Lina Ron con sus comentarios, ¿a quien ayuda?

Por • 19 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

o la estupidez obsesiva no es disciplina…

La disciplina es el alma de la tropa así como el valor; pero aquélla es más conveniente en una batalla general que éste.
-Simón Bolívar-

Título original: Lina Ron y sus comentarios
en el nuevo país, a quien ayudan.

La ceguera ideológica no deja de ser una percepción tradicional de quienes desestiman las herramientas del Marxismo para crecer políticamente. En la lucha por el control político en nuestra Revolución, los errores son una máxima producto de muchas variantes que serían imposible describir en dos o tres cuartillas, errores que nos llaman a reflexión producto de la soberbia y la estupidez acumulada de aquellos que los comenten. Estos errores políticos son los que les causan un daño inmenso a la Revolución bolivariana. Lina Ron no está exenta de esta práctica o conducta.

La lucha en contra del Capitalismo es una lucha prolongada, tenaz, desesperada, a muerte, una lucha que exige serenidad, disciplina, firmeza, inflexibilidad y una voluntad política única, para ello debemos estar preparados en lo político, e ideológico, en esta larga batalla de las ideas. En muchas ocasiones me he preguntado: ¿cómo es posible mantener, controlar y reforzar la disciplina dentro de las instancias de la Revolución bolivariana? Lenin, en unos de sus libros ( LA ENFERMEDAD INFANTIL DEL “IZQUIERDISMO” EN EL COMUNISMO), refería que sólo con conciencia y fidelidad a la revolución, con firmeza, espíritu de sacrificio y su vinculación con el pueblo, podrían superarse los problemas de indisciplina dentro de la misma.

La dirección política de nuestras instituciones debe asumir el papel protagónico en la observancia de las desviaciones que producto de la indisciplina pueda cometer algún militante o afecto al proceso político que lidera el comandante Hugo Chávez, más aun si el mismo puede representar una vocería.

El marxismo-leninismo, como teoría revolucionaria, es JUSTA y nos da herramientas que permiten corregir las desviaciones, siempre y cuando los niveles de conciencia y fidelidad estén totalmente comprometidos con la revolución, en este caso la Revolución bolivariana.

¿Cuántos elementos que dicen apoyar los cambios políticos que hoy vive Venezuela, están verdaderamente comprometidos por convicción y fidelidad? ¿Se trata de vestirse de rojo sin ser consciente de lo que va implícito en ello y gritar consignas por la Revolución a expensas de la confianza que el pueblo le entrega?

Camarada Lina Ron, sin lugar a dudas usted en reiteradas oportunidades ha hecho énfasis para demostrar lo indisciplinada que es con la Revolución. Usted ha tomado decisiones que afectan a todo un colectivo, pero el común denominador no se atreve a criticarla por razones muy variadas. El tomar un espacio como el periódico “El Nuevo País” (diario de desinformación ultraderechista, fascista) para atacar a un camarada, es lo más absurdo que pueda concebirse, tomar una tribuna como esa, incluso para criticar de la manera que lo hace al canal de todos los venezolanos, bastión revolucionario, es incomprensible.

Su conducta inapropiada, lejos de contribuir y fortalecer la discusión política, fomenta la división y genera una montaña de dudas acerca de su honorabilidad hacia el proceso político que encarna el presidente Chávez.

Sin mencionar las razones que haya podido tener para arremeter de esta forma en contra del camarada Silva, así como la utilización por parte del camarada Silva del programa la Hojilla para su defensa, me hace entender que los problemas personales están prevaleciendo antes que los intereses del colectivo. Su desmedido artículo ha contribuido a generar dudas razonables acerca de los intereses que mueven la diatriba generada entre ustedes. El tema da mucho que cortar, no sólo la lucha emprendida por el camarada Silva (lucha razonable a la cual todos debemos adherirnos) en relación a los casinos, debemos sumar la mafia de los terminales, así como la de las carreras de caballos, perversiones que hoy distorsionan el carácter Socialista de nuestra Revolución. Mafias que por demás mueven mucho dinero, y no hay autoridad que asuma el compromiso de acabarlas por temor a ser defenestrados políticamente o eliminados físicamente.

¿No bastan los enemigos externos (nacionales e internacionales) para ahora también seguir promoviendo y sumando los internos? ¿El anarquismo ha de mantenerse como una fuente del chantaje oportunista de algunos “revolucionarios”? Aberraciones que se complementan una a la otra. ¿Debe ser el temor la actitud antes las amenazas?

Poco a poco el proceso necesario de depuración política permitirá deslastrarnos de todos aquellos disfraces que hoy marchan a nuestro lado sembrando discordias y divisiones, la mayoría que por convicción convalida esta realidad histórica en la cual Venezuela es protagonista y reflejo mundial, sabrá aplicar la metodología (tácticas, estrategias) necesaria para elevar, y no para rebajar, el nivel general de conciencia, de espíritu revolucionario, de capacidad de lucha y de victoria de nuestro pueblo, no permitirá que agentes al servicio de otros intereses torpedeen el ejemplo multiplicador del glorioso pueblo bolivariano en su lucha por reivindicar la justicia y el bienestar social

No hay nada más excluyente que ser pobre.

Patria, Socialismo o Muerte…
Venceremos

Ricardo Abud



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