Henry Falcón, ¡hombre de poca fe!, y sus derrotes

Por • 24 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

PPT en vez de estudiar los derrotes del toro se puso a contar pollos antes que naciesen.

“¡Hombre de poca fe!”, decía un viejo amigo, profesor de literatura, cuando alguien dudaba o vacilaba frente a una dada circunstancia.

“No te abalances”, decía el viejo y experimentado torero al aprendiz a su cargo; “deja a la bestia mostrarte sus derrotes”.

Los animales de lidia suelen tener sus mañas. Al embestir tiran la cabeza hacia la derecha, izquierda, arriba o abajo, a un lado u otro. En el lenguaje de la torería esto lo llaman “derrotes”. Justamente, la función del peón de brega o ayudante del matador, quien sale al inicio a hacer corretear al animal por la plaza, dándole capotazos desde lejos y hasta sin gracia, tiene la finalidad de hacer que éste muestre esos “derrotes”. Mientras se ejecuta esta suerte, el matador observa detenidamente para descubrir las mañas de la bestia. Debe conocerlas para evitar una sorpresiva cornada.

Henry Falcón tiene poca fe, si le juzgamos con buena disposición. Si partimos de sus confesiones, desechando por ahora las acusaciones que se le han hecho, dándole el favor de la duda, según las cuales se ha sentido marginado, sus opiniones como militante, gobernador y dirigente, no han sido tomadas en cuenta en ciertos niveles y hasta le han bloqueado en su intento de comunicarse con el presidente; si es verdad como dice han intentado imponerle decisiones a su juicio a ser discutidas convenientemente con él, por su rango de gobernador; aún si todo eso es verdad, su decisión de abandonar al partido Psuv, eje fundamental del proceso revolucionario que dice compartir y a quienes creen en él y en el mismo presidente, es justamente una demostración de poca fe.

El gobernador de Lara es un hombre joven y su rol de figura política importante lo es más. De manera que tirar la toalla tan rápido y ante las dificultades que dice confrontar con un nivel de dirección del proceso revolucionario, admitiendo que aquellas existen, es como una manifestación de inmadurez y hasta poca reciedumbre.

Ese gesto, pues desdice de la calidad y pertinencia del mencionado como dirigente revolucionario. Sus argumentos, leídos una y otra vez, no justifican su actitud y parecen darle la razón a quienes lo acusan de conducta y viejo proceder sinuoso.

Porque, como dijimos arriba y no dejaremos de repetirlo, el susodicho es una ¡hombre de poca fe! Pues algunos de los argumentos esgrimidos por él para irse del partido, en una partida poco comprensible hacia el PPT, lo que parece ser por ahora como un esconderse, son compartidos por muchos y eso no es nada ajeno a las circunstancias históricas; pero no para que un dirigente las tome como excusas para escurrir el bulto, dejando a todos entendiendo; hasta a con quienes difiere, posiblemente necesitados del llamado de atención para corregir en caso que estos estuviesen equivocados. Se dice que tiene hasta delegados que le siguen en el Congreso extraordinario del partido.

¿Acaso Henry Falcón ignora el debate que se da por diferentes medios, acerca de cómo abordar los asuntos de la organización, las relaciones de éste con el gobierno, el carácter de la dirección y hasta ritmo y orientación del proceso?

Es difícil creer que un “dirigente o líder”, desconozca esa realidad. Si es así, entonces no está en nada y bien ido está.

Conocer los derrotes del toro es asunto vital para el torero. En ello podría írsele la vida. Por eso, el matador no debe abalanzarse; obligado está a dejar que el peón de brega haga su trabajo antes de entrar al primer tercio.

El PPT se abalanzó, no se ocupó de escrutar las mañas del toro o las conoce bien porque no le estudió en la plaza, ante la mirada del público, sino en secreto allá en el encierro y les parecen útiles, explotables.

No cuidó los detalles, como esperar por lo menos que Falcón hiciese públicas sus razones y escuchar las respuestas que su aliado tiene ante aquellas.

El argumento según el cual muchos de sus militantes se fueron al Psuv, como Aristóbulo, no tiene parangón con esta decisión. Sólo hubo de por medio el argumento de fundirse en el partido que nacía por el llamado de Chávez. Nada sórdido o acusación seria, verdadero o no, había de por medio.

Es verdad que Falcón, como dice el PCV, tiene derecho a militar donde le plazca; pero se trata de un dirigente o personaje cuya decisión es trascendente para el proceso, no sólo para el Psuv, y la imagen del líder que aglutina a todos. Y es más grave ante la coyuntura que se avecina.

El PPT, en lugar de ponerse desde el burladero a observar la bestia, para descubrir sus derrotes y conocerla hasta donde debe, optó por ponerse a contar los pollos antes del nacimiento.

Eligio Damas



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