La Cuaresma

Por • 20 Feb, 2010 • Sección: Reflexiones

Los Monseñores dueños de la Conferencia Episcopal Venezolana, en su recién inaugurara gestión que durara hasta el 2012, a la cabeza con Ubaldo Ramón Santana Sequera, Arzobispo de Maracaibo, Baltasar Enrique Porras Cardozo, Primer Vicepresidente, Arzobispo de Mérida y Roberto Lückert León, Segundo Vicepresidente, Arzobispo de Coro, deben tomar el inicio de la cuaresma para reflexionar su soberbia. Claro, el secuestro eclesiástico ya no hace milagros.

El rito del Miércoles de Ceniza, recuerda que somos tierra y en eso nos convertiremos, pero difícilmente, esto es inentendible para los prelados de la iglesia, quienes se creen piedras preciosas, inacabables, insustituibles, inocultables, no saben que el oro también deja de brillar.

Los Pulpitos son utilizados como mesas de negocios al servicio de la conspiración, ocultan expresiones bíblicas que hoy les acusan, perdieron la vergüenza.

La iglesia venezolana contribuye a desfigurar las expresiones sociopolíticas bolivarianas, apoyando la manipulación de la sociedad, reiteradamente atacada, vilipendiada y agredida por los dueños del sector empresarial eclesiástico nacional.

La cuaresma fue anunciada hace más de dos mil años, los cristianos fueron al desierto a orar y retirarse, hoy, bastante falta le hace a la Conferencia Episcopal Venezolana seguir aquel antiguo ejemplo, ojala puedan identificar como han podrido el árbol central de la iglesia.

Beatones hablando de unida, reconciliación, verdad, amor, justicia, y tantos reconocidos conceptos, deformando el buen sentido de la fe natural de los verdaderos cristianos.

La arenga de estos monseñores ha secuestrado la voz de sus miembros, jóvenes sacerdotes obligados a callar sus opiniones, quienes reclaman abiertamente la imposición de opinar y blasfemar en contra del gobierno.

Los cristianos sabemos las profundas diferencias y abiertas discusiones entre Monseñor Mario Moronta, contra las ideas fascistas de Monseñor Roberto Lückert, quien no descansa desde su millonario patrimonio, nunca aclarado a la iglesia, menos a los feligreses, experto en lanzar espurios como alma tomada por algún demonio de los que habitan en la oposición.

No habrá confesionarios, hostias, agua bendita, vino, sahumerios, días de ceniza, ni penitencias, que logre quitar el “ojo de gallo”, con el cual, la curia venezolana pisotea al inmenso pueblo cristiano.

Miguel A. Jaimes N.
venezuela01@gmail.com



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