Samán: Los días que estremecieron el poder económico

Por • 16 Feb, 2010 • Sección: Reflexiones

Hay personas que ven siempre ven el “vaso medio vacío”, pero Eduardo Samán pertenece a aquellos que siempre lo ven “medio lleno”; por eso tengo la certeza que la decisión presidencial de sacarlo del gabinete no lo ha afectado ni en su ánimo, ni en su compromiso revolucionario.

Empero, escribo estas líneas porque realmente me causó sorpresa la determinación del Jefe de Estado. La misma sucede cuando una serie de proyectos se han hecho realidad y otros están concretándose. Pero en fin, sin entrar a discutir lo conveniente ó no de la misma, me permito reflejar algunos hechos.

Samán asumió la dirección del INDECU cuando éste organismo tenía la fama de “quemar a los funcionarios”. Sin presupuesto pudo enfrentar a los especuladores y usureros. Todos lo veíamos acompañado de su equipo dispuesto a la hora que fuera a salir a la calle y hacer cumplir la ley.

Ya, para ese entonces, se había ganado el repudio de varias transnacionales depredadoras por su desempeño en el SAPI y SENCAMER.

Más de una vez su almuerzo consistió en una lata de atún o de sardina, porque “siempre el trabajo está por delante”. No fue de los funcionarios que esperaba una cámara para que lo retratara hablando con la gente o vendiendo un kilo de arroz, esto formaba parte de su vida cotidiana. En numerosas oportunidades llegó en moto al mercado Cipriano Castro a altas horas de la noche para conversar con los comerciantes populares del mismo y escuchar sus inquietudes. Fue un ministro que no se rodeó de guardaespaldas, por el contario los evitaba. Le gusta escuchar al pueblo.

En una oportunidad siendo presidente del INDEPABIS, en la embajada de Bolivia se realizaba un acto en solidaridad con el presidente Evo Morales, eran los días que se intentaba derrocar el gobierno hermano. Allí estaban numerosos altos funcionarios. Todos subían a la tarima pronunciaban su discurso y luego entraban a la embajada. Repentinamente, un “pertinaz” palo de agua comenzó a caer. Todos se refugiaron, el único que permaneció afuera junto al pueblo fue Samán. Había quienes no habían comido y el mandó a comprar de su bolsillo un refrigerio. Fue cuando una hermana guajira dijo :“los chivos están adentro para no mojarse pero el de chivita está aquí con nosotros”.

Concretó el Comercio Socialista ( Arepera, cauchera, mercado Cipriano Castro), no le tembló el pulso para desenmascarar a los poderosos (Zuloaga, entre otros) y alertó sobre la perversidad del uso de patentes en los medicamentos.

La última vez que lo vi fue en la marcha del 4 de febrero. Junto a su esposa y con su equipo venía caminando como cualquier ciudadano hacia los Próceres. Todo aquel que se le acercó y le pidió el teléfono lo obtuvo. Recordé entonces los días en la Universidad Central de Venezuela, cuando era un muchacho revolucionario que marchaba por un justo pasaje estudiantil , por el cupo universitario para todos los bachilleres y porque se respetara la autonomía de la máxima casa de estudios, donde siendo profesor ha tenido que enfrentar el fascismo disfrazado de intelectualidad.

Ha ocupado diversas direcciones en cargos públicos y sigue viviendo en su diminuto apartamento del centro de Caracas, desde donde estoy segura seguirá escuchando las “líneas y directrices” del comandante para cumplirlas y ejecutarlas a cabalidad.

Aura Torrealba
autorrealba@yahoo.com



Tu opinión es importante. Escribe un comentario