No es electricidad lo que Venezuela necesita de Colombia

Por • 16 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Los venezolanos celebramos como digna y soberana la posición del Gobierno Bolivariano de Venezuela al rechazar la oferta de electricidad que presuroso ha hecho el presidente de Colombia al Gobierno de Venezuela por intermedio de su Ministro de Comercio Luis Guillermo Plata, quien piadosamente dijo ayer que “a Venezuela le resulta más costoso dejar de importar los productos colombianos para dar preferencia a otros países en medio de las tensiones bilaterales”.

Ignora voluntariamente el Ministro de Comercio de Uribe, que los venezolanos estamos en una lucha revolucionaria por lograr la soberanía nacional en un clima de justicia social y de convivencia pacífica con los vecinos. No se trata de que nos resulte más barato o más costoso porque esos valores superiores no se tasan en el mercado capitalista. … “comprar la carne más cara, la ropa y el calzado, en otro lado” es poco, comparado con la decisión inquebrantable de recuperar la soberanía perdida desde la lucha de la independencia que comandara el Libertador. Los argumentos mercantilistas y las ingenuas precisiones del Ministro Plata solo hacen exaltar el sentido patriótico que nos anima.

El pueblo venezolano sufrió el estrangulamiento más brutal de la economía cuando los traidores meritocráticos de PDVSA decidieron apuñalar el corazón de la patria. Con estoicismo indomable se mantuvo firme ante el racionamiento de combustibles y jamás se dudó en derrotar a los audaces renegados que pretendieron sitiarnos por hambre. Este espíritu de lucha está vivo, palpitante para reemprender la batalla contra cualquier dificultad por considerable que parezca.

La posición digna del Gobierno Bolivariano disuena en la mentalidad de Uribe y su ministro porque contrasta diametralmente con la ignominiosa resignación del gobierno colombiano a perseguir la zanahoria inalcanzable del TLC a pesar de todos los desdenes recibidos del gobierno estadounidense. Les han dicho en todos los tonos que no se vistan porque no van. El asesinato de líderes sindicales, los monstruosos “falsos positivos”, las violaciones a los derechos humanos, las persecuciones políticas, la censura a los medios de comunicación, la complicidad con narco paramilitares y demás fraudes al estado de derecho hacen del TLC una quimera obsesiva que desgasta a ese gobierno y agravia la dignidad del pueblo colombiano.

La única coincidencia que puede suscribirse en las declaraciones del blandengue Ministro de Comercio de Uribe es: “Venezuela es un mercado muy importante para Colombia”. Sin caer en la ingenuidad de negar la vigencia del comercio exterior, es necesario resaltar que las decisiones de Estado de Venezuela están más allá de las conveniencias del mercado. Vendan ustedes la energía eléctrica a otros países porque los venezolanos nos encontramos unidos en un gran esfuerzo para superar nuestras deficiencias con entusiasmo patriótico y tengan la seguridad de que muy pronto se habrá superado la emergencia, no importa que sean necesarios algunos sacrificios.

Lo que distancia hoy a Venezuela de Colombia son las bases militares estadounidenses que amenazan la soberanía venezolana y suramericana, porque Estados Unidos decidió torpedear la decisión libertaria de Venezuela y otros países de América del Sur y ha encontrado en el gobierno de Uribe un firme secuaz con la promesa falsa de aprobarle el TLC, promesa imposible de ser satisfecha, cuestión calificable como estupro.

Gracias ministro Plata por la inmediatez de sus argumentos, un poco miopes. Entendemos que solo buscan ayudar a salir a Uribe del atolladero. No nos convencen.

Antonio Rangel C.
Mérida, 16 de Febrero de 2010.



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