¿Y los terroristas?

Por • 26 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El domingo 21 de febrero, periodistas afiliados a su federación gremial, promocionaron el primer debate entre aspirantes a la gobernación de Santa Cruz y aunque las preguntas fueron inofensivas, el único ausente fue Rubén Costas, quien se presenta como adelantado de las encuestas para las elecciones del 4 de abril.

Un día después durante un publi-reportaje, aprovechó para arremeter con su verborréico arsenal de palabrotas, a quien teme en la carrera política hacia la gobernación. A Jerjes Justiniano Talavera.

En su criterio, Justiniano está alcahueteando al MAS, al aceptar ser candidato por la tendencia socialista, en la que militó toda su vida política. ¿Entonces, debería haber representado a la derecha? ¿A los que provocaron destrucción, tomas institucionales e intentos de separar Santa Cruz hasta su independencia?.

Costas dijo estar empleando la palabra en su buen sentido. ¿Qué sentido?. El diccionario dice que esa irreverente palabra denota ser correveidile, chismoso, encubridor de actos carnales irregulares y otras linduras.

Pese a las tibias preguntas presentadas a seis candidatos, el debate de los periodistas provocó la huida de Costas, temeroso de ser cuestionado sobre su papel real en el tenebroso plan separatista del que tendrá que responder si no logra prolongarse en la gobernación.

Una investigación fiscal tiene establecido hasta ahora que el tenebroso plan, sería desarrollado con una cara política denominada Movimiento Federalista Nacional (MFN), actuando bajo las directivas de un Consejo Autonómico comandado por Rubén Costas Aguilera, Branko Marinkovic, Eduardo Paz, Mauricio Roca y Germán Antelo.

Si la palabra alcahuete, tiene “buen sentido”, entonces Costas debería estar de acuerdo en que él mismo y sus socios estuvieron alcahueteando a los separatistas, finalmente fracasados en su intento, como fracasará él mismo toda vez que el ficticio respaldo que tuvo ya no le acompaña.

Ningún aspirante fue motivo de sus temores. Jerjes Justiniano parecer ser causa de su insomnio. Pero éste futuro gobernador dejó en claro que no continuará las políticas de confrontación, menos de separatismo como postulan Costas y su ex aliado Juan Carlos Urenda.

Entonces a quien debe temer el ex prefecto es a la justicia y sólo a ella. Tras quedar en el llano y abandonado por sus seguidores, tendrá que responder por el complot que comandó y cuyos vestigios quedaron en las computadoras del mercenario Eduardo Rozsa Flores.

Por ejemplo, los preparativos de la “guerra separatista”. Su reunión secreta con el embajador norteamericano Philip Goldberg y el Consejo Nacional Democrático (Conalde) el 2 de agosto de 2008.

Su coordinación con el Conalde y la declaratoria de movilización abierta en cinco departamentos a partir del 28 de agosto de ese mismo año. La radicalización de esas medidas y el bloqueo general con la toma de la estación de gas de San Lorenzo a partir del 4 de septiembre.

Los preparativos para sembrar 25 mil muertos, dolor e intervención extranjera, se finiquitaron en una última entrevista secreta entre Costas y Goldberg el 14 de septiembre. Menos mal que el Presidente Morales, optó por cortar la yugular de la conspiración expulsando al diplomático norteamericano.

Poco antes de salir, Goldberg no cesaba sus amenazas con graves consecuencias para Bolivia. Aparentemente estaba confiado en que sus instructivas serían cumplidas, pero no fue así. Una vez fuera, el aparato disgregador se desinfló y sus propiciadores huyeron.

Costas reapareció el 23 de septiembre, negando la existencia de un plan para derrocar al Presidente Morales. Pero sus propios, adherentes confesaron sobre la realidad del golpe con intenciones de separación territorial.

Las pruebas recogidas por las instancias de fiscalía están prácticamente completadas. La nueva judicatura será elegida pronto y los procesos buscarán llevar a los culpables de alzamiento, conspiración y traición a la Patria, a la cárcel. Es a esos procesos que temen los que buscaron la disgregación de Santa Cruz, para convertirlo en nuevo país.

Pero, esto no es asunto de las candidaturas a la gobernación, es cuestión de la justicia que tendrá que procesar a los implicados. A todos los que se sienten perseguidos por “pensar diferente”. Quienes pensaron convertirnos en extranjeros a los collas y camba-collas que vivimos en Santa Cruz, fracasaron…pero persisten, desde las sombras.

////// SCZ 24/02/10

Fortunato Esquivel



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