El Malestar Venezolano

Por • 24 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Sin praxis revolucionaria en derechos económicos no hay estética política socialista trascendental

De cara a las elecciones legislativas del 26 de septiembre próximo en Venezuela.

Desvelar como “intento” de aprehender la realidad nos permite conocer certeramente, ¿Pero quién nos dice qué y cómo es la realidad? ¿Cuál realidad?

La realidad es la que trasciende las ideas “política trascendental” en cambios puros de verdad material histórica. De ahí la estética, ética y contenido contemporáneo de la cultura socialista en ciernes. 1

No solo en premisas literales universales,”sin teoria revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. Aunque claras lógicamente evidentes, son abstractas mientras no se concreten en el mundo fáctico de causalidades y libres albedríos políticos con mercados de valores. En las prácticas administrativas de justicia social comunal en ciernes.

No se apoya solo en cuadros actuariales presentados estadísticos de visión, misión y objetivos positivistas con políticas públicas, orientadas en cronogramas para programas de una sobrepoblación de demandas y ofertas socialistas, ¿con qué categorías se agrupan? ¿Crecimientos económicos decrecimientos fiscales? ¿Ecología y ambientes? De su organización socio técnico administrativa como zonas especiales de y para el desarrollo a través de la orgánica ley de consejos federales de gobierno. Crecimiento social contralor.

¿La metodología técnica para las realizaciones de actividades, tareas y programas? Desde una didáctica emancipadora social con las comunas como célula básica de la revolución.

Existe el déficits social entre acreedores y deudores como producto interno bruto PIB, activos y pasivos reservados a bien. Reservas provadas, indice inflacionario versus ingreso y sustentabilidad planificada socialistamente en leyes economícas.

La merma en porcentaje minoritario significante improductiva sesgada sin adiestramiento de incapacidad operativa dependiente de la renta petrolera, da la sensación de mantener en imágenes y, muchos hechos innegables de “justicia social” existen conquistados potencializando la revolución para un científico industrialismo nacional con su movimiento obrero sindicalizado profesionalizado materialista concreto en ideologías por la justicia del bienestar social en un Estado de filosofía socialista.

Así, el problema de la productividad deviene desde la oportuna planificada proporcionalidad salarial, su economía política le hace atractiva es más igualitaria empareja la sociedad plusvalica que rechaza el imperio norteamericano pero ama su tecnologia automotriz por ejemplo.

Sin oprimidos salariales sin diferencias de clases económicas.

Como enfrentamiento de clases por un salario socialista justo; no pequeño burgués reciente contra la inflación, el costo de la cesta alimentaria para una familia de tres personas en Venezuela 2010, comiendo tres veces al día durante un mes, 7 mil bolívares fuertes de gastos mientras el valor de uso se acentúa, en pleno trayecto al socialismo, el valor de cambio pierde poder adquisitivo en el capital cotidiano del ciudadano común. Una aporía con paradoja incorporada. La producción manufacturera como índice de desarrollo interno se manifiesta decreciendo.

Mientras el reciente ajuste monetario fortificara a futuro el bolívar en su balanza de pagos nacionales e internacionales. La creación de fondos públicos orientados de carácter social se reconoce beneficiada.

Pero la tautológica surge entre los débiles sin derechos económicos socialistas. La organización de modos, relaciones y comercio socialista internacional, con su código de comercio socialista y normas especiales arancelarias para los desposeídos no se ha materializado aun.

Los planes de población construcción de comunas en las fronteras patrias son un anhelo de los damnificados y desplazados, la planificación y producción antes y durante el proceso del trabajo requiere más profesionalismo competitivo que fé.

La renta del día a día sobrevivir dignamente en un país que se dice socialista, pero en la práctica común la vida vales lo que tienes y posees como propiedad privada.

La ciudadana se mantiene en crecimiento clara con el proyecto general de gobierno pero particular insatisfecha con antagonismos, contradicciones y controversias de la perenne lucha de clases histórica por el factor fetiche de clase, el dinero.

Una estructura emergente “Ley Orgánica socialista del Trabajo socialista” reguladora de las fuerzas laborales es requerida urgentemente en concordancia al Plan Socialista Nacional 2007–2013 contra la explotación de los trabajadores de base y la industrialización, necesario es un salario homologado igual, común para todos los empleados, salario real que alcance para alimentarse.

Permitiendo agrupar en familia la revolución meritoria, Estado Familia y Sociedad, es decir, el Estado Docente donde la transición y las medidas económicas impuestas no las sientan los de abajo desposeídos socialmente. Sino la clase burguesa emergente con la revolución ahora mejor acondicionada económicamente asegurada institucionalmente, pertenecen a la burocracia gobiérnera oposicionistas disfrazados de chavistas con el derecho al trabajo garantizado legalmente por el Estado que adversan políticamente.

Ajustados al derecho actual que rige las relaciones laborales “Ley Orgánica del Trabajo” capitalista de reglamentos y convenios celebrados inter-ministerialmente contrarios al derecho socialista del trabajador y su sociedad, mantienen marginado al trabajador publico en el más vil desprecio por su real salario e inamovilidad laboral, aumentos y ajustes de salarios.

Como en el Ministerio del Poder Popular para la Cultura MPPC, dividido en parcelas fundaciones y plataformas brillantes de millardo de bolívares justificados en el derecho que preserva la lógica de la propiedad privada y sus estructuras administrativas actuales con el trabajador. La mente, su pensamiento y acciones estructurales son capitalistas en el MPP para la Cultura.

Trascurso que se impone en Venezuela durante el periodo 1999–2009, diez años.

El relativismo cognitivo como reflexión social en autoconciencia como salida creativa de una hermenéutica socialista hilvanada basada en la fuerza de los datos empíricos, acciones políticas, subvertir el orden sin antagonismos de clase en unidad para seguir transformando para cambiar.

Si no el capitalismo puede recuperarse y regresar, resucitar de su crisis, si fuera tan crisis fulminante ya habría muerto totalmente, y no persistirían sus amenazas concretas. Por lógica de reducción al absurdo, ¿no lo ceen así? ¿Entonces qué esperamos?

Ajustando el salario popular, ya que hay comercio y reglas de producción capitalista funcionando en Venezuela, y por ende gastos básicos de consumo útil, ajustar salario efectivamente real a las relaciones de planes de producción social a los costos familiares de vivienda, alimentación, educación, salud, al salario real.

La cesta básica socialista en concreto que actualmente pese a existir programas y protección Estatal en materia de alimentos, es de costos elevados para todo, todo el pueblo.

Así no se participa de la humanista cultura de la historia colectiva, donde hay desigualdades injusticias económicas divisiones abismales salariales. Los derechos económicos también existen como ideas progresistas concretas y deben ser superados como calida de vida.

Por cuanto la inevitabilidad de la lucha política de la burguesía mundial por el poder sobre el Estado persistirá. El estado socialista ejercerá socialismo científico-concreto desde el Estado comunal exigiendo la proporcionalidad equitativa del salario razonable real justo de bienes y servicios y garantías jurídicas del Estado.

La comuna socialista con salario socialista.

En el Estado Comunal.

Alejandro Álvarez Osuna
arteawao2003@yahoo.es

Notas.

1- Álvarez Osuna, Alejandro, De la Diversidad Cultural,

El diseño de la cultura socialista su ética, estética y contenido contemporáneo. Venezuela 2007 WWW.rebelion.org

Bibliografías

Ley Orgánica de Consejo Federal de Gobierno, Venezuela febrero 2010

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. 1999.



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