CANTV publicita contradiciendo la revolución

Por • 23 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Al inicio del manejo de CANTV por el Estado, pensamos que la propaganda consumista y de mal gusto de la empresa, era consecuencia de los contratos que la gerencia anterior había firmado con agencias publicitarias. Y que esos personajes que con poca rigidez y exigencia llaman creativos, porque no lo son, daban rienda suelta a mediocridad y facilismo por complacer apetitos de quienes les contrataban. Pues, esto es lo que al capitalista interesa; no importa el daño.

Desatar el ansia consumista es meta de productores, vendedores y agencias de publicidad. No obstante, estas últimas, que no dejan de complacer a sus clientes y para ello hacen lo que sea, menos ser creativos e inteligentes, en fin de cuentas sólo son ejecutores complacientes. También como empresas capitalistas hacen lo que les manden. “Quien pone los reales manda y dispone”.

Pero si hablamos de una “empresa socialista”, pongamos por caso que la telefónica venezolana lo es, pues eso pregonamos quienes gobiernan y al gobierno respaldamos, no debe, hasta donde sea posible, tener los mismos objetivos y expresar la cultura del capitalismo.

La telefónica del Estado venezolano está para comunicar a los ciudadanos. Debe ser altamente eficiente y esto incluye los más bajos costos para el usuario. La comunicación rápida y oportuna. Pero esto no quiere decir que ella se desate en campañas que inciten al venezolano a guindarse. Aparte de los costos que eso significa para el Estado, dueño de la empresa, el excesivo y prolongado uso de la comunicación telefónica termina por abultar los gastos del usuario o de quien, en última instancia, debe cubrirlos y hasta siendo una causal de incomunicación personal y un derroche de energía.

Es asombroso como quienes administran el servicio telefónico, a través de una campaña publicitaria nada inteligente, de mal gusto y alto contenido cultural capitalista, estimula a los venezolanos, sobre todo a los de bajo recursos, a llamar hasta el cansancio porque los precios de la empresa son baratos. Mensajes que atrapan, distraen, alienan y hasta dislocan a los jóvenes.

Si lo anterior es grave por lo dicho y porque contradice la prédica presidencial contra el consumismo, lo siguiente es peor por atentar contra salud y vida.

En propaganda radial dos amigos se encuentran. Uno de ellos está afanado en ejercitarse. El otro dice a éste:

“Epa amigo, ¿y eso?”.

“Aquí vale, ejercitándome para recuperar la línea por conquistar la mujer”. Esta expresión no es exactamente la misma, pero más o menos.

Quien habló primero responde:

“No vale, llámala con frecuencia, para eso están los planes telefónicos (no recuerdo si mencionó a CANTV o Movilnet), que bien baratos son”.

Esta vez, el creativo, usa sus valores capitalistas no sólo para promover el consumismo sino que se lleva por delante el relativo al ejercicio corporal, no por embellecer la figura para gustarle a la chama, sino para mejorar la salud.

¿Cómo es posible que unas empresas del Estado, aparte de publicitarse en exceso, como para compartir los beneficios con las agencias publicitarias, evadir el impuesto sobre la renta, práctica habitual entre los capitalistas, hasta dueños de ellas, aprueban campañas de corte conceptualmente capitalista que contradicen los fines del gobierno y el proceso revolucionario?

¿Ese proceder se explica por falta de claridad política y cultural de quienes desde el lado empresarial oficial deben darle el visto bueno a esas campañas?

Si es así, ¿cómo es posible que en otro nivel no detecten la deficiencia? Esta interrogante se justifica por el prolongado tiempo que esas campañas se mantienen en el aire.

¿O es que el caballo de Troya se multiplica, muta, licúa y permea hacia todos los espacios, deja su oculta carga, vuelve a llenarse, continúa el procedimiento, mientras bajea o embarbasca a  celadores?

Eligio Damas



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