El Pentágono prepara un asalto militar a Venezuela

Por • 19 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium

Desde la  isla de Aruba está  funcionando, desde hace ya  años una de las bases más estratégicas y de avanzada de seguimiento del Comando Sur de las FFAA de EEUU (SOUTHCOM). Así ocurre, que en ese territorio entraron  sin problema alguno, los marines de guerra, sofocados por el calor, observando perezosamente los movimientos del vecino país. Han sido muchos los venezolanos, quienes  en su visita a la isla caribeña, han vistos la base militar durante los últimos tiempos, ya que la preparación y la coordinación de “las actividades militares” decisivas en contra de Venezuela están en pleno desarrollo.

Desde cuatro enormes pantallas. Monitorean los movimientos de los estados venezolanos, fronterizos con Colombia, Táchira y Zulia, con los objetivos militares marcados con todos sus detalles, las poligonales de los tanques, los aeropuertos, los sitios de ubicación de las unidades militares, las ciudadelas en guarnición, así como los centros de explotación y refinación de petróleo, los oleoductos, las fábricas y las plantas.( La información que se observan a través de estas pantallas electrónicas Según fuentes de inteligencia) es lo suficiente para comprender, que desde el territorio de Aruba se está llevando a cabo una observación de veinticuatro horas de la costa caribeña y las regiones occidentales de Venezuela.

La activación de los centros norteamericanos de seguimiento y control en Aruba y Curazao en el mar Caribe  está  siendo silenciada por la gran prensa extranjera. Se somete a la censura cualquier  pista (a favor del Pentágono), que demuestre la intensa actividad de inteligencia de los servicios especiales de EEUU en su dirección hacia Venezuela, sobre todo desde el territorio de Colombia, Puerto-Rico, Panamá, Guatemala, Honduras, Trinidad y Tobago,  y ahora Chile.

El objetivo principal, planteado desde los centros de seguimiento son: la definición del potencial real/militar de las Fuerzas Armadas de Venezuela, de los planes de despliegue defensivo de las unidades, del nivel de la modernización de los armamentos, de la lealtad del cuerpo de oficiales al gobierno bolivariano, de la preparación para el combate de los batallones de las milicias bolivarianas, de su número real, de la capacidad para la realización de una “guerra asimétrica” prolongada con el uso de tácticas de guerra de guerrillas.

La principal preocupación  de los estrategas norteamericanos la provocan las re estrategias de  Hugo Chávez de defender  a cualquier precio la ocupación de los yacimientos petrolíferos y las fábricas en caso de una agresión militar directa de EEUU en contra de Venezuela. ¿Habrá previsiones militares? ¿De que todos los pozos petroleros sean  volados de verdad?

Los estrategas del Pentágono les preocupan  en igual medida  las perspectivas potenciales del fortalecimiento de los frentes guerrilleros de la izquierda en Colombia y de su surgimiento en aquellos países de América Latina, donde están ubicadas bases militares de EEUU. Como un síntoma alarmante para los analistas de la CIA, la inteligencia militar, la Agencia de la Seguridad Nacional y de otros servicios, es la aparición de grupos guerrilleros de tendencia izquierdista en México, o sea debajo del maruto de Estados Unidos. Los guerrilleros mexicanos ya han declarado sobre su participación en la organización de sabotajes en una serie de oleoductos. Vale la pena recordar, que el estado mexicano de Chiapas por si solo se encuentra durante muchos años bajo el control real de destacamentos guerrilleros del legendario comandante Marcos. Es poco probable, que él permanezca neutral en las condiciones de una agresión de EEUU contra Venezuela, el país, que ha hecho mucho para el relanzamiento de pueblos indígenas en la América Latina.

No hay dudas de que como una respuesta a cualquier acción/militar agresiva de los norteamericanos contra Venezuela, vendrá la radicalización general de la situación política en el continente. Ya ahora se presenta más evidente, que una revancha de las fuerzas de la derecha en una serie de países de América Latina y su retorno al rumbo despiadado neoliberal, conduce a la consolidación de los ánimos de protesta de tal envergadura, que el surgimiento de nuevos regímenes “populares” en la región es sólo una cuestión del tiempo. Los candidatos más cercanos son México y el Perú, en los que los gobiernos de Calderón y García han llegado al poder con la ayuda de un bondadoso apoyo financiero de Estados Unidos y de las refinadas ingenierías electorales, que obstaculizan, en particular, la expresión libre de la voluntad de los electores de las sectores más pobres.

En estas condiciones de crisis económica será imposible contener el empuje, o sea, del descontento popular sobre el trasfondo provocante de “los administradores eficaces”. Para contener este empuje, se hará necesario disparar contra el pueblo, como en aquellos “buenos y viejos” tiempos, cuando en América Latina gobernaban los dictadores sangrientos, creados con la bendición de los presidentes estadounidenses elegidos democráticamente. Sin embargo ¿acaso se deciden los gobernantes neoliberales del comienzo del siglo XXI, estos operadores rapaces de las privatizaciones y de la extorsión permanente, dar la orden “¡fuego!” contra la masa popular espontánea, enfurecida por el hecho de que le hayan quitado todos los derechos elementales y las posibilidades de cambiar la situación a su favor por la vía democrática? El primer disparo de este tipo significará una sola cosa: el pueblo obtiene el derecho de responder de la misma manera, tomando las armas.

Precisamente por la misma razón la administración de Obama tiene prisa de acabar con “el gobierno dictatorial” de Chávez durante el presente año 2010: “Venezuela es el centro líder  de la lucha  antiimperialista en Latinoamérica”. El derrocamiento de Chávez, lo esperan ansioso en Washington, “conducirá a la caída automática de todos los demás gobiernos del Alba Bolivariano, estimulados por él en el continente”. La operación propagandística global de encubrimiento de la agresión, que se está preparando contra Venezuela, se encuentra ahora en pleno desarrollo.

Muchos analistas políticos venezolanos han llamado la atención a que la llamada “gran prensa de IV generación” ha desatado una nueva espiral de la guerra propagandística sincronizada, coordinada temáticamente, en contra de Chávez y su variante alternativa del sistema socio-político de la sociedad (“el socialismo del siglo XXI”). La posición de los medios neoliberales de comunicación masiva sigue siendo la misma: ¡aún no existe otro sistema, que se revelaría mejor del “únicamente posible”, el capitalista! En una manera del ultimátum totalitario, estos estadistas del “nuevo orden mundial” le niegan a Chávez y a sus seguidores el derecho a las búsquedas y experimentos creadores, que demuestren, que “otro mundo es posible”.

Las grandes corporaciones de los medios de comunicación. Pronostican para este año “el derrocamiento de Chávez” por los militares (hay que entender, de que  son los venezolanos, pero con la ayuda de sus “colegas” extranjeros norteamericanos y colombianos), “el fracaso terminante de su experimento socialista”, y junto con él, el fin “del desorden y el caos, que reinan en el país”. La mala fe de los periodistas extranjeros la demuestra una multitud de hechos: se silencian las manifestaciones populares en apoyo de Chávez, del nivel constantemente alto de la popularidad del presidente (dentro del límite del 59/60 por ciento, aunque las fuentes externas están repitiendo sobre el 45/48 por ciento), de la realización exitosa de diferentes misiones sociales, incluso la habitacional.

Los servicios propagandísticos norteamericanos. Repiten, que Chávez está apoyando a los terroristas con sus petrodólares y diamantes, suministra armas a los grupos guerrilleros en Colombia y hasta en México, donde han sido confiscadas Fusiles Kaláshnikov, supuestamente de la reciente fabricación rusa. Haciendo ver  los medios de comunicación del exterior, que Chávez es el protector de todos los narco-carteles de América Latina, aunque ahora es bien sabido, que el operador líder del narcotráfico regional es la DEA, el departamento cabecera en el sistema de los servicios especiales de EEUU, que se ocupa de este negocio rentable.

Hasta el año 2000 la propaganda  de EEUU presentaba a Cuba socialista como “el centro del mal” en América Latina, sometiéndola  al ostracismo de cualquier tipo, el aislamiento y, a fin de cuentas, a la liquidación. Después del fortalecimiento de las posiciones de la República Bolivariana en el continente, de la creación del bloque integracionista del ALBA, del llamado a formar una unión militar dentro de sus marcos y de la promoción de otras iniciativas, inaceptables desde todo punto de vista para Washington, entonces  “el centro del mal” ha sido declarada Venezuela.

Los medios extranjeros de comunicación masiva, están repitiendo incansablemente sobre “el desorden y el caos” en Venezuela. Escriben mucho sobre la supuesta escisión y el descontento dentro del ejército venezolano. Sobre “la inseguridad ideológica y política”  de las fuerzas armadas bolivarianas aún se intenta repetir el mismo esquema, del intento golpista de abril de 2002. Esa vez una parte de los altos oficiales, quienes en su mayoría terminaron estudios en la Escuela de las Américas, el centro tristemente conocido de preparación de los maestros “de torturas”, desplazó a Chávez por 72 horas del cargo presidencial y se proponía cumplir el encargo de la CIA de su liquidación física. Durante estos años  el ejército venezolano ha sido reorganizado radicalmente, y sus cuadros renovados de oficiales se sienten en su mayoría seguidores a los ánimos de la revolución bolivariana. El factor importante de la conservación del control gubernamental sobre el ejército es su alta protección social y material: buenos sueldos  según los cargos respectivos, el aseguramiento de  viviendas confortables, un servicio médico de  calidad para todos los miembros de la familia del militar, etc. Los militares de Venezuela valoran positivamente los esfuerzos del estado en el sentido de la modernización del arsenal defensivo del país, ante todo con la ayuda del Complejo Militar e Industrial de Rusia. Sin embargo la ilusión de la debilidad de Venezuela en el sentido militar, creada por los medios extranjeros de comunicación masiva, es tan divulgada, que la administración de Obama se está preparando para una ejemplar represión relámpago dirigida contra el “régimen indeseable”. Todo se está planificando basadas en el espíritu de las guerras relámpagos  alemanas de la etapa inicial de la Segunda guerra mundial, con la ayuda de “la quinta columna”, grupos de paramilitares de la ultraderecha de Colombia y grupos comandos de los marines estadounidenses, quienes ya  están realizando operaciones en las regiones fronterizas de Venezuela.

Se ha  preparado el  teatro operacional  para una agresión. Anteriormente el Pentágono se aprovechaba de cualquier posibilidad para imponer bases militares por el perímetro de Venezuela. Son muchas, de ellas se ha escrito en numerosas ocasiones. Recientemente el terremoto en Haití se convirtió en el pretexto para enviar allí,  los norteamericanos un cuerpo expedicionario armado hasta los dientes, un portaviones y otros buques de guerra. En la región caribeña apareció una base estadounidense más. Como suponen expertos militares, la agrupación, creada en Haití, puede ser usada por el Pentágono para neutralizar las acciones de Cuba respecto a la ayuda a Venezuela, su aliado estratégico, en el caso de una agresión. Sobre las obligaciones militares recíprocas de Caracas y La Habana han declarado en numerosas ocasiones Chávez, Raúl y Fidel Castro.

El 26 de septiembre de 2010 en Venezuela se realizaran las elecciones parlamentarias a la Asamblea Nacional. La lucha de la oposición por los escaños parlamentarios va a adquirir el carácter, cada día más encarnizado. Chávez ya ha explicado al pueblo, que la pérdida del control sobre el parlamento puede conducir a la caída del poder bolivariano: “Y entonces ellos vendrán por mi cabeza”.

Los enemigos de la Revolución Bolivariana, internos y externos, están activando en la víspera de las elecciones de septiembre todo el espectro real de los métodos y medios, que incluyen los guiones de las revoluciones de colores, del golpe hondureño y de la agresión armada directa con el objetivo “del restablecimiento ejemplar de la democracia” en Venezuela.

La fresca experiencia de tal “restablecimiento de la democracia” en Honduras está pintada con el color de la sangre. La represión, dirigida contra los partidarios del derrocado presidente Mel Zelaya, se está realizando metódicamente y se enmascaran debajo de la criminalidad callejera. Es difícil imaginar la escala de represiones, que van a ser derrolladas por “los supuestos ganadores” contra Venezuela.

Fuente: Nil Nikándrov

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es
Twitter: com/percasita



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