La exposición al amianto multiplica por 47 la posibilidad de sufrir cáncer

Por • 15 Feb, 2010 • Sección: Salud

La exposición al amianto multiplica por 47 la posibilidad de sufrir un cáncer letal según un estudio sobre los efectos de este mineral realizado en el área de influencia de la fábrica Uralita de Cerdanyola del Vallés (Barcelona), que entre 1907 y 1997 actuó como foco contaminante.

El trabajo, coordinado por el doctor Josep Tarrés, constata que las enfermedades relacionadas con el amianto (ERA) se dan también en personas que no eran trabajadores pero que estaban en las áreas de influencia de un centro contaminante, y que las consecuencias de esta exposición pueden aparecer hasta los 20 años después.

El amianto es un mineral fibroso considerado agente cancerígeno que se utilizaba en la industria, y su inhalación causa distintas afecciones, algunas no letales, como placas o derrames pleurales y obstrucción crónica del flujo aéreo bronquial, y otras malignas como mesoteliomas (cáncer de pleura) o carcinomas que derivan en cáncer.

El estudio, publicado en Archivos de Bronconeumonía, ha revisado y validado los 559 pacientes diagnosticados con una enfermedad relacionada con el amianto en los centros de la zona afectada de 1970 a 2006 y los ha clasificado según su fuente de exposición: laboral, convivencia o ambiental.

Los resultados concluyen que mientras lo habitual en una zona no contaminada es de 10 casos al año de enfermedades relacionadas con el amianto por millón de habitantes, en el área cercana a la fábrica estudiada se han dado más de 95.

Según este estudio, en los 559 pacientes diagnosticados se identificaron 1.107 casos de ERA, lo que significa que hay enfermos con más de una patología. Sólo el 40,9% presentaban una sola enfermedad, el 36,4% tenían dos y 22,7% tenían tres o más.

Otro dato destacado que desvela el estudio es la alta incidencia de afectaciones respiratorias en personas que nunca trabajaron en la fábrica, ya que un tercio de los afectados por el amianto son ambientales y enfermaron por respirar las fibras de amianto que flotaban en el aire.

También se ha visto que un 23% de los afectados enfermaron por convivir con un trabajador y un 15% por las fibras que los trabajadores llevaban a casa en la ropa. Por exposición laboral directa, es decir, por ser trabajadores, sufrieron EPA un 62% de los pacientes estudiados.

Para los autores de este estudio, los datos muestran el impacto que puede tener un foco contaminante entre la población general, hasta el punto de convertir una cuestión de salud laboral en un problema de salud pública.

En el análisis de los datos se vio más casos de varones entre el grupo de trabajadores, que eran mayoría en la fábrica, mientras que en el grupo de enfermos por convivencia las ERA se doblaba en las mujeres. En la exposición ambiental, la mayoría de casos también eran del sexo masculino.

Según la doctora Cristina Martínez, Coordinadora del Área de Enfermedades Respiratorias Ocupacionales y Medioambientales de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) “aunque el amianto no se utiliza desde que se prohibió el año 2002, su largo periodo de latencia hace que sus efectos sigan estando presentes en la población actual”.

La SEPAR ha iniciado un registro on line de los reconocimientos en trabajadores con antecedentes de contactos con asbesto para identificar al mayor número de trabajadores afectados, y asegurar el seguimiento mas idóneo de su enfermedad”.

EFE
14/02/2010



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