El 27F fue la primera rebelión anti neolibreral del pueblo

Por • 26 Feb, 2010 • Sección: Noticias Nacionales, Opinión

PAQUETAZO DE CAP ENCENDIO LA RESPUESTA POPULAR

El 16 de febrero de 1989, Carlos Andrés Pérez anunciaba al país las medidas económicas, que le habían sido impuestas por el Fondo Monetario Internacional, como parte de las condiciones de este organismo para prestarle a la nación la suma de 25.500 millones de dólares

El pueblo estaba azotado por la escasez de alimentos, el acaparamiento y los altos precios de productos básicos como la harina de maíz, la leche y el café. Sin embargo, sólo días antes habían sido testigos, no de forma presencial, pero si a través de los medios de comunicación de un acto que fue de todo menos austero, que en nada estaba en sintonía con la difícil situación económica que atravesaba la nación. Venezuela registraba para 1988 un déficit público cercano a los 60 mil millones de dólares, equivalente al 7% del PIB.

A pesar del alto endeudamiento el gabinete económico de CAP dejo de cancelar tanto intereses como capital de esta deuda externa, con las reservas internacionales casi agotadas, la nación sufría un real debacle financiero.

La toma de posesión de CAP tuvo como escenario el Teatro Teresa Carreño, el más moderno complejo cultural de latinoamérica para la época, presidentes de las naciones de América y el Caribe colmaron las instalaciones, siendo protagonistas de “la coronación”.

La liberación de precios, el aumento de la gasolina, el desabastecimiento, la liberación de la tasa de cambio del bolívar, el incremento de las tarifas de servicios públicos como agua, luz, gas doméstico y telefonía fueron los ingredientes de una bomba popular que estallo con “la bajada de los cerros” y una rebelión popular que dejo cicatrices imborrables.

Tal como lo reseñan las ediciones de los periódicos del 26 de febrero de 1989 ese día se hizo efectiva el alza del precio de la gasolina y con el ello el incremento del pasaje del transporte público urbano en un 30% y que podía llegar a un 100% en los días subsiguientes.

Ana Teresa Gómez, conocida popularmente como La Guara, narra en su versión de la historia lo siguiente:
“El 27 de febrero me sorprendió a mí, como a casi todos los que militábamos en partidos de izquierda o ultra-izquierda (nos llamaban así porque nos participábamos en el festín electoral y creíamos en la lucha armada “como único camino para la toma del poder”), trabajando en la UCV, dándole coñazos a una máquina de escribir en un trabajo que no era mi fuerte pero que me daba para comer y alimentar a una hija que en ese entonces tenía 3 años.

Como a las 10:00 de la mañana me llamó Yulimar1, Yoko, emocionada porque iba a salir en TV diciéndole a Carlos Andrés Pérez lo que opinaba de su paquete de medidas. Hablamos un rato, nos pusimos de acuerdo para ir en la tarde a ver “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (gratis porque ella trabajaba en el cine del Ateneo) y colgué sin sospechar que ya desde las 6:00 am había comenzado a desatarse en Guarenas, como fuerza telúrica, lo que después se conocería como el sacudón y que asusto a más de uno, porque los cerros arrechos, en una venganza ancestral contra todo lo que les había y sigue siendo negado, decidieron hacer mercado gratis y manifestar su descomunal fuerza”.

El gran sacudón se inicio en horas de la mañana del 27, cuando pasajeros molestos por el aumento en las tarifas de la ruta Guarenas-Caracas protestaron una medida que consideraron arbitraria e injusta. La mecha encendida se extendió a Caracas, de forma espontánea los pobres decidieron que era el llegadero. Comenzaron los saqueos, puertas de supermercados, abastos y carnicerías fueron arrancadas, los pobres tomaban lo que por mucho tiempo le fue negado.

Catia, Antímano, El Valle, Coche, San Agustín son sólo algunos de los sectores que vivieron días de violencia y represión. Las imágenes que transmitían las televisoras eran escenas de personas descontroladas tratando de hacerse de un paquete de harina pan, de arroz o de caraotas, hasta televisores, lavadoras y equipos de sonido, no había nada despreciable tonto era el que no aprovechara aquella valiosa oportunidad, que a muchos les costo la vida.

La respuesta del estado fue contundente, pelotones de jóvenes soldados nacidos del pueblo salieron a “restituir el orden”, durante el 27, 28 y 29 de febrero y hasta los primeros días del mes de marzo, las calles de Caracas fueron bañadas por la sangre de los más pobres, quienes estaban identificados con partidos de izquierda fueron perseguidos y apresados, sus casas allanadas y algunos familiares asesinados si no ofrecían información sobre el paradero de los buscados. En esos días, fue común escuchar en las escaleras o callejones de las barriadas que muchos salieron de sus casas y no regresaron, hoy 21 años después aún no lo han hecho.

Para el sociólogo Ángel Deza “el fenómeno social conocido como el Caracazo merece un esfuerzo importante para su comprensión. Los jóvenes de hoy escasamente pueden imaginarse el potencial de violencia institucional que una élite puede desatar para la defensa de sus propios intereses, pasando por encima de lo que entendemos como el valor fundamental de la humanidad, como lo es la vida humana. Lo cierto es que no se trata de un fenómeno aislado, sino del producto de una serie de acumulaciones históricas que se pueden rastrear al menos desde finales de los setenta.

Bajo la bonanza petrolera tanto el sector público como el privado adquirió deuda en el mercado internacional, que para el momento era barata, y que se garantizó con la factura petrolera. Tales recursos en cantidades considerables fue apropiada por las élites sin que se tradujera en bienestar para las mayorías”(Análisis Político Venezolano 04-03-09)

Los muertos sin nombre fueron llevados a la Peste, un lugar apartado del Cementerio General del Sur, anónimos, sin rostro fueron tirados allí, tratando de ocultar la masacre. La Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, no ha dudado al asegurar que hoy el pueblo venezolano tiene un andamiaje jurídico en la defensa de los derechos humanos. “En 1989, el Estado, fue desbordado por las protestas populares y mostró su cara más grotesca y oscura con una represión desplegada en todo el territorio nacional asesinando al pueblo”.

En el 2009 el ejecutivo nacional a través de la Defensoria del Pueblo, abrió un proceso nacional para favorecer a quienes fueron victimas del Caracazo y quedaron al margen de la indemnización reconocida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Tahys Gómez YVKE Mundial
25 DE FEB DE 2010



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