Las bolas de Diosdado y José Vicente: ¿Una estupidez?

Por • 24 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium

“El poder más fuerte no es el que sirve. Para destruir sino para construir”
Daniel Villamil…

Con profunda tristeza observé por Televen, el domingo 21/02/2009 la entrevista que José Vicente Rangel le hizo a Diosdado Cabello donde inducia al ministro Cabello, diciéndole prácticamente que no tenía bolas para cerrar a Globovisión. Me dio pena ajena que este siniestro personaje en una mala copia de Joseph Fouché, le señalara a Diosdado la manera de terminar de guillotinar a la revolución bolivariana, ya que ambos son señalados por los medios de comunicación, y por articulistas tantos de oposición como afectos al gobierno, al cual ha muchos he leído por www.aporrea.org de estar incursos en gravísimos hechos de corrupción. El siniestro “Marciano” lo que busca con esta medida es acelerar la caída del gobierno bolivariano, y estos medios no sigan señalando los graves hechos de corrupción donde se encuentra presuntamente incurso tanto él, el ministro, y su hijo el ex alcalde. ¡A estas alturas, no me explico, con tantas denuncias públicas sobre corrupción, Diosdado Cabello siga en el gobierno!

En una revolución, donde se plantean cambios de estructuras, la critica juega un papel fundamental, aunque pereciera que este tema es difícil de entender por los que tienen las riendas de la dirección del proceso revolucionario bolivariano. Hay que advertirles que corrupción y revolución son dos conceptos que se repelen entre sí. “Este articulo de ser vetado” caeríamos en la complicidad y la alcahuetería ante la militancia que ya está empezando a dejar el pelero ante tanta corrupción e impunidad.

No hay peor enemigo para una revolución que el virus de la impunidad por parte de quienes tienen el poder en sus manos y no hacen nada para frenarla. La crítica abierta y frontal, alimentada por una sana ilustración política e ideológica, no causa daños, por el contrario la fortalece si es tomada en cuenta con la sabiduría de la humildad de un revolucionario, hay que debatir sin prejuicios, hay que utilizar la argumentación y no la descalificación para poder enfrentarla. El más reciente ejemplo fue el derrumbe de la Unión Soviética, donde durante 70 años se trabajó por construir el socialismo, que pesar de los avances en el plano social y económico, el cáncer de la burocracia, la corrupción. Su dirigencia se puso sorda, ciega y muda, desestimando la crítica, desatando el estalinismo una represión macabra.

La crítica siempre se presenta de dos formas. La que emana de la oposición, que siempre viene aderezada con la mentira y las tergiversaciones, la cual hay que confrontarla con la verdad bien difundida a las masas. Y la critica revolucionaria que debe ser atendida con el debate revolucionario, dentro de los clásicos de la crítica y la auto critica, con la suprema finalidad de corregir los errores y poder seguir avanzando, consolidando los niveles políticos e ideológicos.

Sin la crítica y la auto critica, la falta de debate interno, y sin la incorporación de la militancia a esta práctica es muy difícil que la revolución bolivariana avance y se consolide. Al contrario se esclerosará, y terminara en una entropía (auto destrucción), cuestión que desde adentro atiza la quinta columna y la derecha endógena infiltrada, que ya se empieza altamente a sospechar de estos dos personajes antes mencionados.

La historia siempre ha reseñado a estos infames personajes que mutan en sus ideas políticas y en sus discursos, sin impudicia, con la rastrera insensibilidad, se cambian fácilmente, como el cambiarse de interiores o de pantaletas. Disfrazando la astucia con la eficacia, queriendo convertir sus vergonzosas opiniones en respeto y disciplina, siendo unas especies de serpientes bicéfalas, ostentando posiciones en el alto gobierno disfrazados de revolucionaros, de los cual no tienen ni un solo pelo. Han inyectado su veneno en la humanidad del pueblo venezolano.

Los que han leído mucho sobre historia recordaran a Joseph Fouché, recordado como “el rey de la traición”. Fouché fue un personaje muy astuto, se le recuerda por lo vario pinto, lo tránsfuga, el traidor más cínico, fue un fiel religioso, devoto de la Iglesia, del rey de Francia, participando en la revolución francesa (1789), conspiró luego contra la iglesia, votó a favor de la muerte de Luis XVI, luego fue el más intolerante ministro de los jacobinos, y hombre de la entera confianza de Maximiliano Robespierre (máximo líder de la revolución francesa), cuando sus intereses se vieron amenazados conspiró contra Robespierre hasta que fue ejecutado en la guillotina, siendo posteriormente ministro de Napoleón durante 10 largos años y terminó conspirando contra el emperador, entregándole el poder nuevamente a la monarquía, esta vez, en las manos de Luis XVII el hermano de Luis XVI el que mando a la guillotina. Pero lo más resaltante de su sinopsis histórica fue que terminó su vida muy rico, siendo reconocido por la Iglesia y el rey como un “humilde” servidor. ¡Solamente hoy sus hijos en altos cargos en el gobierno bolivariano se dan el lujo de seguir su ejemplo!

La revolución bolivariana se encuentra acorralada desde varias posiciones. La ataca el imperio americano, a través de operadores ubicados dentro de la oposición venezolana, la oligarquía política y económica colombiana, y también la mundial; y muchas otras rémoras dentro del gobierno bolivariano de difícil identificación por su mimetismo. El mayor golpe que está recibiendo la revolución bolivariana y no en forma mediática sino objetiva provienen, de los que se hacen llamar sus legítimos dirigentes, estos alacranes son los mismos infiltrados y oportunistas de siempre, quienes cobijados en nuestro proyecto bolivariano atentan contra la revolución; son los indignos cazadores de fortuna, que en forma muy astuta disfrazados de revolucionarios junto a sus testaferros, traidores que no vacilaran un segundo en pasarse al bando de la reacción ante una posible derrota bolivariana. Hasta ahora la revolución bolivariana no cuenta con una dirección revolucionaria como la tuvieron los. Jacobinos, bolcheviques, vietnamitas, chinos etc. No tenemos un partido verdaderamente revolucionario con una estructura ideológica definida, mucho menos consolidada, de esta forma se pretende construir un socialismo que nadie lo entiende….Sino los que se están llenando con los dineros públicos.

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es
Twitter.com/percasita



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