Antropología del machismo: “Sea varón”

Por • 24 Feb, 2010 • Sección: Reflexiones

Todos los medios de comunicación reportaron el incidente entre Uribe y Chávez en Cancún, pero ninguno se refirió a lo más obvio: el “sea varón” es un insulto machista y provocador, usado comúnmente en bares y cantinas y ahora como frase diplomática en cumbres presidenciales.

Según la antropología del machismo, uno de los peores insultos que se le puede hacer a un hombre es cuestionarle sus “masculinidad”, ¡comparándolo con una mujer! En el “sea varón” va implícito el “sea macho, no sea una hembra”. El machismo es la ideología de la superioridad masculina que ve los rasgos de la personalidad femenina como inferiores o poco deseables.

Así define la Enciclopedia Británica el machismo:

“Es un orgullo exagerado en la masculinidad, percibida como poder, a menudo asociado con un sentido mínimo de responsabilidad e indiferencia por las consecuencias. En el machismo se valoran excesivamente las características culturales asociadas con la masculinidad y la denigración de las características asociadas con lo femenino. Ha sido por siglos una fuerte corriente en la sociedad y en la política de América Latina. Los caudillos (dictadores militares), prominentes en la historia de América Latina, han tipificado el machismo con su enfoque descarado y autoritario de gobierno y su voluntad de emplear la violencia para conseguir sus fines”.

Ahora bien, esta definición hay que hacerla extensiva no sólo a América Latina sino al resto del planeta, ya que el machismo no fue una invención del trópico. Basta con recordar que George H.W. Bush, para demostrar que era un “varón” y no un “hombre débil” (como lo llamaban, o “wimp” en inglés), decidió invadir a Irak en la primera guerra del golfo y matar a cientos de miles de personas para mejorar su imagen. Su hijo, George W. Bush, se disfrazaba de “hombre Marlboro”, (visión propagandística del “hombre macho”) con botas y sombrero de vaquero, aunque en su vida había enlazado ni un novillo y demostró lo macho que era ordenando la invasión de dos países, dando como resultado el desangre de la economía estadounidense y millones de muertos en los países invadidos.

La ideología del machismo es tan antigua como la humanidad misma. Todas las guerras, sin excepción, han sido peleadas por hombres, entrenados para que sean “machos” y maten a otros hombres o como en Colombia, para que asesinen a hombres, mujeres y niños indefensos, como lo han confesado cantidades de paramilitares (ya sean de izquierda o de derecha).

Algunos antropólogos analizan los orígenes biológicos del machismo basándose en el hecho de que mientras los hombres pueden impregnar a un número ilimitado de mujeres (en teoría), las mujeres tienen un número limitado de hijos. Los hombres sienten que están siendo limitados en su rol de reproductores por tener que cuidar de su familia y estar unidos a una sola mujer y de ahí su enojo histórico y el desprecio por lo femenino.

Sin embargo, los orígenes del machismo se remontan a las sociedades patriarcales, y éstas no fueron un invento de América Latina. Desde la antigüedad, los hombres le dieron un “golpe de estado” a las sociedades matriarcales, las cuales eran más igualitarias y en las cuales las mujeres gozaban de un papel prominente. Las mujeres antiguas eran, como hoy, las que en su mayoría cuidaban de la prole y aseguraban la continuidad biológica del grupo tribal. Los hombres desconocían su papel en la procreación y no estaban conscientes de quiénes eran sus hijos. Con el surgimiento de las grandes religiones, las mujeres fueron degradadas de estatus, los dioses masculinos se tomaron los templos, mezquitas o sinagogas y la imagen del dios masculino que “creó el mundo a su imagen y semejanza”, quedó grabada en la psiquis de la humanidad.

Es claro que todo sistema de dominación necesita una ideología de la dominación. Así como el esclavismo fue visto como algo natural por siglos, la inferioridad de la mujer fue asegurada negándole el acceso a los mismos derechos y privilegios de que gozaban los hombres. No hay que olvidar que hasta los años 50, las mujeres no tenían el derecho al voto en Colombia y que en EE. UU. este derecho apenas se obtuvo en 1920 (el primer país de América Latina en el que las mujeres pudieron votar, fue Ecuador, en 1924).

En resumen, que un presidente difunda la ideología del machismo en un país machista, donde las mujeres son golpeadas o asesinadas por sus maridos y que lo haga en una cumbre de presidentes, habla muy mal de Colombia y no sirve para los intereses del país ni de las mujeres.

eltiempo.com



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