Autodidactismo en Fidel Castro

Por • 20 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Es cada vez más necesario modificar, ampliar, transformar el concepto que hasta ahora tenemos de autodidactismo. La revolución también está en las ideas y, por lo tanto, es parte de la nueva geometría del poder. La necesidad de cambiar o ajustar este concepto no responden a un capricho intelectual, sino a una necesidad práctica para el avance en la formación del hombre y la mujer nuevos, su sociedad y educación.

El autodidactismo como fenómeno no es reciente. Siempre ha sido el mismo y viene de tiempos inmemoriales. Y nunca ha envejecido porque nace con el ser humano. Lo que si es viejo y sin fundamento es el concepto que del fenómeno autodidacta seguimos manejando. Y aunque parezca inverosímil, afecta al ser humano al restringir su capacidad creativa e iniciativas.

Aunque en la realidad objetiva el autodidactismo se manifiesta con suma facilidad, nosotros los humanos no lo vemos sino a través de un concepto. Y si el concepto es deficiente, eso nos afecta. Es como si todavía creyésemos  que el sol gira en torno a la tierra. Debemos romper la estrechez de ese concepto, que a lo mejor en su tiempo fue necesario, viendo al fenómeno que llamamos autodidactismo en nosotros mismos, directamente.

La necesidad de ampliar el concepto de autodidactismo se hace posible, gracias a la revolución bolivariana, que está impulsando cambios estructurales en la sociedad y en la conciencia social, en sus ideas. Como toda revolución, permite ver la realidad de manera directa y no de manera dogmática a través de los conceptos, incluso ver las realidad de algunas ideas que no corresponden con el proceso. En una revolución lo más sano para un revolucionario es ir acorde con la realidad. La revolución es ir a la velocidad de la realidad para modificar estructuras sociales y mentales. De esto se desprenden enseñanzas universales para todos los pueblos del planeta.

El Autodidactismo nuevo, real, del siglo XXI, es el ejercicio de la persona a formarse a sí  misma utilizando dos herramientas principales: los conocimientos y la experiencia. Dentro de los conocimientos está todo lo que la humanidad ha escrito y hablado en ideas y teorías. Por la experiencia tenemos a las necesidades humanas individuales y colectivas, sus vivencias. Con estos dos instrumentos se alza sobre sí, la inteligencia y el carácter que trae el espíritu humano en cada quien, de manera particular y son los que dirige el proceso de la autoeducación. Como sabemos la inteligencia es la capacidad de comprender la lógica del movimiento y desarrollo de la realidad hasta en sus ínfimas relaciones y el carácter son las iniciativas y los impulsos del individuo para resolver las dificultades con sus habilidades mentales y manuales. Todo esto pasa a conformar el nuevo concepto del autodidactismo, que por las dimensiones y universalidad que abarca, parece más una categoría filosófica.

En el libro de Ignacio Ramonet titulado “Fidel Castro, biografía a dos voces”, el comandante en jefe revela una y otra vez las particularidades del autodidactismo que antes hemos mencionando. Dice muchas cosas, pero estas experiencias en particular pertenecen para cuando tenía entre seis a ocho años. Dice: “Yo aprendí a leer y a escribir viendo a los demás y haciendo travesuras”. Es de saber que sus padres eran analfabetos y aprendieron a leer por sí solos. Aquí se evidencia el uso de la inteligencia, característica de la autodidaxia. También aprendió a sumar, a multiplicar y dividir por sí mismo: “…me ponía ahí solo y así me aprendí todas las cuentas y nada más” y agrega: “Bueno, yo mismo me autodaba clases”, siempre “…estudiaba por mi cuenta”. Más adelante refiriéndose a unos profesores que tuvo en su corta edad, explicaba dos rasgos más del autodidactismo real que veía por experiencia propia: “Aquéllos profesores, si observaban alguna característica -espíritu de sacrificio, de esfuerzo, de riesgo- con la cual simpatizaba el alumno, la estimulaban”  Y puntualiza: “Se preocupaban del carácter del alumno”.  En el trascurso de la conversación con Ramonet vuelve a afirmar: “Saben formar el carácter de los muchachos. Si uno realiza actividades arriesgadas y difíciles, las ven como pruebas de espíritu emprendedor y tenaz. No la desestimulan”. Aquí Fidel destaca el carácter, las iniciativas, el impulso del individuo, otra característica del nuevo concepto del autodidactismo. Y finalmente concluye: “Me convertí en autodidacta, se puede decir, hasta en las matemáticas, el álgebra, la física, la geometría, las teorías aquellas, y luego, además, tenía suerte de que sacaba buenas notas”.

A estas referencias del comandante en jefe de su niñez autodidacta, se podría agregar que así fue toda su vida y aún lo es. La revolución cubana fue impulsada de manera autodidacta. El mismo Fidel confiesa que no había nada escrito sobre cómo hacer el socialismo. Y una pequeña corrección: uno no se hace autodidacta, se nace con esa particularidad. No es una parte subjetiva en el individuo, sino objetiva. Lo subjetivo son las experiencias y los conocimientos existentes en la sociedad al momento en que nacemos, herramientas del autodidactismo. Así lo contempla la autodidaxia del siglo XXI.

José A. Rangel A.
20 febrero 2010
Jarach16@hotmail.com



Tu opinión es importante. Escribe un comentario