas partes-, indague sobre su cuadro familiar, insertarlo en un trabajo-oficio social legítimamente genuino. Revolucionario.

Y no, como muchas veces desde una visión de profilaxis social, con la mejor de las intenciones estéticas.

Es un ser humano actual de la revolución venezolana de justicia social, extraviado de dignidad, ética, valores, morales, prejuicios, perjuicios entre otros subjetivos inherentes. En su mayoría enfermos que deambulan protagónicamente en el país.

Ellos en su gran mayoría padecen debido a razones de salud mental derivadas de estragos sociales familiares producto de la alienación y enajenación social explotadora y, las políticas emprendidas en la actualidad, sanitarias, educativas y de rescate, es decir, la administración social estatal no les alcanzan, les es imposible acceder a los beneficios que recién existen de la revolución. Están completamente enajenados.

En Venezuela se cuenta actualmente con un modesto pero calido programa social emprendido por el gobierno, “Misión Negra Hipólita” efectivo en su figura teórica técnica solidaria concepción que a logrado circunscribir a su valioso programa una cantidad importante de personas con este problema, y se han rescatado, pero se carece de planificada continuidad, de un cuerpo jurídico normativo en esta delicada materia social de también derechos humanos urgentes. Ya no es suficiente para la actual cohorte.

Que les preserve en concreto sus garantías constitucionales consagrados derechos ciudadanos y a la vez les rescate obligados legalmente, muchas veces contra su voluntad, ya que en su mayoría no pueden libremente decidir asertivamente por si mismos.

Lamentablemente nuestros hermanos están afectados, desequilibrados mentalmente. Y debemos rescatarlos, rescatando su dignidad.

Deben ser atendidos más familiarmente, institucionalmente multi-disciplinariamente, profesionalmente en extenso, en un programa persistente, estructurado a largo plazo. Incorporando el Estado Docente a ésta actividad social, en los alrededores de la Universidad Bolívariana de Venezuela existen en no menos de un kilómetro cuadrado 38 indigentes pululando día y noche en las calles. ¿Qué hace la Universidad al respecto, que programa emprenden?

Regido desde la filosofía de la ciencia social con una ley especial inscrita a la reciente orgánica ley de educación, que no lo contempla así y, en el no tan reciente proyecto Ley Orgánica de Trabajo, Salud y los anteproyectos de Cultura y Deportes tampoco, en el aquí y el ahora de la revolución bolivariana. Se espera que sí en el desarrollo social bolivariano.

Pues es alarmante, tristemente humano como deambulan, mueren asesinados, en manos delincuentes, –grupos de exterminio– también enfermos, sin conciencia de la realidad que les rodea. Es una obligación ciudadana y del Estado Socialista venezolano.

Sus causas, corresponde investigarlas exhaustivamente para hacer filosofía sociopolítica, las causas detectarlas social y políticamente desde el criterio socialistas, para no obviarlas y/o repetir otra versión mejorada.

Las cárceles con sus reclusos son paraderos seguros de muchos marginados y junto al trato a los animales, y la atención social a los indigentes, son los parámetros por los que se mide una sociedad humanista, “socialista” sin importar la causa -entramado- social que les llevo allí. Eso es otro tema que toca incluirlo en las políticas sociales preventivas del revolucionario Estado actual.

Es imprescindible. Y no como una fachada textual de imagen socialista sino humanista de verdad real concreta. Es una tarea de la revolución en cada ciudadano, de ellos mismos. De los conscientes en sí mismos en cuanto a enajenación marxista se refiere.

Y de los no conscientes en sí.

Es nuestro deber y obligación junto al Estado rector.

Los indigentes de la revolución los encontramos cuadra tras cuadra en las esquinas de Caracas, jugando al malabar entre automóviles, pidiendo una moneda, dormidos entre la basura, son la innumerable cuota de pobreza y desdicha humana reflejada en sí, en alguien, en un colectivo que padece, que nadie quiere ver, pero se debe ver, atender y remediar en lo posible. Sólo así venceremos.

Porción de vida, vejes o juventud a veces no tanta que se desperdicia, en la cual ya el tiempo corrompió irremediablemente por diversas causas sociales, que no analizaremos ahora aquí, -por ser un tópico diverso y complejo- entre muchas el alcohol y las drogas.

¿De donde provienen estos vicios?

¿Los legales, casinos, burdeles, tugurios cumplen con normativas de expendio? ¿el desempleo crónico? ¿de origen familiar? ¿educativo?

¿Que las anima?

Y es aquí donde el Estado Docente regente debe protagonizar, sancionar el incumplimiento de normativas, aún más, ya que representan la cuota-reto de compromiso con los indefensos, responsabilidad a cumplir del Estado, sin saldar aún. La aplicación de la justicia comunal a través de la Ley Orgánica del Consejo Federal Legislativo, Venezuela febrero 2010

Su urgencia es diletante en la administración burocrática legislativa en cuanto a derechos humanos, -garantiza y obliga agregarse en la confección del anteproyecto sistema integral nacional de salud y trabajo que actualmente se impulsa intentando desarrollar para Venezuela un mejor índice de calidad de vida con los excluidos de siempre. Hable con 17 de ellos y así me lo manifestaron. “desean no pasar tanta hambre y penurias..ser tomados en cuenta…” “están dispuestos a trabajar… con la revolución”

La “comuna” debe contener una dinámica de conformación perenne solidaria integración entre personas, familias, Estado, bienes y servicios sociales, culturales de salud, es la cultura nacional, en su heterogenia diversidad cultural.

Los indigentes deben ser atendidos y, las diversas instituciones creadas avocadas a ello, así como el ministerio del poder popular para la cultura, de educación, trabajo y salud en los aspectos más esenciales de su doctrina que sirvan asertivamente en la consolidación del hombre humanista para la prevención y reinserción social de “pacientes” por conceptualizar el término “indigentes”.

Se derivan de núcleos familiares desintegrados por los programas capitalistas de lo 60 sin figura paterna estable donde la madre fue explotada obligada por la sociedad, era maltratada por el consumo alienante y enajenador, sin justicia social y condiciones laborales indignas, el hombre evadiendo su rol paterno, subempleado, es un problema de Estado-Educación familiar de subdesarrollo. Un problema comunal

El limpiabotas venezolano del 1950-60 es un claro ejemplo. ¿Quién es hoy en día? Un indigente de 50 a 60 años.

Pero

¿El Estado decente- socialista emerge ahora?

Desde una Ley Orgánica contra la cultura de la miseria humana.

Prevenir es corregir ahora y, el cuadro presente de indigentes en Venezuela, centenares de indigentes en el país, se estiman un producto social heredado de la transculturización como subdesarrollo, analfabetismo, pobreza crítica en altas tazas de un inadecuado sistema educativo para un lamentable cuadro cultural, la indigencia, de interés promovida por el expansionismo inhumano creciente de los imperios a través de injerencias para la implantación de intereses de capital, interés foráneo en detrimento nacional.

Intereses expansionistas en transnacionales debilitando el Estado la familia y su sociedad, su cultura e identidad nacional en los recursos naturales nacionales al tecnocrata servicio de biotecnologías, guerras, influencias políticas, ideológicas, y carestías, entre otras tendencias fetichizadas y enajenadas de la explotación del obrero. Y las drogas como evasión sin rumbo.

Y el pueblo anteriormente con una medieval ley de educación clasista y decenas de licorerías y bares por cuadra urbana.

Los indigentes deben ser incluidos, considerados en leyes de cultura, trabajo, salud, educación, deportes y ámbitos anexos ya que no votan en elecciones pero son seres humanos. Y para eso es el socialismo para el inconsciente indigente. Y el colectivo consciente.

Atentamente.

Alejandro Álvarez Osuna. arteawao2003@yahoo.es

Investigación realizada documentada y fundamentada por el Observatorio Político de La Universidad Bolivariana de Venezuela UBV, Venezuela marzo 2009 a enero 2010.



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