La izquierda norte-americana un instrumento vital para la transformacion del mundo

Por • 22 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Con motivo de haberse celebrado, el pasado 1 de febrero, 50 años de Greensboro, “Rebelión”, reprodujo un artículo de counterpunch (Contragolpe), el 14-02-010, del autor Alexander Cockburn titulado “La izquierda norteamericana pierde la memoria…a 50 años de Greensboro”. Deben recordar los lectores que Greensboro, es un evento emblemático de la lucha anti-racista y por los derechos civiles de Norte-América que consistió en que en una cadena de tiendas gringas, Woolworth, tenía un reglamento clasista y racista que prohibía a los negros comer sentados, tenían que comer de pie en las cafeterías de sus dependencias, cuatro estudiantes negros de un liceo agrícola y técnico de Carolina del Norte, en Greensboro, violando el reglamento racista, se sentaron en la cafetería lo que provoco una reacción de la tienda y permanecieron sentados en resistencia pacífica, al día siguiente se incorporaron 25 afrodescendientes y luego cuatro estudiantes blancas; luego el movimiento de resistencia pacífica se extendió por 15 ciudades de 9 estados del sur norteamericano; el 25 de julio de 1960, la empresa, luego de haber perdido US$ 200.000, renuncio a su reglamento segregacionista, esta lucha hizo surgir a Luther King y a Rosa Park, quienes ya venían luchando, sobretodo la ultima que originó un movimiento parecido en 1955, en Montogomery, Alabama, igual que Clara Luper, quien también inspirada en Rosa, hizo acciones parecidas a Greensboro, antes en 1958 en Oklahoma City.

Luego, continua Cockburn, se fue desarrollando un movimiento, que describió así: “Esos acontecimientos provocaron un verdadero sismo en el país y marcaron el punto de partida de una profunda reestructuración de la sociedad…En abril de 1960, con el objetivo de ampliar y estructurar el movimiento, se creó el Comité de Coordinación de los Estudiantes No-violentos (SNCC, en inglés) en la ciudad de Raleigh, a 130 kilómetros de Greensboro. Bob Moses, su primer director de campaña, dijo estar impresionado por “el aspecto sombrío, el enojo y la determinación” de los activistas que contrastaban con la expresión “temerosa y servil” que mostraban las fotos de los manifestantes de los Estados del Sur….Esa misma primavera se reunió en Ann Arbor, Michigan, la primera conferencia de los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS, en inglés), que cumpliría un papel clave en la organización de la oposición a la guerra en Vietnam. En mayo, los estudiantes de la Universidad de California, en Berkeley, cruzaron la bahía para reunirse al pie de las escalinatas de la municipalidad de San Francisco y abuchear a la muy macartista Comisión de Investigación de la Cámara de Representantes sobre las actividades “anti-estadounidenses” ( House Committee on Un-American Activities, HUAC) . La desproporción de medios empleados por las fuerzas del orden para dispersar a la multitud provocó un vuelco en la opinión pública y puso fin a las persecuciones anticomunistas……En cuatro breves años, el movimiento por los derechos cívicos obligó al presidente Lyndon Johnson a firmar un conjunto de leyes que modificaron la Constitución de Estados Unidos y proscribieron la discriminación racial. Desde 1965 las calles de Washington bullían con el ruido de las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. Al finalizar la década, toda la sociedad estadounidense experimentaba un profundo cambio. Una relectura escrupulosa y sin concesiones de la historia del país ponía en tela de juicio el imperio estadounidense y la Doctrina de la Seguridad Nacional: los secretos y las infamias de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) salieron a la luz; se denunciaba el uso de los conocimientos desarrollados en las universidades con fines militares; se sucedían los motines entre los soldados enviados a Vietnam; el abogado Ralph Nader y su asociación Public Citizen cuestionaban la sociedad de consumo. En 1974, el presidente Richard Nixon se vio obligado a renunciar; el movimiento de gays y lesbianas afirmaba su poderío y la izquierda parecía capaz de jugar un papel político central en las postrimerías del siglo XX….”. Luego continúa Cockburn, describiendo la historia de la izquierda norteamericana, diciendo lo siguiente:”…Así, el desarrollo de las izquierdas estadounidenses en los años 1960 se inscribe en una historia de luchas por la justicia social y contra las discriminaciones raciales. Sin embargo sería víctima de su incapacidad para transformar los impulsos militantes en fuerza de gobierno. Las diferentes corrientes de la izquierda progresista se unieron durante un tiempo en torno a la candidatura presidencial del senador pacifista George McGovern, investido por el Partido Demócrata en 1972. Pero los jefes sindicales, principales proveedores de fondos de la campaña, y las instancias dirigentes del partido abandonaron a ese candidato, permitiendo así la reelección del republicano Richard Nixon. Al acceder a la Casa Blanca en 1977, el presidente James Carter adoptó las tesis del neoliberalismo y dirigió al país a una “nueva Guerra Fría” en Afganistán y en América Central, sin chocarse con la oposición de los movimientos antibélicos que pocos años antes habían celebrado la derrota de Estados Unidos en Vietnam.”.

Luego continúa Cockburn, haciendo referencia a los años 80; “La izquierda logró reaccionar en la década de 1980, organizando la resistencia a las guerras libradas por Ronald Reagan en América Central. Sostuvo también la primera candidatura seria de un hombre negro a la elección presidencial: Jesse Jackson. El reverendo baptista y militante de los derechos cívicos estaba en Memphis junto a Martin Luther King cuando éste fue asesinado en 1968. Jackson, encabezando su coalición “arco iris” se presentó a las primarias del Partido Demócrata en 1984 y en 1988 con un programa que constituía una antología de todas las ideas progresistas reivindicadas por las corrientes de izquierda desde comienzos de la década de 1960. No fue investido por su partido, pero movilizó a millones de estadounidenses…….”.

Entra Cockburn, en los años 90, así: “A partir de la década de 1990, el creciente poder de las organizaciones sin fines de lucro y de las fundaciones privadas (Howard Heinz, Rockefeller, etc., que financian causas progresistas) influyó en la caída de la izquierda. Esas entidades, formadas por inversores ricos y exonerados de cargas fiscales, otorgan y retiran sus subvenciones en función de sus orientaciones políticas. Así, los medios “progresistas” y académicos deben su supervivencia financiera, sus salarios, sus locales, etc., a subvenciones que pueden ser modificadas año a año….De tal forma, cuando en 1993 las centrales sindicales y los grupos ecologistas amenazaron con unirse para oponerse a la ratificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por el presidente William Clinton, las grandes fundaciones caritativas intervinieron. Por entonces, los grupos ecologistas habían recibido 40 millones de dólares de varios mecenas vinculados a la industria petrolera; cerca de la mitad de esa suma provenía de la Pew Charitable Trusts. Frente a las presiones de sus financistas, los opositores al TLCAN no resistieron mucho tiempo. Al comenzar el nuevo milenio, de aquel movimiento sólo quedaban algunos grupos sin dinero, pues los otros habían sido absorbidos por el Partido Demócrata y las fuerzas neoliberales……El movimiento feminista también se fue alejando poco a poco de las cuestiones de justicia social para concentrarse en el tema del derecho al aborto, constantemente cuestionado por la derecha. Ese movimiento, ampliamente financiado por Hollywood, y que profesaba un verdadero culto por el presidente Clinton, no se hizo escuchar cuando el mandatario aprobó la abolición de la ayuda federal a los pobres, de la que gozaba una mayoría de madres solteras. En cuanto al movimiento gay, muy radical en las décadas de 1970 y 1980, actualmente milita sobre todo por el matrimonio entre homosexuales, al que algunos de ellos ven, sin embargo, como una forma de acercamiento a los valores conservadores de la familia…..”.

Concluye Cockburn, diciendo: “Con el paso del tiempo, las corrientes leninistas y trotskistas, que ofrecían a los jóvenes un acceso a los rudimentos de la economía y a la disciplina de una organización, se fueron reduciendo como una piel de zapa. Esa decadencia de las culturas de izquierda contribuyó a la emergencia de generaciones poco formadas para el debate de ideas, ignorantes de las lecciones de la historia y dispuestas a reemplazar el análisis de los sistemas de producción por distintas tesis conspirativas o el catastrofismo climático…….La extinción de una izquierda capaz de formular críticas dignas de ese nombre explica las reacciones exageradamente personalizadas contra las políticas desarrolladas por el presidente George W. Bush y su mano derecha, Richard Cheney, que contribuyeron a crear la ilusión de que los demócratas representaban una alternativa real de cambio, y que cualquiera de ellos serviría en 2008. Ya se trate de Hillary Clinton, que adhirió a las políticas neoliberales de la década de 1990 (entre ellas, la desregulación de los bancos), o de Barack Obama, apoyado por los aportes electorales de Wall Street. Las circunscripciones más radicales del país, a menudo con un alto porcentaje de población negra, se movilizaron a favor de Obama y seguramente le serán fieles hasta el fin de su mandato…….El actual Presidente ingresó a la Casa Blanca convencido de que la izquierda apoyaría su gestión, haga lo que haga en Afganistán, o aunque no haga nada en materia de protección social y de reforma financiera. En cierto sentido, el pobre balance de su primer año de gobierno representa no ya la herencia de Greensboro, sino la de su olvido.”.

Ante esta breve historia de la izquierda norteamericana en los últimos 50 años, hecha por Alexander Cockburn; podemos concluir varias cosas:

1º.- La izquierda Norteamericana, al igual que la izquierda Venezolana el 23 de enero del 1958, y la Latino-Americana, en general, no tenía un programa socialista o de izquierda verdadera. Sus luchas eran democráticas burguesas de avanzada o “democráticas”; que si lucha por la igualdad racial o por los derechos civiles, elecciones libres, etc., que son luchas necesarias y se inscriben dentro de la progresividad, pero no es un programa socialista en sí.

2ª.- La dependencia económica de la izquierda norteamericana de terceros, como sindicatos y fundaciones “caritativas” de origen burgués imperialista, que es precisamente a quien hay que combatir. La izquierda norteamericana debe autofinanciarse, debe tener un sistema nacional de contribuyentes y colaboradores propios. También los países de la periferia deberíamos contribuir con ella, porque a nadie le interesa más el desarrollo de un fuerte movimiento socialista en USA que a los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo.

PERFIL DEL REVOLUCIONARIO SOCIALISTA O DE IZQUIERDA NORTEAMERICANO

Estados Unidos de Norte-América, por ser el país capitalista más desarrollado del mundo y sede de la jefatura del imperio mundial, su proletariado, su pueblo, su intelectualidad esta llamada a ser la vanguardia del proletariado mundial y la instauradora del comunismo global, así como su burguesía (Imperialismo Yanqui) ha sido la verduga mundial del capitalismo.

El revolucionario Norte-Americano, ante todo es un hombre o mujer global, con pensamiento global, y debe tener algo de héroe o sobrenatural, es de 24 horas por 48 horas, es decir el día del revolucionario Usamericano, es de 48 horas (Algo imposible; ¿verdad?), el soldado universal de la película Hollywoodense se quedó “chiquito”, pero no por lo matón sino por los recursos que debe manejar para desmantelar el imperialismo yanqui, pero no solo, sino con las masas del pueblo más desarrollado tecnológicamente del mundo.

El socialista universal del pueblo de Martin Luther King, debe tener una infraestructura informativa completa y actual con información en tiempo real de todo el mundo y en base a eso trazar una ofensiva (Contra-ofensiva, es el termino apropiado); y debe tener consignas universales anti-capitalista, como por ejemplo, reducción de las ganancias de las grandes corporaciones transnacionales, a través de fuertes impuestos, con fines de subsidiar la pobreza, no solo en Norteamérica sino en todo el mundo.

Debe combatir la violación medioambiental de las empresas y hacerles boicot y listas negras a estas empresas. Esta lista debe ser pasada a los movimientos de izquierda mundial, para que en todos los países del mundo le hagan boicot a esos productos. Igualmente debe hacerse con aquellas firmas o franquicias Usamericanas que explotan a sus trabajadores y obtienen ganancias groseras, la lista debe pasarse a los movimientos globales.

Se debe luchar por la eliminación de las empresas que usan energía petrolera y otros gases de efecto invernadero o químicos contaminantes; se debe luchar por un sistema de salud pública, un sistema educativo gratuito y porque la ONU, no sea un apéndice del imperialismo yanqui, sino que sea el verdadero ente de coordinación de la paz y el desarrollo armónico e igualitario del mundo.

Se debe luchar por la eliminación de las armas nucleares y que el presupuesto militar sea para quitar el hambre en el mundo, así como un paquete de inversiones y condonaciones de deudas para acabar con la pobreza y el sub-desarrollo en el mundo.

En USA, un partido comunista o socialista o simplemente revolucionario o de izquierda, debe luchar porque se cambie el sistema anacrónico electoral, en donde impere la representación proporcional de minorías o de partidos minoritarios, para que llegue un revolucionario o un militante de izquierda, con fuerza propia al congreso de Washington.

Un verdadero partido de izquierda norteamericano, que radicase en la ciudad de New York, y que estuviera pendiente, en una sala situacional, de todo lo que hace el imperialismo yanqui y elaborando políticas para contrarrestarlo, contra-atacarlo, fuese un verdadero partido de izquierda mundial y comando central de todas las izquierdas del planeta tierra.

Solo un partido de izquierda norteamericano, que este en concordancia con partidos y gobiernos de izquierda de los 5 continentes y armen un comando central global, podrá ser derrotado el imperialismo yanqui y eliminado el capitalismo de la faz de la tierra, podrán venirle miles de crisis al capitalismo, cada una más nociva que la otra, pero si no hay una mano que lo tumbe o un puño que lo aniquile, habrá capitalismo por siempre.

La crisis por sí sola no tumba al capitalismo, los sistemas tampoco han caído por las crisis si esta no es “ayudada” por un grupo de hombres y mujeres que luchan por derrocar al sistema imperante, es mas se puede dar el caso contrario, que no haya crisis pero que una vanguardia con su accionar político haya derribado a un régimen, pero que una crisis por si sola haya tumbado a un gobierno, ese caso es más difícil que se dé, y con el capitalismo, que se ha venido preparando desde la comuna de Paris en el siglo XIX, para perpetuarse en el poder, eso no ocurrirá nunca.

Francisco Sierra Corrales
franciscosierracorrales@yahoo.com.ar



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